Jacques Sagot: Ella

Y si les dijera a ustedes que el libro se escribió solo, ¿darían crédito a mis palabras, o me considerarían un mero mistificador?

Jacques Sagot, Pianista y escritor.

Aquí voy de nuevo. Una botella con su mensaje cifrado librada al capricho del océano, otro grano que habrá de llevarse el viento volandero. ¿Será su destino ir a alojar¬

se en el fértil surco labrantío del lector, o el perderse en ese campo yermo que es el olvido? No lo sé. Es demasiado tarde para preguntárselo. La jabalina ya está lanzada. El que vaya a caer a tres pasos de distancia o alcance -al decir de Baudelaire: «las remotas riberas del porvenir»- es cosa que no depende ya de mí.

El libro se llama Ella -la palabra más linda del mundo-. La editorial es Tecnociencia; mi principal cómplice en esta nueva aventura literaria es Myriam Bustos; el artista gráfico a quien debo la corporeidad del libro -y no olvidemos que  todo libro es también cuerpo: superficie para ser olida, acariciada, gozada- es Carlos Feo. Zamora-Murillo; el lugar de la presentación es el Centro Cultural Mexicano; la fecha, el próximo miércoles; la hora, las 7:00 p.m.

Resta decir que quedan ustedes, mis queridos lectores, no solo invitados  sino convocados; ustedes, sin los cuales mi palabra sería como la nota musical desprovista de su caja de resonancia, como la señal luminosa en medio del desierto que nadie reconoce, que se extenúa estérilmente en el silencio de la noche. Amigos a quienes ya conozco, aquellos a quienes me une únicamente el vínculo de la palabra o de la música, aquellos a quienes debo aún conocer: los inéditos, los nuevos residentes de mi alma y de mi arte.

Viejos habitués de mi palabra tanto como visitantes que incursionan por vez primera en este extraño laberinto que es mi literatura… A todos ustedes los espero con los batientes de mi viejo castillo abiertos de par en par.

Del libro me limitaré a decir que es algo diferente de cuanto hasta ahora he publicado y que me muero de ganas de compartirlo con ustedes. Prosa poética es, supongo, la categoría estilística en la que mejor podríamos alojarlo y aún ahí, no sin ciertas contorsiones teóricas un tanto violentas. Porque todo en él es elusivo, ambiguo, críptico, y la inclasificable criatura languidecerá hasta la muerte en toda cárcel genérica que quiera asignársele, por bella y prestigiosa que esta sea. Lenguaje lúbrico, intersticial, sonámbulo suspendido entre la prosa y la poesía… a veces más cerca de la primera, es cierto, pero ello únicamente para que la segunda haga su aparición oficial con mayor pa1U1che y plenitud. Criatura crepuscular, que vive de penumbra y moriría, sin duda, bajo el brutal asalto de la luz.

Y si les dijera a ustedes que el libro se escribió solo, ¿darían crédito a mis palabras, o me considerarían un mero mistificador?  Ya veremos. Todo lo que puedo decir es que esta fue una hija voluntariosa, una criatura que se sublevó contra su creador, que se escapó de entre mis manos para asumir vida autónoma. En cierto modo, es ella  quien  ahora me escribe, edita, corrige y asesina. Yo me he limitado a hablar en sueños… y tomar nota. Es así, de to¬ da suerte, como salen las cosas más bellas que uno escribe.

Myriam Bustos – la generosa, la paciente, la entrañable Myriam- y Víctor Flury -una de las poquísimas voces lúcidas y certeras en un país donde la crítica literaria no es más que un inmenso erial-, serán mis presentadores. Yo me siento feliz de integrar una «alineación» de lujo, de estar en compañía de quienes considero a algo así como el Real Madrid de  la intelligentsia literaria nacional. Tanto Myriam como Víctor definen para mí un componente fundamental de la amistad: la imprescindibilidad de la presencia: tienen ustedes, amigos, visa de residencia -no de meros turistas- en mi corazón. Y de Ella, ¿qué decir? No lo sé. Tal vez porque nunca existió, porque olvidé su nombre, porque a la larga nunca lo supe, porque no sé si la soñé o apenas la viví… Será quizás que muy poco es lo que se puede decir de aquello cuya naturaleza es informulable, inaprensible por medio del concepto. Tal vez fue por eso que, a fin de expresarla, tuve que inventar un nuevo lenguaje. Ese que quiero ahora compartir con ustedes y pongo en sus manos con tanta ilusión como temor.


Nota La actividad se concretó en octubre del 2003, en el Centro Cultural Mexicano

La Nación, “Página Quince», octubre de 2003.

 

COVID-19
Suscribase COVID-19

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...
La Revista es un medio de opinión libre y gratuito, pero necesitamos su apoyo, para poder continuar siéndolo Apóyanos aquí
Holler Box