Javier Cambronero: (III) El centenario de la Sociedad de Seguros de Vida del Magisterio Nacional

En ese espíritu pionero, el Magisterio Nacional, entre los diversos gremios del paìs, insisto, debe destacarse la existencia de esas tres Instituciones: la Sociedad de seguros de Vida del Magisterio Nacional, la Caja de Ahorros y Préstamos de la ANDE y la Junta de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio Nacional. Todas dirigidas por educadores y sostenidas por nuestros propios aportes.

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Javier Cambronero Arguedas, Educador, Ex Diputado.

Las raíces de la Reforma Social de los Cuarenta: Década de los Veinte

III PARTE

El 12 de agosto de 1919 Federico Tinoco huye hacia Europa, con lo cual se sella el triunfo de la revolución del Sapoá. Ante la salida de Tinoco asume el poder en forma transitoria Juan Bautista Quiros. Lo hará por tan sólo tres semanas. Lo que procedía legalmente, ante la renuncia del dictador, era que asumiera Francisco Aguilar Barquero, tal y como justamente lo indicó don Alfredo González, hasta mayo de 1920.  Durante su corto ejercicio en el poder, derogó la Constitución de 1917 y el paìs retorna a la de 1871. El 1 de diciembre hubo elecciones y las ganó Julio Acosta García, para ejercer como presidente durante el periodo constitucional, 1920-1924. Se convierte en el primer ramonense en ocupar la primera magistratura.

A finales de 1918 la guerra había concluido en Europa; y la economía del país, con grandes carestías, continuaba orientada a exportar café y alimentos. Estos últimos experimentaban mejores precios exportándolos,  que dejándolos para consumo interno, lo cual ocasionaba escasez y malestar en la población. Por eso, la convulsión social y protestas persistían. Diversas huelgas en San José y Limón, no desaparecían del todo a pesar de que habían caído Tinoco y sus secuaces.

En setiembre de 1919, Julio Acosta García, vencedor de la revolución de Sapoá en la lucha contra la tiranía, refiriéndose a su victoria reconoce: “ el factor maestro ha sido decisivo en el triunfo de la rolución. Quiero apoyarme en los niños y en los maestros antes que en los soldados

En ese mismo mes don Francisco Aguilar Barquero, designa en la cartera de Educación a Joaquin García Monge, quien a su vez selecciona para la dirección de la escuela Normal a Omar Dengo, y a Luis Dobles Segreda en la del Instituto de Alajuela.

Posteriormente en el gobierno de don Julio Acosta, Rafael Obregón Lizano es llamado a asumir el puesto de Ministro de Educación.

En mayo asume el poder don Julio Acosta García, y en ese mismo año el país es sacudido por mucha convulsión social; persiste huelga bananera en el Caribe, con reclamos para mejores condiciones para los trabajadores bananeros. El 16 de junio de 1920, decenas de campesinos y obreros, viendo  colmada su paciencia por no disponer de dulce de tapa para el consumo doméstico, sitiaron el congreso nacional y exigieron respuestas a sus representantes, lo que degeneró  actos violentos y  agresión a varios diputados, entre ellos don Arturo Volio, presidente del congreso, quien resultó golpeado en su cabeza por una piedra; pues en ese entonces se discuten una serie de leyes que favorecía la exportación de azúcar y otros subproductos, dejando en posición desventajosa el consumo interno.

Este mismo congreso constitucional, recientemente había aprobado la Ley No. 100, cuyo carácter es considerado histórico y un adelanto para la época, pues durante los últimos años, muchas de las protestas sociales estuvieron ligadas a la aprobación y reconocimiento de una jornada mínima de ocho horas para los salariados. Dicha ley,  marca una nueva ruta en la generación de legislación social en Costa Rica.

El Congreso Constitucional que se inaugura en 1920 estará integrado por  43 diputados, entre ellos,  por primera vez, un representante obrero, perteneciente a la  clase trabajadora, don Gerardo Matamoros. Muy diferente a los usuales y tradicionales representantes del poder político y empresarial; pues no hablamos de un cafetalero, un banquero o un ilustrado representante del clero. Costa Rica estaba cambiando. La Costa Rica del liberalismo económico y social, poco a poco empieza a cambiar y los acontecimientos de esos años se tornan fundamentales. Las ideas esbozadas por monseñor Thiel en su Carta del Justo Salario en 1893, retomando principios fundamentales de la doctrina social de la Iglesia, que dejaba entrever el papa  Leon XIII, con su encíclica Rerum Novarum, apelando a la conciencia en los cafetaleros para reconocer un justo salario a sus trabajadores; de esa manera la cuestión social empieza a incidir en la conciencia de trabajadores y políticos, unos para comprender que deben arrebatar  sus conquistas sociales y otros entender que el país está cambiando. Ahora hay sindicatos y partidos políticos. Hay actores políticos más allá que don Ricardo, don Cleto y otros.

En el mundo, tras la Primera Guerra Mundial surgirá la Liga de las Nacionales (junio 1919), en aras de garantizar la paz mundial y la reconstrucción de Europa. Costa Rica formará parte de ella. Antes de su conformación, el mundo concreta la creación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ente que luchará por la promulgación en todas las naciones, de legislación que reconozca los derechos fundamentales de los trabajadores y propiciar condiciones más dignas y saludables para el trabajador. Esas ideas llegan con gran fuerza a Costa Rica y el resto del mundo.

De manera que las primeras dos leyes que se generan en Costa Rica, con corte social a favor de los trabajadores, cumplirán cien años de haberse emitido en este 2020. A saber: la Ley de creación de la jornada de ocho horas y la creación de la Sociedad de Seguros de Vida del Magisterio Nacional. Ambas marcarán la ruta de una rica tradición en legislación laboral, conjunto de conquistas sociales que en esta época se ven severamente amenazadas por la voracidad y miopía política de los grupos que ejercen actualmente el poder en nuestro país.

Se debe de tener claro que fruto de esta conciencia cívica, patriótica, humanista y solidaria,  los trabajadores representan la parte débil en la relación obrero-patronal, así como en la ecuación capital/trabajo,

En 1924 se dicta la ley de Creación del Banco Nacional de Seguros, hoy conocido como Instituto Nacional de Seguros (INS). La labor de esta Institución vendrá a complementar adecuadamente, lo que ya venía haciendo el Banco Internacional de Costa Rica – hoy Banco Nacional- en apoyo del sector productivo nacional, en labores agrícolas, así como del naciente comercio detallista e industria.

En 1925 se crea la Ley de Seguros de Riesgos del Trabajo, con lo cual culmina muchas luchas de trabajadores, fundamentalmente bananeros y otras ocupaciones agrícolas en pro de mejores condiciones para su vida y su dignidad.

En 1926, gracias a la labor altruista de Clorito Picado T, el Congreso de la República aprueba la Ley de Defensa contra el Ofidismo. Para proteger a cientos de trabajadores que morían miserablemente y abandonados, producto de las mordeduras de serpiente en zonas bananeras del país.

En 1920 el país es fuertemente golpeado por la gripe española, que arrebató la vida de más de 2 300 costarricenses; cuyas secuelas permitieron preparar adecuadamente una estructura en materia de sanidad pública, con acceso a agua potable, manejo de excretas y alcantarillado en zonas urbanas. Una Costa Rica que poco a poco se va tornando urbana; surgen nuevas profesiones y también nuevos problemas. Esa gripe española arrebató la vida a muchos menores, al igual que la tos ferina, tuberculosis y parásitos intestinales. La meritoria y laboriosa función del doctor Solón Núñez, junto a los aportes de Clorito Picado, permitirán ir configurando en esos años un sistema sanitario que desembocará en la creación de un Ministerio de Salud a partir de 1927, siendo Costa Rica, tras de Cuba, el segundo país en el mundo en poseerlo. De esa misma manera, la preocupación y lucha de trabajadores y sindicatos de la época, así como la tenaz labor, una vez más, de don Clorito, deriva en la creación de un Ministerio de Trabajo, a partir de 1928. Algunas de esas preocupaciones fueron planteadas pocos años antes por el Partido Reformista y la Confederación General de Trabajadores.

Esos años fueron de luchas y cambios en muchas leyes, que irán configurando poco a poco la Costa Rica del futuro. Pues con ella hemos entendido, que el disfrute del estado de bienestar no ha caído del cielo, que ha costado con el paso de los años, sangre, sudor  y lágrimas de costarricenses luchadores que nos han antecedido.

No olvidemos, no renunciemos; no dejemos de pensar que la Sociedad de Seguros de Vida del Magisterio Nacional, fue ideada para socorrer a la maestra sin título, trabajadora, esposa, madre, expuesta al cansancio prematuro, a la enfermedad, la epidemia, la pobreza, los bajos salarios y la usura. Es es una organización no de caridad, sino sostenida por nuestros propios ahorros, nuestros propios aportes. El 12 de abril de 1921, se analizan las tres primeras solicitudes de auxilio económico. En 1924 llega la solicitud de M. R., viudo, artesano, quien solicita anticipo para gastos médicos y de funeral. Indica que su esposa R.Q.S. trabajó 30 años en diversos lugares y murió en Palmares, ejerciendo como maestra. Indica “no hay otros bienes que pertenezcan a la fallecida. El auxilio es para cancelar gastos de entierro, enfermedad y otras necesidades de la fallecida”. Así firma en San Ramón, el 20 de marzo de 1924 y presenta factura de la funeraria de don Guillermo Zúñiga por 200 colones y otros gastos.

En ese espíritu pionero, el Magisterio Nacional, entre los diversos gremios del paìs, insisto, debe destacarse la existencia de esas tres Instituciones: la Sociedad de seguros de Vida del Magisterio Nacional, la Caja de Ahorros y Préstamos de la ANDE y la Junta de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio Nacional. Todas dirigidas por educadores y sostenidas por nuestros propios aportes.

Hoy en día en forma mancomunada, han dado origen a otro tipo de negocios como la Operadora de Pensiones Complementarias Vida Plena, la  Corporación del Magisterio Nacional que ofrece servicios de  funeraria, agencia de viajes, compra de electrodomésticos. En mi modesta opinión, la participación del Magisterio en este tipo de actividades debe ser revisada, para dimensionar efectivamente cómo se beneficia directamente la persona trabajadora de la educación, el ser “dueño de dichas empresas” surgidas en los últimos 30 años.

Para la elaboración de dichos artículos, ha sido fundamental el texto Historia de la Sociedad de Seguros de Vida del Magisterio Nacional, de Carlos A. Abarca de 2005.

 

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