Jacques Sagot: Fuegos de artificio

Nuestras vidas también son como fuegos de artificio: un poco de ruido, un alboroto pasajero, un solitario estallido en el que quisiéramos atrapar por unos instantes siquiera las miradas todas del mundo... y luego el silencio eterno.

Jacques Sagot, Pianista y escritor.

New York, 4 de julio de 1996. Fuegos de artificio hiriendo la piel de la noche. Sobre los ojos perplejos de los niños, sobre las aguas inflamadas del East River, en los cristales de las humanas colmenas a medio camino entre la tierra y el firmamento. Fuegos de artificio en el cielo y en los corazones. El Central Park se ha transformado en un enorme surtidor de fuego, proyectando hacia el infinito sus luminosos arabescos multicolores. El país entero celebra el día de la independencia, y en el aire de la noche se entremezclan los ecos distantes de sirenas, himnos patrios y fanfarrias militares, como en una sinfonía
de Charles Ives. Caos sonoro para el oído inatento, misteriosa armonía para el hombre que sabe escuchar y concertar el ininterrumpido fragor de la gran ciudad.

Engastadas en el telón de fondo de la noche, las estrellas permanecen entretanto indiferentes ante nuestros pirotécnicos alardes. Para ellas, soles colosales de otras galaxias, las efímeras constelaciones que desperdigamos en el aire no pasan de ser meras parodias del formidable estallido que alguna Vez les diera vida. El universo entero no es más que un fuego de artilugio inconmensurable que cae pulverizado en el infinito, en ruta hacia la definitiva disolución. El ascua crepitante que acaba de caer a mis pies bien podría ser una estrella moribunda desprendida del firmamento.

La noche es el lienzo, y nosotros, los siderales pintores que salpicamos la tela con nuestras iridiscentes acuarelas. El hombre, niño incorregible, juega a crear universos, a hacer brotar galaxias y constelaciones en el silencio de la noche. Es parte del gozo demiúrgico de la creación, una manifestación más de nuestro inmemorial afán de asemejamos a Dios. He ahí la verdadera razón de todo los fuegos artificiales del mundo. ¿Los festejos patrios? ¿Las celebraciones de año nuevo? Pretextos no más. Cierto que nuestras quiméricas galaxias duran apenas unos instantes, mientras que las estrellas refulgen más allá del tiempo y la memoria. Pero a ojos de la eternidad lo mismo da una fracción de segundo do que un billón de años. Todo es flor de un día en el tiempo de Dios.

Nuestras vidas también son como fuegos de artificio: un poco de ruido, un alboroto pasajero, un solitario estallido en el que quisiéramos atrapar por unos instantes siquiera las miradas todas del mundo… y luego el silencio eterno. Las estelas de humo deshilachándose en el frío dela noche. La impronta de la luz perviviendo aún por un momento en las retinas de quienes nos amaron, como el fantasmagórico resplandor de las estrellas ex-tintas… y la oscuridad que sobre nuestro recuerdo vuelve a cerrar su denso, impenetrable telón. Gloria, fama, riqueza, poder: fuegos de artificio desgranándose en la noche turbia y vasta. Como quien dice una chispa por aquí, un perseguidor por allá, una
moribunda cuchufleta más acá… Pienso en los «Fuegos de Artificio» de Debussy: esos nunca evanescerán, porque la música eterniza todo lo que captura.

Es 4 de julio, y los hombres han sembrado el firmamento de auroras. Como. la hierba grávida, el cielo ha reventado en una inmensa floración luminosa. Hay inocencia y alegría en las miradas que escrutan, ávidas de luz, el corazón de la noche. Acaso ríen, cantan y gritan para olvidar que aquellas refulgentes estelas no son sino la cruel metáfora de sus propias vidas, y que la luz, al decir de Novalis, tiene su tiempo medido. Acaso la euforia del
momento les hará vivir, por un instante siquiera, la ilusión de la eternidad. Acaso un poco de ruido y de pólvora silenciará en ellos la atroz, insobornable conciencia de su propia transitoriedad. Porque lo propio del hombre -¿no es cierto, don Antonio?-
es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar.

La Nación, «Página Quince”, agosto de 1996.

 

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