Jorge J. Porras: “Sobre Nayib Bukele y la Naturaleza de la Paz”, Conversación con Oscar Arias Sánchez.

Conversación con Óscar Arias Sánchez.

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Jorge J. Porras C. Corresponsal en El Salvador.

Como amante de la paz, las constantes declaraciones del presidente de El Salvador Nayib Bukele llamando “Farsa” a la Guerra Civil de El Salvador y los posteriores Acuerdos de Paz de Chapultepec, que permiten por fin silenciar las armas, me resultan perturbadoras y esto me llevó a tener una conversación telefónica con el Premio Nobel de la Paz 1987, Dr. Oscar Arias Sánchez, no sobre el presidente Bukele, sino sobre la naturaleza misma de la Paz, los efectos de la Guerra y la construcción de Acuerdos de Paz, conversación que se extendió por más de 20 minutos y que resumo en adelante a los lectores.

Entrevistador: Como Premio Nobel de la Paz e incansable trabajador en pro de la Paz a nivel mundial, ¿Qué opina usted de estas declaraciones del presidente Bukele de que el Pueblo Salvadoreño no ganó nada con los Acuerdos de Paz?

Dr. Oscar Arias Sánchez: Me parece un absurdo. No hay nada más perverso que el “gasto militar” y cuando uno está en guerra los escasos recursos de un gobierno tienen necesariamente que canalizarse a comprar armas y mantener ejércitos. El mundo gasta $1.9 billones de dólares en armas y soldados, de los cuales Estados Unidos gasta aproximadamente $740.000 millones de dólares; de tal manera que uno de los gastos más perversos, para todos los países del mundo, son los gastos militares. Durante muchas décadas Centroamérica fue parte de la Guerra Fría; las dos super potencias: Gorbachov por un lado, Ronald Reagan por el otro y Fidel Castro como representante del comunismo de nuestra América Latina apoyaron a las guerrillas marxistas, Estados Unidos apoyó a “La Contra” Nicaragüense y a los gobiernos civiles de El Salvador, y Guatemala, esa era la Centroamérica que existía cuando a mí me eligen presidente en 1986.

Los salvadoreños conocen la historia de su propio país mejor que nadie. Ahora bien: ¿Qué hubiera pasado si hubiéramos sido capaces de lograr un acuerdo de paz en Afganistán, o en Siria, o en Irak, si hubiéramos podido evitar los años y años que tienen diferentes facciones matándose unos contra otros?

El mundo a cambiado mucho, ya no hay dos superpotencias, ya no hay guerra fría, salvo la que Estados Unidos quiere iniciar con China, pero el mundo hoy es diferente. Lamentarse de que se han silenciado las armas en la región me parece una verdadera tontería. ¿Qué es lo que hubiéramos preferido? ¿Continuar con la guerra? ¿Continuar matándonos entre hermanos? ¿Continuar con la pobreza que causa la guerra? Cuando hay guerra no hay confianza para crear empleo, para aumentar la inversión, y así generar fuentes de trabajo… La guerra es nociva, por ello el esfuerzo que hicimos, contra mucha presión de Estados Unidos y también de Moscú, los 5 presidentes de entonces: Don Napoleón Duarte, el Presidente Azcona, Daniel Ortega, Vinicio Cerezo y yo, para que se firmara el acuerdo de Paz en mi gobierno, fue el primer paso, no el fin de la guerra, el primer paso para comenzar a negociar en cada país hasta culminar silenciando las armas en Guatemala que fue el último país centroamericano en alcanzarlo, El Salvador lo hizo antes.

Entrevistador: ¿Qué opinión le merece que antiguos grupos guerrilleros pasen a conformar grupos criminales tras un Acuerdo de Paz?

Dr. Oscar Arias Sánchez: Hoy podemos lamentarnos de que los antiguos guerrilleros se transformaran en pandilleros… ¿Qué fue lo que sucedió? Lo que se ha dado es una falta de visión de los Estados Unidos. Los Estados Unidos estaban dispuestos a ayudar militar y económicamente, a los países de Centroamérica cuando estábamos en la guerra. En aquellos años se invirtieron millones y millones de dólares, se decía que, después de Israel, la mayor cooperación per cápita, en el mundo, era la que recibía El Salvador. Una vez que silenciamos las armas, en lugar de premiarnos por haber tenido los centroamericanos el valor de sentarnos a dialogar y no continuar matándonos entre hermanos, se acabó la ayuda. Con un poco de mayor visión y compasión del gobierno norteamericano, hubiera sido posible evitar que esos antiguos guerrilleros se convirtieran en mareros. Muchos jóvenes centroamericanos inmigraron a los Estados Unidos, luego fueron expulsados y regresaron a sus países y hoy constituyen un verdadero problema para muchos de nuestros gobiernos. ¿Por qué si sobraban los recursos para financiar el conflicto militar en nuestra región, hoy no hay recursos para sembrar y alimentar semillas que produzcan paz? Es muy triste, pero esa es una realidad.

Entrevistador: El presidente Bukele critica mucho, dentro de los Acuerdos de Paz en El Salvador, la amnistía que se le da al FMLN y que se les permitió convertirse en partido político. En su opinión y desde su experiencia: ¿Qué lugar tiene la amnistía en un acuerdo de paz?

Dr. Oscar Arias Sánchez: Transformar a los antiguos guerrilleros de diferentes regiones que han tenido conflictos militares en un partido político, no es algo nuevo y ha sucedido en muchos países. Recordemos que Nelson Mandela salió de cumplir una condena de 27 años en la cárcel para convertirse en el Presidente de su país.

Entrevistador: Bukele señala entre sus declaraciones que: “Acabó la guerra y comenzó la delincuencia”, ¿Es ese entonces un “Efecto Secundario”?

Dr. Oscar Arias Sánchez: La delincuencia comenzó porque esa gente empobrecida que, en lugar en lugar de estar sentados en un pupitre en la escuela y el colegio, andaban con una AK-47 en el hombro, matándose entre hermanos, terminan siendo “mareros” y dedicándose a la delincuencia.

Entrevistador: ¿Podríamos afirmar más allá de toda duda que los beneficios para cualquier país, como El Salvador, son mucho mayores en una tierra sin guerra, muy a pesar de la existencia de delincuencia después del cese al fuego?

Dr. Oscar Arias Sánchez: Bueno. ¿Qué hubieran preferido? ¿Seguir matándose en las montañas? ¿Seguir con los asesinatos que me tocó a mi presenciar, como cuando fui a la UCA y después mataron al señor rector y los jesuitas? ¿Continuar con las insurrecciones como la de 1989? ¿Tener matanzas como la del Mozote? Creo que cualquier pueblo prefiere un país sin guerra.

Terminada mi conversación con el Dr. Oscar Arias Sánchez, me queda en claro que no puede verse con ligereza, mucho menos como una “farsa” ningún esfuerzo por llevar la paz a un país, pues, si no existe nada más perverso para un país que invertir sus escasos recursos en la muerte, no existe tampoco nada más noble que el trabajo en favor de La Paz, también me queda claro que La Paz es un ideal por el que debe lucharse día tras día, no el producto concreto de la firma de un acuerdo, pues un “Acuerdo de Paz” no es en si mismo más que un primer paso que se da para alcanzar ese ideal de erradicar la violencia en todas sus formas y por último que es la inversión valiente en educación la única vía real para erradicar el flagelo de la delincuencia.

Espero que cada vez, y con mayor frecuencia, en nuestra amada Centroamérica, escuchemos levantarse las sabias voces de la razón de aquellos que escogen el arduo camino de La Paz, en vez de escoger la vía rápida del odio y la violencia.


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