Joaquín Alberto Fernández Alfaro, Genealogista, historiador e investigador.
Clotilde Obregón Quesada marca un hito en la historiografía costarricense gracias a su rigor investigativo, su obra fundamental y su labor docente en la Universidad de Costa Rica.
Clotilde nace en San José el 15 de diciembre de 1939, en el seno de una familia de amplia tradición intelectual; sus padres fueron don Miguel Obregón Loría y doña Sara Quesada Montes de Oca.
Desde joven, Clotilde se interesa por la Historia Patria; su mentor fue don Rafael Obregón Loría, hermano de su padre, historiador y educador costarricense fundador y primer director de la Escuela de Historia y Geografía de la Universidad de Costa Rica y Gran Maestro de la Gran Logia Masónica de Costa Rica.

Tras cursar los estudios primarios en la Escuela Vitalia Madrigal, Clotilde hace la secundaria en el Colegio de Sion, donde obtiene el Bachillerato en Ciencias y Letras.
Luego ingresa a la Universidad de Costa Rica, donde se gradúa de Licenciada en Historia y Geografía, y con posterioridad cursa estudios de posgrado en la misma alma mater para optar por la Maestría Centroamericana de Historia (1985), con la tesis titulada Costa Rica – Nicaragua: problemática interna e internacional de la delimitación fronteriza, 1821-1860.
En la Universidad de Puerto Rico realiza estudios completos para la maestría en historia latinoamericana. Clotilde también realiza estudios de geografía y de literatura costarricense y latinoamericana.
Su formación se amplía al laborar como docente e investigadora en la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica hasta que se acoge a la pensión luego de varias décadas dedicadas a dicha universidad; no obstante, nunca dejaría de investigar, publicando sus aportes en revistas académicas.
Catedrática de la Universidad de Costa Rica, Clotilde Obregón Quesada dicta los cursos de Historia Contemporánea de Costa Rica y de Historia Contemporánea de la América Latina; entre 1989 y 1991 funge como directora del Departamento de Historia de dicho centro educativo. También destaca en la enseñanza de la historia precolombina de América Latina, al resaltar la importancia de la historia de los primeros habitantes, poniendo especial énfasis en las culturas de México, Bolivia y Perú.
En 1968 se incorpora en la Academia de Geografía e Historia de Costa Rica.
Por sus vastos conocimientos sobre los derechos de Costa Rica en el río San Juan, Clotilde Obregón Quesada asesora la Cancillería de la República en asuntos limítrofes, y durante muchos años fue docente en el Instituto del Servicio Exterior Manuel María de Peralta, del Ministerio de Relaciones Exteriores.
En su desempeño como investigadora destaca como una de las historiadoras más prolíficas de su generación y la más visible en la esfera pública. Se distingue como conferencista, ensayista y asesora en asuntos de cultura.
A principios de la década de 1990, forma parte y preside la Junta Administrativa del Museo Nacional de Costa Rica. Por entonces, por su conocimiento especializado en asuntos culturales, también funge como asesora del Ministerio de Cultura y Juventud.
Entre 1992 y 1995 se desempeña como directora de la Biblioteca Nacional, la cual había fundado su abuelo Miguel Obregón Lizano en 1890. En esta faceta, reestructura la Dirección General de Bibliotecas, actualmente el Sistema Nacional de Bibliotecas (SINABI), y promueve la realización del inventario de la colección de libros publicados en Costa Rica que posee la Biblioteca Nacional, con el propósito de determinar el estado real de esta colección.
Sus prolíficas investigaciones denotan los profundos conocimientos de Clotilde Obregón Quesada sobre la Historia Patria.
Con respecto a las relaciones limítrofes, Clotilde escribió varios estudios, tales como Costa Rica y Nicaragua, los tratados de 1846: relaciones internacionales de Costa Rica (1978); y Costa Rica – Nicaragua: problemática interna e internacional de la delimitación fronteriza, 1821-1860 (1965). En su obra El río San Juan en La lucha de las potencias 1821-1860 [EUNED, 1993], Clotilde nos presenta a Costa Rica y a Nicaragua inmersas en la lucha que por el dominio del Canal y de toda Centro América, protagonizan la Gran Bretaña y los Estados Unidos.
Clotilde Obregón Quesada fue siempre rigurosa en el manejo de las fuentes documentales que utilizaba para sus investigaciones. Al respecto destaca su Índice de documentos de la Colección de Relaciones Exteriores de Costa Rica en el Archivo Nacional, elaborado junto con Manuel Araya Incera (1985);
En su obra Costa Rica, Relaciones Exteriores de una República en formación: 1847-1849 [Editorial Costa Rica, 1984], analiza la primera administración del doctor José María Castro Madriz.
En Carrillo: una época y un hombre: 1835-1842 [Editorial Costa Rica, 1989], abarca los años en que Costa Rica consolida su autonomía, en que el gobierno trata de centralizar la dirección del sistema educativo y cuando se ofrece al país un nueva codificación: el llamado Código de Carrillo.
Por su obra sobre Carrillo, Clotilde Obregón Quesada recibe el Premio Nacional Aquileo J. Echeverría en la Rama de Historia 1989. También obtiene de forma simultánea el Premio Cleto González Víquez otorgado por la Academia de Geografía e Historia.
En Nuestros gobernantes: verdades del pasado para comprender el futuro [EUCR, 1999], presenta una sinopsis de cada uno de los gobiernos desde la independencia en 1821, con someros datos biográficos de cada gobernante.
En El proceso electoral y el Poder Ejecutivo en Cota Rica: 1808-1998 [EUCR, 2000], Clotilde Obregón realiza el análisis minucioso y meticuloso de nuestro proceso electoral a través de casi dos siglos.
Los cinco detallados tomos sobre Las Constituciones de Costa Rica [2007], forman una colección que se inicia con la Constitución de Cádiz, de 1812, hasta la Constitución Política de 1949 y sus reformas efectuados hasta el año 2006. En este magnífico trabajo, Obregón Quesada incluye además los proyectos de reforma que se presentaron y las reformas efectuadas a cada Constitución, artículo por artículo, además de un índice onomástico mediante el cual se puede localizar fácilmente a los principales actores políticos.
Otras obras suyas también son Una historia de valor: verdades del pasado para entender el presente (1995); Símbolos patrios (1998); Historia de la ingeniería en Costa Rica (2005), La realidad de un sueño: El Colegio de San Luis Gonzaga de Cartago (2006).
En Los Diarios de Faustino Montes de Oca Gamero (2007), quien fue defensor del Castillo Viejo en la lucha contra los filibusteros (1856-1857), los dos manuscritos utilizados para esta edición forman parte de la valiosa colección privada de documentos de la autora.
La obra prolífica de Clotilde Obregón perdura y se comunica a través de sus publicaciones. Sus libros permiten que su pensamiento y sus investigaciones trasciendan su propia vida. Las páginas de sus libros guardan la memoria, la creatividad y las ideas para las siguientes generaciones; las mismas facilitan el acceso universal al conocimiento acumulado por la autora.
Clotilde Obregón Quesada también fue una persona generosa con sus colegas y con sus estudiantes; además, fue una mujer de familia, siempre rodeada por sus hermanos y sobrinos.
De igual forma, marca su impronta en sus luchas en defensa del patrimonio cultural y arquitectónico y de la seguridad ciudadana, no sólo del barrio Amón, residencia de su familia, sino también de los barrios Otoya y Tournon.
Clotilde Obregón Quesada fallece en San José el 29 de abril de 2013, su mausoleo se ubica en el Cementerio General de San José.
Para rendir homenaje a esta destacada intelectual, se llevó a cabo en la Universidad de Costa Rica el “Simposio Clotilde Obregón Quesada: obra y legado a la historiografía costarricense y a la Universidad de Costa Rica”. Este simposio se realizó el 29 de octubre del 2013 en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica, sobre los aportes de Clotilde a los diferentes campos de la historiografía, la historia política, la historia de las relaciones internacionales, la historia constitucional y la historia de la educación costarricenses.

