Javier Cambronero: (I) El centenario de la Sociedad de Seguros de Vida del Magisterio Nacional

En el desarrollo de los pueblos, una sana y conveniente práctica es mirar atrás para nunca perder la perspectiva de dónde venimos, quiénes somos, qué nos identifica y nos hermana.

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Javier Cambronero Arguedas, Educador, Ex Diputado.

El centenario de la creación de la Sociedad de Seguros de Vida del Magisterio Nacional

Administración de Alfredo González Flores y organización social de los trabajadores

I PARTE

En el desarrollo de los pueblos, una sana y conveniente práctica es mirar atrás para nunca perder la perspectiva de dónde venimos, quiénes somos, qué nos identifica y nos hermana.

Los costarricenses hemos crecido en un entorno en el cual se ha determinado que una de las décadas determinantes en la historia patria lo ha sido la de los cuarenta, cuando se plantea la gran reforma social y el pacto fundacional de la segunda república que plantea en el fondo, un equilibrio entre capital y trabajo, entre el desarrollo de una institucionalidad fuerte y un régimen que garantiza un conjunto de libertades públicas y civiles, que oxigenan y permiten la sobrevivencia de  un régimen democrático que ha servido hasta ahora para garantizar la sana convivencia social. En los años cincuenta y sesenta el país vio como surgían diversas instituciones que de manera determinante han favorecido el desarrollo de la actividad económica privada, pero fijando límites al apetito de un desarrollo excluyente, centrado en lo económico, con la consecuente depredación del ser humano y  de los recursos naturales.

Para explicar este desarrollo económico y el surgimiento de las clases medias, que aún sostienen nuestro tejido social, es de destacar que el tener acceso a educación y salud pública, han constituido en la segunda mitad del siglo XX una especie de salario diferido con que han contado las familias costarricenses. Dicho estado de bienestar social y económico ha contribuido al surgimiento de un pequeño y medio empresariado costarricense dedicado a la industria, agricultura y al comercio.

Nada de eso hubiera sido posible sin los frutos de la Reforma Social de los años cuarenta que se concreta en la creación de la CCSS, el capítulo de las garantías sociales en la Constitución Política, Código de Trabajo, surgimiento de la educación superior pública, apertura de colegios públicos fuera del Valle Central, y posteriormente electrificación rural con participación no solo del estado sino además de empresas municipales y cooperativas,  potabilización del agua por todo el país gracias al estado e iniciativas comunales y municipales. Empiezan a surgir diversos regímenes de pensión, universalización de la salud pública a través los seguros de  enfermedad y maternidad; y salud primaria a través de latinización, es que ma básico de vacunas, combate de parásitos intestinales, desnutrición, anemia y otros. Nuestro pueblo ha sido capaz de construir todo eso. El capítulo de garantías sociales luego se verá robustecido con la protección del legal de formas de la economía social solidaria como el cooperativismo, el solidarizo y el sindicalismo.

Dentro de pocos meses se cumplirán 100 años de la fundación de la Sociedad de Seguros de Vida del Magisterio Nacional. Ello me ha conducido a diversas reflexiones. Una de ellas tiene que ver con que las instituciones del magisterio nacional, que garantizan su seguridad y bienestar social y económico, todas ellas creadas por ley, Sociedad de Seguros de Vida del Magisterio Nacional, Junta de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio Nacional y Caja de Ahorro y Préstamo de la ANDE, son manejadas por educadores. Aspecto que debe permanecer incólume e innegociable antes las fuerzas políticas que desean manosear nuestras finanzas.

Para ubicar en su verdadera dimensión lo que ha significado la creación de la SSVMN y otros tipo de organizaciones sociales de carácter económico y social, hay que comprender las transformaciones vividas por el país en el gobierno de Alfredo Gonzalez Flores (1914-1917) y luego el periodo vivido bajo la dictadura de los Tinoco (1917-1919).

Las principales fuerzas políticas del país llegan a un acuerdo el  28 de abril de 1914, con lo cual el 1 de mayo de 1914 el Congreso de la República llama al primer designado a ejercer la presidencia, a Alfredo González Flores. Pues en las  elecciones del 7 de diciembre de 1913, ninguno de los candidatos propuestos, logró la mayoría requerida. La designación de Alfredo Gonzalez Flores fue considerada como un maduro y razonable acuerdo para superar la crisis política surgida. Se estrena el 8 de mayo un periodo presidencial promisorio que será truncado por la violencia y la fuerza de las armas, al romperse el orden constitucional, el 27 de enero de 1 917. Gonzalez Flores fue un gran presidente, como pocos, incomprendido, valiente y sentó las bases para muchas reformas en materia hacendaria, educativa y fiscal.

Le tocó gobernar en el contexto de la Primera Guerra Mundial (julio 1914-noviembre de 1918). La cosecha de café 1913-1914 fue la última que pudo embarcarse al mercado europeo, a muy buenos precios. El peso de las exportaciones de café en la economía nacional era determinante.

Recibió el poder de mano de su antecesor Ricardo Jimenez Oreamuno y se inauguran en Costa Rica fenómenos sociales que todavía no se conocían: la huelga como instrumento de lucha social, la calle como espacio de expresión del conflicto a través de marchas, piquetes, concentraciones, etc.; y la aparición de organizaciones formales de obreros, intelectuales, estudiantes, artesanos y trabajadores de diversa índoles, sobre todo en el ámbito urbano. La libertad de prensa y la libertad de expresión poseen espacio suficiente Cuando accede al poder González Flores, ya existe la Confederación General de Trabajadores y el Centro de Estudios Germinal.  Se crean diversas organizaciones de obreros en diversas partes el país, entre ellas, en  San Ramon con la Sociedad de Obreros y Artesanos, conocida como el Club de Amigos, aún hoy vigente.

Para 1914 el país atravesaba una difícil situación económica que se agrava muy rápidamente con el estallido de la I Guerra Mundial y el cierre de mercados para productos costarricenses. En esa época como expresión de lo mal que estaba la situación más del 50% de las fincas poseían alguna hipoteca. Era común que los gobiernos de la época para enfrentar problemas de fluidez y de déficit, recurrieran a onerosos préstamos a la banca, banca privada que es la que existía y que a su vez hacia pingues ganancias lucrando con los fondos públicos. Penosamente, dicha práctica perversa se mantiene. Para apoyar a la agricultura y buscar financiamiento más sano para el gobierno ya el presidente González Flores estaba pensando en la creación de un banco estatal –en el mismo mes de mayo, primer mes del gobernante-. En el caso del café, las casas exportadoras daban adelantos a los productores y luego les descontaban dichos créditos en condiciones de usura.

En esa época se agudiza una crisis alimentaria asociada al alto precio de la harina. El Congreso debe interceder, pues hay una seria afectación en las ciudades y en el quehacer de los panaderos. De igual manera muchos alimentos escasean, lo que desata altos precios y especulación, para lo cual y contrarrestar sus efectos el gobierno contaba con escasas herramientas. En agosto de ese mismo año, el gobernó toma la difícil decisión de rebajar salarios a los empleados públicos, así como rebajar impuestos a algunos productos de consumo básico para evitar una alza desmedida en los precios. Hay descontento popular y malestar social. El cierre del mercado inglés al café costarricense y su efecto en las ya maltratadas finanzas públicas le permite avanzar para que en octubre de ese año se vaya a crear el Banco Internacional de Costa Rica, pero exacerbando a su vez los egoístas intereses de los banqueros y mercaderes privados

Durante todo el 1915 la comercialización de alimentos siguió siendo un dolor de cabeza, pues mucha gente deseo exportarlo por el buen precio que tenían en otras latitudes, pero que a su vez generaba desabastecimiento en el mercado local. El gobierno pare enfrentar la terrible situación fiscal decide pagar en tercerillas a sus empleados. Dicha práctica se agudizará bajo la tiranía de los Tinoco. Aspecto que abordaré con mayor profundidad en nuestra segunda entrega.

Siendo presidente don Alfredo Gonzalez y su hermano Luis Felipe, secretario de educación pública  cosas importantes ocurren en el campo educativo, se crea la Escuela Normal para asegurar la formación de educadores para todo el país, por primera vez en un 15 de setiembre, celebración de la independencia nacional, los desfiles tiene características civilistas pues lo encabezan escolares y no tropas militares y policiales. Se crea el Día del Maestro Costarricense a celebrar el 22 de noviembre y se efectúa un importante congreso pedagógico con profesores de secundaria bajo el preclaro liderazgo de don Luis Felipe, en mi opinión el más ilustre de los ministros de Educación Pública que haya habido. A su vez, el primer educador que ocupa dicha posición. Fruto de ese congreso, culmina además la fundación  de la Asociación de Inspectores Escolares. Dicha celebración vendrá a ser complementada con la creación del Premio Nacional Mauro Fernandez al educador distinguido, a partir de 1 986, siendo la educadora ramonense Cecilia Cuadra Fernández la primera en recibirlo. Penosamente es en esta administración Alvarado Quesada (2018-2022) cuando por primera vez, en 2018, no se otorgó dicho reconocimiento.

Don Luis Felipe González Flores siempre se preocupó por la niñez costa costarricense desvalida, por eso sigue luchado hasta la creación del PANI en 1930, y no desmayo hasta que dicha figura apareciera en la Constitución Política  a partir de 1949.

En aquel entonces la actividad bananera se seguía desarrollando en el caribe costarricense y se suscriben diversos contratos para exploración y explotación petrolera.

En San Jose el clima de descontento social continúa y hay huelga de panaderos nuevamente, quienes reclaman por mejores salarios y una reducción de su jornada laboral. Así  como trabajadoras cigarreras y de las purerias.

En enero de 1916 se efectúa una exitosa exportación de panela de dulce a Inglaterra con lo cual la producción azucarera se orienta a dicho fin y no a surtir las necesidades del mercado nacional. Este elemento una vez más atenta contra la estabilidad de precios y disponibilidad de alimentos para la población, dicha situación se agudiza por la conducta de los duelos de carnicerías, pues 40 de ellos ejercían presión sobre los precios ofrecido en San José, pagando barato la carne y vendiendo sus cortes a precios altos. Ello ocasionaba que la misma cada vez se alejara más de las mesas de las familias costarricenses, sobre todo las de escasos recursos.

 

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