Jorge J. Porras: El Salvador al borde de la Crisis Fiscal

Por otra parte, en el caso de El Salvador se observan tres aspectos en términos fiscales, una mejoría en los ingresos, el gasto del gobierno y el endeudamiento.

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Jorge J. Porras C. Corresponsal en El Salvador.

Pese a que la CEPAL prevé un crecimiento del 7,5% para El Salvador, las advertencias para el país continúan y tanto el CABI, como la FUSADES alertan de una crisis fiscal a las puertas del país centroamericano, con una la brecha de financiamiento ronda los $1,846 millones y llama a tomar medidas. la situación se agrava con más gasto como los $225.3 millones para implementar la Ley Bitcóin.

La semana pasada la firma de análisis en temas económicos, financieros: “Central American Business Intelligence” (CABI) alertó sobre el alto nivel de endeudamiento que registra El Salvador. Según CABI, la deuda de El Salvador supera 4.4 veces los ingresos que percibe. «Es como si yo gano $100 y debo $440», señaló Ricardo Rodríguez, analista económico de CABI.

Los especialistas de CABI recordaron que en 2020 El Salvador cerró con una deuda de alrededor del 89 % como porcentaje del PIB (Producto Interno Bruto). Asumiendo que el gobierno destinara todos sus recursos al pago de la deuda le tomaría al menos cuatro años cancelarla, lo cual no es el caso porque todos los gobiernos deben destinar recursos al pago de salarios y programas de distinta índole.

«Por eso hacíamos ese análisis porque nos ayuda a entender cuál es la situación fiscal en la que está. Obviamente es una situación bastante apremiante y vale la pena mencionar que se ha empeorado mucho durante la última administración, y no con esto quiero decir que sea culpa precisamente de la administración, también entendamos que El Salvador y el mundo se enfrentaron a una pandemia nunca antes vista, y a un impacto económico nunca antes visto», indicó Rodríguez.

Por otra parte, en el caso de El Salvador se observan tres aspectos en términos fiscales, una mejoría en los ingresos, el gasto del gobierno y el endeudamiento.

«En dos años la escalada que ha tenido el nivel de endeudamiento no tiene precedentes, no se había visto en administraciones recientes», indicó Rodríguez, aunque reiteró que no se debe olvidar el impacto de la pandemia. Ante este panorama, dijo, la expectativa es que el gobierno logre un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para ordenar sus finanzas, en lo cual FUSADES concuerda.

Por su parte la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES) detalla en un documento publicado ayer, que de agosto a octubre el Gobierno necesitará financiamiento de $400 millones mensuales para cumplir con todas las obligaciones. Esto implica desde la deuda interna a corto plazo que suma $865 millones, la implementación de la Ley Bitcóin que agrega unos $225.3 millones, el apoyo para que las pequeñas empresas puedan hacer el aumento del 20 % del salario mínimo, y los aumentos en el subsidio del gas y reparto de canastas alimenticias.

«El financiamiento para cerrar el presupuesto del año no está garantizado y en ese sentido, en el peor escenario es que no se logre el financiamiento… sino se consigue el gobierno caería en un impago de deuda y eso llevaría al país a una crisis», explica Álvaro Trigueros, director del Departamento de Estudios Económicos de FUSADES.

EL FMI es la opción.

Las expectativas para lograr el financiamiento estaban puestas en un acuerdo de Servicio Ampliado con el Fondo Monetario Internacional por $1,300 a $1,400 millones. Pero, aunque la negociación se mantiene, según publicó Bloomberg, se desconoce en qué estado se encuentra.

Otra opción es salir a buscar fondos en el mercado interno, pero los inversionistas locales se muestran pocos interesados a pesar de las altas tasas que se está pagando y eso deja al gobierno con menos liquidez. Aunque el gobierno tiene unos $1,400 millones en sus cuentas que le permitiría cursar unos dos o tres meses más y llegar a fin de año pero eso se ve muy complicado.

Según los especialistas salir a los mercados internacionales en este momento no es una «opción sostenible». El EMBI de El Salvador, que es uno de los índices que los inversionistas analizan para saber las posibilidades de un país para pagar su deuda, era hasta el viernes el tercero más alto de América Latina (solo abajo de Argentina y Venezuela). Es decir, a mayor EMBI, menos certeza hay que una nación honrará sus obligaciones. Actualmente el índice para el país está en 8.12, el promedio de América Latina es de 3.59, el de Costa Rica está a 4.80, Honduras 3.20 y Panamá 1.77, como referencia.

Si El Salvador quisiera salir y buscar financiamiento externo la tasa podría rondar más de un 10 %.

Según una nota de Bloomberg las conversaciones entre el FMI y las autoridades nacionales “están en curso y es necesario evaluar cuidadosamente el impacto de todos los nuevos acontecimientos desde mayo”, dijo el FMI, agregando que las discusiones, incluyen la implementación de la Ley Bitcóin.

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