Jorge Luis Prado Mora: Gallo Pinto y Elecciones

Buena suerte; yo por mi parte espero lo mejor, pero me preparo para lo peor con unos cuantos antiácidos en la mesa desde ya.

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Jorge Luis Prado Mora.

En esta oportunidad escribo directamente a quienes buscan un puesto político, más al momento que empecé a escribir estas letras me atacó un hambre feroz, hambre de un buen gobierno, uno que me haga recuperar la confianza en Costa Rica y sus instituciones con una buena mezcla de arroz y frijoles al estilo tico; todos los hogares del país tienen su forma distinta de hacerlo y por lo tanto no hay receta única o perfecta, como tampoco la hay para gobernar, empero lo que el equipo de cocina que entrará a trabajar en casa presidencial a partir del próximo mes de Mayo debe tener muy presente es que todas y todos tenemos hambre de algún tipo y tenemos gustos y paladares muy propios.

Comenzaré por decir generalidades que ya deberíamos saber respecto a los gustos culinarios del costarricense promedio: las personas que llevan meses o años sin un buen empleo tienen hambre literal y una necesidad apremiante de alimentar a sus familias, los soñadores que invierten sangre, sudor y lágrimas en sus mypimes tienen hambre de apoyo y están hartos de que lo único que haya en el menú actual sean obstáculos, muchos de nosotros tenemos hambre de justicia pronta y cumplida en vez de tanta impunidad en todos los niveles y universalmente todas y todos hemos tenido un antojo por décadas de infraestructura vial bien hecha y construida en tiempos prudentes. Para aclarar, hay que eliminar de nuestros hábitos alimenticios las presas de automóviles, la posibilidad de que individuos, empresas e incluso partidos políticos que son sorprendidos en el acto de romper la ley sigan viviendo como si nada hubiera pasado por años o permanentemente, el exceso de trámites y permisos para cualquier cosita que el ciudadano necesite hacer, y la falta de fuentes de trabajo para aquellos que cuentan con baja escolaridad y quienes viven fuera del Valle Central; de todo eso ya hemos comido demasiado en nuestros 200 años de independencia.

A pesar de que todo lo anterior es bien sabido por 90% de la población e intuido por el otro 10%, el puesto de Chef Ejecutivo tiene más de veinte pretendientes, motivo por el cual me permito ofrecerles algunas advertencias. Si no saben ni hervir agua, no intenten cocinar para toda una nación; buena parte de ustedes debería renunciar a sus aspiraciones presidenciales y otro montón de nombres también debería desistir de una diputación. Deberán enfrentar  el daño y desgaste exagerados de todos los elementos del estado porque trabajaban perfectamente en un inicio pero por esa misma razón no han sido renovados hasta nuestros días y es probable que haya habido que remplazar o eliminar implementos, procesos y puestos desde hace unas tres décadas por lo menos; la imagen de los que se dedican a cocinar el rumbo del país y nuestras leyes tampoco está nada bien y por ende el apetito de nosotros los ciudadanos sufre mucho. La confianza se gana con muestras reales de compromiso así que por favor no nos traten de engañar porque ese sabor lo identificamos tarde o temprano y nos termina indigestando.

También tengan en cuenta que hay ingredientes nuevos en la composición social que no son nuestros y no se habían visto antes, como que antisociales detonaron explosivos frente a un medio de comunicación en 2019, bandas de narcotraficantes se infiltraron en protestas sociales que ya de por sí eran violentas y tenían muy golpeado al pueblo en 2020, y el fantasma de influencias extranjeras que nos quieren desestabilizar se ha vuelto casi real porque por más teórico que esto último suene, es una explicación plausible que conecta muchos actos que no son propios de tiquicia. Todo esto hay que eliminarlo para proteger el sazón característico de Costa Rica y no terminar teniendo que subsistir solo de tragos amargos por generaciones enteras como le ha tocado a muchos en nuestro continente.

Para acabar, me permito sugerir unas pocas cosas que pueden facilitar la preparación de la comida para el próximo periodo, como que no es necesario llegar a improvisar recetas nuevas si hay libros de cocina disponibles como lo son las recomendaciones de la Junta de Notables que deben estar guardadas en alguna gaveta, los consejos de la OCDE que aunque no personalizados sí tienen condimentos que se podrían adaptar a nuestra realidad, y principalmente, la multitud de buenas ideas que pueden sacar de conversaciones serias y honestas entre ustedes si se tragan sus orgullos. Eviten terminar haciendo un arroz con mango como sucedió con la administración Alvarado, más yo no veo por qué un líder con verdadera humildad y real vocación de servicio al pueblo no podría pedir asistencia de sus rivales políticos por el bien de la mayoría que al final es de lo que se trata la democracia; no hago secretas mis preferencias electorales al decir que yo imaginaría en un mundo ideal y para dar un ejemplo, a don Rolando Araya como presidente tomando consejos del equipo económico de don Eli Feinzaig para eliminar burocracia, y consultando con doña Lineth Saborio quien fuera directora del OIJ acerca de seguridad y propuestas de reformas que el poder judicial definitivamente necesita, pero ustedes pueden cambiar y mover estos u otros nombres a como mejor les parezca siempre que tengan el futuro de Costa Rica primero y no la política partidaria o la soberbia en mente al hacerlo. Buena suerte; yo por mi parte espero lo mejor, pero me preparo para lo peor con unos cuantos antiácidos en la mesa desde ya.

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