Jeannette Ruiz: Sí hemos podido y seguiremos pudiendo

En algunas organizaciones cuyo giro de negocio es liderado tradicionalmente por varones nos enfrentamos al reto de ser tomadas en cuenta y demostrar nuestras verdaderas capacidades, voluntad de trabajo y compromiso.

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María Jeannette Ruiz Delgado, Ex Diputada y actualmente Presidenta de la Junta Directiva del Banco Nacional de Costa Rica

En la celebración del Día Internacional de la Mujer, debemos reconocer  la lucha que durante muchos años han dado mujeres alrededor del mundo, para demandar el reconocimiento de nuestros derechos como personas. Desde ese punto de vista, es muy satisfactorio haber nacido mujer en un país y en una época llena de oportunidades y retos para nosotras. En mi caso personal, he enfrentado desafíos y  he cosechado logros que han permitido un empoderamiento personal, familiar y profesional.

En diversos momentos he asumido el rol de funcionaria pública. Fui Regidora en la Municipalidad de Alajuela entre  2006 y 2010, Diputada de la República entre 2010 y 2014, Miembro  de la Junta Directiva del Banco Nacional de Costa Rica desde  2014  Presidente de dicha Junta desde octubre del 2018.   Igualmente participo en otras juntas directivas y comités dentro y fuera  del Conglomerado Financiero Banco Nacional.

Este preámbulo sirve para conceptualizar la satisfacción de haber vivido en una época en la cual  las mujeres, a pesar de los rezagos, tenemos la oportunidad de ocupar puestos de toma de decisiones. Ejercicios de esta naturaleza implican para las mujeres una doble responsabilidad, primero la del puesto y luego demostrar que somos capaces y competitivas, especialmente cuando incursionamos en ambientes en los que  tradicionalmente han predominado los hombres.  Las mujeres tenemos la capacidad y habilidad para asumir responsabilidades en organizaciones donde se toman decisiones del más alto nivel para el bien de nuestro país y el bienestar de sus habitantes.

Los puestos donde se toman decisiones y se ejerce liderazgo en manos de mujeres, sirven de herramienta para motivar a otras mujeres a interesarse en participar en procesos de reclutamiento para estas posiciones; especialmente porque muchas veces preferimos sacrificar nuestras opciones en estos espacios, que sacrificar a nuestras familias; sin darnos cuenta que nuestra presencia en esas áreas será positiva  para la búsqueda de los mejores resultados de la organización en la cual nos desempeñamos y eso no debe significar necesariamente el sacrificio de la familia.

Muchas de las mujeres que están fuera de la fuerza laboral, lo hacen porque creen que su rol es ser esposas y madres, otras porque no han tenido oportunidad de trabajar fuera del hogar; pero lo cierto es que cuando tenemos la oportunidad de ser parte de los tomadores de decisiones, lo hacemos con la óptica de buscar siempre el bien de las mayorías. Nuestra condición de género nos ha permitido generalmente desarrollar habilidades para resolver conflictos, hacer muchas tareas simultáneas, especialmente cuando nos enfrentamos a situaciones apremiantes. Hay estudios formales donde se indica que el género femenino es más conciliador, asertivo, solidario, además de que somos muy detallistas.

En algunas organizaciones cuyo giro de negocio es liderado tradicionalmente por varones nos enfrentamos al reto de ser tomadas en cuenta y demostrar nuestras verdaderas capacidades, voluntad de trabajo y compromiso.

En mi paso por la Asamblea Legislativa participé en foros internacionales donde nos preguntaban por el avance que ha tenido Costa Rica en materia de género, especialmente en cuanto a la participación política; respondíamos que el país ha sido pionero del respeto de los derechos de las mujeres para participar en política, al grado que se ha legislado para promover y garantizar dicha contribución. Se inició con poner cuotas de participación femenina, decisión que ha sido muy criticada; sin embargo, ha permitido la intervención de mujeres en la política y en puestos de representación popular donde se toman decisiones.

A pesar de las cuotas, los nombres de varones se colocan muchas veces en los puestos de elección popular elegible y en puestos con menor probabilidad de elección los nombres de las mujeres. Mucho se ha debatido sobre la paridad y postulaciones en posiciones con alta probabilidad de elección, así como lograr el 50% de participación femenina que aparece en nuestra legislación.

Estas propuestas de paridad en listas verticales y horizontales deben considerar sin lugar a duda, que quienes se postulen cumplan con los requisitos de idoneidad, probidad y sobre todo liderazgo.  La huella que dejen estas mujeres en sus cargos se convierte en fuente que inspire a otras mujeres a participar en los procesos, convencidas que, a partir de decisiones positivas, con incidencia y efectividad abre un abanico de posibilidades reales para dejar una excelente imagen en la ciudadanía.

En otras posiciones de toma de decisiones, que no son de elección popular, la escogencia de mujeres pasa por la voluntad de quienes tienen la responsabilidad de hacer esas designaciones, ya sea en la empresa privada o en el sector público. El trabajo en estos espacios suele ser muy interesante y su éxito dependerá mucho de los equipos de trabajo, del liderazgo y sobre todo de la preparación y habilidades de las mujeres que acepten el reto de liderar las organizaciones, unidades o departamentos a su cargo.

En mi puesto más reciente, he tenido la valiosa oportunidad de participar en  una gestión de empoderamiento para más de un millón de mujeres en Costa Rica. Mediante el aporte de herramientas financieras, la participación en iniciativas que aportan valor agregado servicios y educación financiera, en BN Mujer se trabaja para romper barreras e impedimentos sociales. Los tiempos actuales demandan un rol activo de las mujeres y es importante reconocer que contamos con las capacidades para impulsar el bienestar propio, el de nuestras familias y el desarrollo sostenible del país; ya sea como colaboradoras o en puestos de jefaturas en diferentes organizaciones o como líderes de nuestras propias empresas.

Podríamos hablar de estos temas en muchas páginas, compartir muchísimas historias de éxito, de aprendizaje, de expectativas no cumplidas, pero la realidad es que las mujeres debemos seguir incursionando en el mercado laboral, en la empresa, en el emprendimiento, y el buen suceso abrirá muchos nuevos espacios y motivación para romper las dificultades.


En esta edición también contamos con artículos de las siguientes colaboradoras:
Abril Gordienko López, Alicia Fournier, Ana Victoria Badilla, Arabella Salaverry, Arlette Pichardo, Dinorah Cueto Cabrera, Elizabeth Jiménez Núñez, Gabriela Giusti, Gloria Bejarano, Inés Revuelta, Jeannette Ruiz, Kattia Martin Cañas, Lilliana Sánchez, María Laura Arias Echandi, María Laura Sánchez, Marinela Córdoba, Marta Acosta, Marta Núñez Barrionuevo, Natalia Díaz Quintana, Sofía Argüello Madrigal, Valeria Madrigal y Waizaan Hin Herrera,

 

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