Jorge J. Porras: Costa Rica, Tierra de Paz

Perpetuemos, fomentemos e impulsemos la herencia de la Paz y la tradición del dialogo, no sucumbamos ante la intransigencia fanática de las ideologías del odio, este fue el más precioso regalo que nuestros ancestros nos pudieron dejar, no lo regalemos en un ataque de ira o egoísmo.

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Jorge J. Porras C.

A los ojos del mundo nuestra tierra es sinónimo de paz lo que deriva de la sabiduría de las decisiones de 2 de nuestros más destacados estadistas que en sus respectivos tiempos mudaron de gloria a nuestra tierra, uno de ellos: José Figueres Ferrer, “Don Pepe” que dio el valiente paso de liderar la Abolición del Ejercito

Solo el 16% de los 194 países del mundo viven sin la carga de un ejército en sus espaldas, Costa Rica es parte de ese 16% a mucha honra; un selecto club del cual son parte únicamente 31 países en todo el mundo y junto a Panamá (que renunció a su ejército en 1990, lo que fue ratificado en 1994), somos los únicos en el continente que pueden decir lo mismo, más es necesario sin duda salir de Costa Rica para reconocer la bendición de haber nacido en Costa Rica, ver a las fuerzas militares movilizándose en las calles, con cargando armas de asalto y trajes camuflajeados, o en algo tan simple como hacer un retén, hace notar la enorme diferencia entre nuestra noble Fuerza Pública y un ejército.

La sola posibilidad de no desperdiciar buena parte del presupuesto nacional en armamento bélico y tener la oportunidad única de poder tomar esos recursos y destinarlos a educación y salud son otros factores que agradecemos otras latitudes viendo las terribles deficiencias de los servicios sanitarios y educativos públicos de nuestros vecinos.

Cuesta reconocer la bendición que significa vivir en una tierra donde las disputas por el poder no serán definidas por el apoyo del ejercito y donde el pueblo, no tiene más remedio que rendirse a la amenaza de una bala y aceptar el hambre en sus mesas.

Vivimos en una tierra donde la ausencia de militares no ha obligado a perfeccionar el arte del dialogo y es esta una tradición costarricense sagrada a la que no debemos renunciar, la capacidad para dialogar es el pilar que sostiene a la paz y la guerra el punto en que ese pilar sucumbe y se cae de nuevo en la barbarie y fue por medio del diálogo, no de las armas, producto de esa herencia y tradición que se firma el acuerdo de paz centro americano que se firmó, mudando una vez más a Costa Rica con gloria gracias a Oscar Arias Sánchez, quien toma esa herencia costarricense y la eleva a su máxima expresión logrando lo que la gran mayoría de los lideres de las potencias mundiales consideraban una “Quijotada”.

Perpetuemos, fomentemos e impulsemos la herencia de la Paz y la tradición del dialogo, no sucumbamos ante la intransigencia fanática de las ideologías del odio, este fue el más precioso regalo que nuestros ancestros nos pudieron dejar, no lo regalemos en un ataque de ira o egoísmo.

 

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