Jaime Ordóñez: Daniel Oduber

El día fatídico que ví en la prensa la calcomanía puesta en su espalda por pigmeos políticos de su propio partido, supe que algo andaba mal en el PLN y en el  país. Fue el inicio de la entropía… Bienvenido sea su benemeritazgo y oídos sordos a la conjura de necios y mediocres que le atacan!

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Jaime Ordóñez Chacón, Abogado, académico y consultor internacional.
Nunca he sido militante ni he estado vinculado con el PLN y ello me permite decir lo siguiente sin culpa ni sospecha: el político más brillante, el más culto que conocí en este país fue Daniel Oduber. Le cabía el Estado en la cabeza y, más aún, también le cabía casi todo lo que sucedía en el resto del mundo.  Por eso fue capaz de entender y reformar la Costa Rica de esas décadas. Tomó  los “Estudios sobre Economía Costarricense” de Rodrigo Facio (quien escribió la arquitectura institucional y económica de la segunda mitad del siglo XX) y pudo ponerlos en práctica. La otra mente igualmente brillante que conocí fue la de don Pepe, pero era una inteligencia diferente, con otras aristas (de él hablaré en algún otro momento, en otra columna).  Hubo otra gente muy inteligente que conocí en el camino: Rodolfo Cerdas Cruz, Manuel Mora Valverde, Alberto Di Mare, etc. Pero Oduber era distinto, era caso aparte.
Mi encuentro con Oduber fue así. En 1982 yo tenia 22 años de edad y había sido electo presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica (FEUCR).  Un buen día, di unas declaraciones sobre impuestos y educación pública y al dìa siguiente recibí una llamada en el viejo galeròn de la FEUCR (detrás del Centro de Recreación). Era Oduber. Me dijo: “Quiero hablar con Ud sobre justicia e impuestos”.  Lo fui a ver su casa, y hablamos por cerca de 5 horas. Empezamos conversando sobre impuestos y terminamos hablando sobre arte renacentista, sobre filosofía medieval, sobre Boticelli, y sobre los aportes extraordinarios de Francis Bacon y Guillermo de Ockam contra el platonismo en la cultura occidental.  Filósofo graduado en MacGuill, tenía un espíritu renacentista, vasto,  enciclopédico.
Tuve el honor de cultivar con èl una cierta amistad, a la distancia.  Poco después salí de Costa Rica casi 10 años a hacer mis posgrados a Europa y los EEUU. No había internet ni emails en aquellos tiempos. Era un tipo detallista que de vez en cuando enviaba un libro con una tarjeta que decía simplemente: Daniel Oduber. Sin ningún adorno adicional de expresidente, o Dr., o nada.  Siempre una reflexión profunda, un texto nuevo e interesante. Me dijo la última vez que lo ví: “Ud, al igual que yo, es un liberal intelectual y cree en el Estado Social de Derecho. Esa es la mezcla. Pero no se meta en el actual PLN. Sea independiente”. He seguido su consejo hasta el día de hoy.
Errores habrá tenido como ser humano,  pero fue lo más cercano que tuvimos a un gran estadista. Yo no quiero ángeles bonachones (y menos ministros religiosos metidos a negociar almas y votos). Quisiera para éste país gente brillante, verdaderos estadistas. Gente como Oduber, no mediocres que andan predicando en los púlpitos y en las curules, o en los despachos judiciales…
Por eso, el día fatídico que ví en la prensa la calcomanía puesta en su espalda por pigmeos políticos de su propio partido, supe que algo andaba mal en el PLN y en el  país. Fue el inicio de la entropía… Bienvenido sea su benemeritazgo y oídos sordos a la conjura de necios y mediocres que le atacan!
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