Jorge Rodríguez: Orgullosos de nuestra historia y la tenemos presente día a día

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Jorge Rodríguez, Embajador de Cuba.

Entrevista realizada, por Eugenio Herrera y Vladimir de la Cruz, de La Revista.CR, al Embajador de la República de Cuba en Costa Rica, Jorge Rodríguez Hernández.

La Revista: Cuba es un país muy especial para Costa Rica.  Nos unen lazos muy importantes, desde el Siglo XIX, cuando aquí vino el Prócer José Martí, en dos ocasiones y, cuando, aquí, se instaló una importante colonia cubana, en la Mansión de Nicoya, con grandes luchadores y líderes de la lucha independentista de Cuba, como el General Antonio Maceo. Además, se desarrolló una filial del Partido Revolucionario Cubano, que estableció ricos vínculos con sectores populares organizados que fortalecieron la lucha solidaria con la lucha del pueblo cubano por su Independencia. Durante el siglo XX importantes momentos marcaron parte de estas relaciones. Especial fue cuando, a principios de la década de 1940, el Código de Trabajo de Cuba influyó para la redacción del Código de Trabajo aprobado en 1943. Durante la década de 1950, cuando se desarrolló la lucha contra la dictadura batistiana, igualmente importantes movimientos solidarios se desarrollaron desde Costa Rica, hacia la Sierra Maestra. Con la Declaración Socialista de la Revolución Cubana se interrumpieron esas relaciones, como parte de la reacción continental que se desató con la Cuba Socialista, desde los gobiernos de Costa Rica de Mario Echandi hasta Abel Pacheco, siendo Costa Rica uno de los últimos países, de América, en restablecer las relaciones diplomáticas, a nivel de embajadas, hasta que el Gobierno de Oscar Arias Sánchez las restableció. A principios del Siglo XXI se reanudaron las relaciones consulares.

Durante la crisis centroamericana de la década de 1980-1989, mejoraron las relaciones personales de dirigentes políticos nacionales con cubanos, especialmente con Fidel Castro.

En casa de Vladimir de la Cruz de la Cruz, nos hemos reunido, para conversar con el Embajador de Cuba, en Costa Rica, don Jorge Rodríguez Hernández, para valorar el momento que vive hoy Cuba y las relaciones que hoy mantenemos como países, conversación que transcribimos a continuación.

  • Vladimir de la Cruz: Estamos ante un amigo a quien le ha correspondido desempeñarse en el campo diplomático, por segunda vez, en Costa Rica. Ahora como Embajador, antes como Cónsul, a principios de este siglo.

Para nosotros es una grata experiencia tenerlo aquí nuevamente, ya que lo habíamos conocido en aquella época como Cónsul General de Cuba.

No es usual que a un Embajador lo reinstalen donde ya había estado acreditado. Es un mérito muy importante, un reconocimiento del trabajo diplomático y personal que se le ha hecho al Embajador Jorge Rodríguez.

Nos complace tenerlo de nuevo en Costa Rica con ocasión de avivar una amistad ya surgida hace muchos años, en esta nueva de su vida, y que esperamos contribuya a fortalecer mucho los lazos de amistad y de colaboración múltiple entre nuestros países y pueblos.

Jorge Rodríguez: Muchas gracias por la invitación a esta conversación. Para mí también es un placer haber regresado a Costa Rica porque me permite completar alguna de las cosas que quedaron pendientes.  Sobre todo el conocer un poco más del país y de la relación histórica que existe entre nuestros pueblos: una relación que se remonta a hace más de un siglo y medio.  Personalmente, además, me ha dado la oportunidad de reencontrarme con amigos que hice entre el año  2003 y el 2008. Uno no puede pensar que  lo conoce todo.

  • Vladimir de la Cruz: ¿Cómo aborda esta nueva etapa de su vida en el país y cuáles son en términos generales sus perspectivas?

Jorge Rodríguez: Pienso que ahora me encuentro ante un nuevo desafío. Existe una coyuntura diferente. Ahora tenemos relaciones a nivel diplomático, a nivel de Embajadas, a diferencia de aquella época en que los vínculos se daban solamente a nivel consular. Esto nos permite trabajar en muchos campos, más ampliamente, incluso para darle continuidad al trabajo que hizo mi antecesor, el Embajador Danilo Sánchez.

Existen muchas esferas comunes en las que trabajar, como son el tema del medio ambiente, el cuidado de parques nacionales, la agricultura, en donde Costa Rica tiene una gran experiencia y resultados. También está el sector de las cooperativas;  en salud, el desarrollo de la informática. Para nosotros hay muchos sectores en los que podemos aprender de las experiencias de Costa Rica, así como nosotros tenemos experiencias que pudieran ser útiles a Costa Rica. No hay porque inventar la rueda.  Si por lo menos llegamos a conocer dónde nos equivocamos se puede trasladar la experiencia para no cometer los mismos errores. Esa es mi visión como diplomático de carrera.

  • Vladimir de la Cruz: Su experiencia diplomática no empezó en Costa Rica. Usted es de larga experiencia en este campo. ¿En su país además de participar activamente en la vida diplomática, qué otras funciones ha desempeñado?

Jorge Rodríguez: Me gradué del Instituto Superior de Relaciones Internacionales Raúl García en el año de 1974 cuando aún la institución no tenía ese nombre. Estudié la Licenciatura en Economía, en  un curso vespertino para trabajadores que se impartía de lunes a viernes todos los días en la Universidad de La Habana entre las 5:30 de la tarde y las 11:20 de la noche, y me gradué en 1979. Eso significó un gran sacrificio para mí, pero me gustaba mucho la economía y por eso decidí estudiarla.  También tuve la oportunidad de estudiar en la Academia Diplomática de Brasil, el Instituto Río Branco.

Como diplomático me he desempeñado fundamentalmente en el área del Caribe.

Trabajé en nuestra misión diplomática en la Isla de Granada y en algunas otras islas del Caribe.  Básicamente atendíamos las relaciones con Barbados, Trinidad y Tobago y Bahamas. Recorríamos esos tres países regularmente cada tres o tres meses, junto al entonces Embajador Severino Mansur, fallecido hace algunos años atrás.

También he estado en Brasil, en Argentina, aquí en Costa Rica, y me correspondió el honor de abrir nuestra embajada en El Salvador en el año 2009. He estado en Guyana por un corto período de tiempo, siendo mi última misión permanente en la de la República del Ecuador entre el año 2010 y febrero del 2016, durante el gobierno del presidente Rafael Correa.

Después he estado, como parte de la rotación que hacemos los del personal diplomático, un tiempo en La Habana, hasta que me sorprendieron gratamente con esta designación aquí en Costa Rica. Esa es, en síntesis, mi trayectoria diplomática y profesional.

Respeto a otras funciones, en Cuba he participado en diversas tareas de la Revolución. El año antepasado estuve, durante cuatro meses, fuera de la Cancillería trabajando en la Comisión provincial de La Habana que se creó para el Referéndum Constitucional. Fue un trabajo muy importante para mi formación personal y política. La Comisión era la encargada de procesar toda la información de las Asambleas en los barrios, centros de trabajo y estudios para trasladarla a la Comisión Central, que fue la que redactó el proyecto de Constitución Política, aprobado primero en la Asamblea Nacional y   después sometido a Referendo el 24 de febrero del año pasado.

  • Vladimir de la Cruz: La revolución cubana sin lugar a dudas es uno de los acontecimientos más importantes del siglo XX a nivel mundial, no solo latinoamericano. En la segunda mitad del siglo XX, y hasta hoy, no hay un país latinoamericano con la proyección internacional, y el reconocimiento que ha tenido, como Cuba, ni ha habido un dirigente político de ese mismo nivel como Fidel Castro. Para América Latina y para el continente Cuba tiene gran impacto e importancia. Es una Revolución no solo sobreviviente, sino que goza de “buena salud”. Ahí está. Quienes hoy tratan de bloquearla más, más asilados se encuentran, como se ha venido demostrando en las votaciones de las Naciones Unidas, cuando cada año se aprueban acuerdos para levantar el bloqueo que le ha impuesto Estados Unidos.

En esa proyección internacional, al calor de la Revolución cubana, se impulsaron distintos niveles de relaciones internacionales y de aglutinamiento de países, y de movimientos revolucionarios y populares, donde Cuba poco a poco se fue ganando ese lugar y aniquilando las políticas excluyentes que se le hacía diplomáticamente. Los movimientos de solidaridad internacional de Cuba en las luchas anticoloniales de África aún no se han escrito totalmente, y del papel que Fidel Castro desempeñó en esto. Cuba ha sido un centro de foros, de múltiples conferencias, de debates, de búsqueda de soluciones para los problemas comunes de nuestros pueblos, a nivel internacional, y a Fidel Castro, como Presidente y dirigente de la revolución, así se le ha reconocido en el escenario internacional. Fue Inevitable para las potencias mundiales hacer un reconocimiento obligado de su reincorporación a la OEA, aunque Cuba no esté interesada de participar en ese foro continental. Hoy, ningún país del continente, inclusive los Estados Unidos, mantiene una ruptura diplomática con Cuba, que sigue siendo como un lucero muy importante, como una esperanza  de reivindicación y justicia en el Continente en términos políticos, morales e históricos.  ¿Podría usted señalar cuáles son las etapas de ese proceso histórico que ha vivido Cuba desde el 59? ¿Podríamos ubicar las etapas de su desarrollo?  ¿Y cuáles han sido las más difíciles?

Jorge Rodríguez:: Bueno, si vamos a hablar de etapas, creo que no podemos analizar la Revolución Cubana del año 59 en adelante a menos que tomemos en cuenta lo ocurrido 150 años antes. En ocasión del centenario del inicio de la Guerra de Independencia, el 10 de octubre del año 1868, en un discurso muy esclarecedor, el compañero Fidel Castro, explicó cómo ha habido una sola Revolución en nuestro país, la que inició Carlos Manuel de Céspedes y la que continuamos hoy y  por eso explicaba que “Nosotros entonces habríamos sido como ellos, ellos hoy habrían sido como nosotros”. Y es que realmente empieza la Guerra de Independencia para Cuba tardíamente, a diferencia del resto de América Latina que ya había alcanzado la independencia de España. Quedábamos al margen de la emancipación española Cuba, Puerto Rico y las Filipinas.

Empezamos la Guerra de Independencia en ese momento. Carlos Manuel de Céspedes establece, primero, la libertad para los esclavos, al señalar que todo aquel esclavo que se incorpore a las filas del Ejército Libertador pasaría a ser un hombre libre. Hay que recordar que aquellos que se levantaron eran hombres de las clases pudientes de la sociedad. El 10 de abril de 1869 se constituye el Gobierno de la República, y se aprueba la primera Constitución Política, con todos los atributos de una República, con separación de poderes, en una Asamblea Constituyente, que inclusive estaba facultada para destituir al Presidente de la República. Creo que es el único caso en la historia en donde, antes de llegar a obtenerse la independencia, se aprueba una Constitución que rige esa guerra. Son marcas indelebles en el devenir histórico de nuestro país que nos han apegado a los principios de la igualdad social y a los principios del derecho, de la institucionalidad.

Con el correr del tiempo, aquella primera etapa quedó frustrada por desavenencias y luchas intestinas en el campo libertador y a los diez años concluyó con la paz ignominiosa del Zanjón, sin la independencia y abolición de la esclavitud, a lo que se opuso el General Antonio Maceo el 15 de marzo de 1868, hecho conocido como la Protesta de Baraguá y calificado por Martí como una de las páginas más gloriosos de nuestra historia.

Después hubo una llamada “guerra chiquita”. La ultima etapa de la guerra de Independencia se centra en la figura de José Martí, quien logró unir a todos los cubanos para hacer triunfar la independencia no solo en Cuba sino también en Puerto Rico.

Es importante mencionar que José Martí crea el Partido Revolucionario Cubano que era un partido diseñado para conducir la Guerra por la Independencia que llamó revolución.

  • Vladimir de la Cruz: Fue un Partido político que tenía una característica, que sería atribuida tiempo después a Lenin, aunque en realidad el concepto, a mi modo de ver, lo desarrollo José Martí, que fue  la idea de un Partido como organización política y con un brazo armado, un Partido político que reunía el doble carácter de organización política y de organización militar.

Jorge Rodríguez:: Exactamente, y, además es José Martí quien utiliza la palabra Imperialismo antes que Lenin.

  • Vladimir de la Cruz: La conferencia americana, de Washington, de 1891, que discutió relaciones económicas y monetarias, Martí jugó un papel muy importante definiendo el carácter de dicha Conferencia y el papel imperialista de los Estados Unidos en esos días. Constituye la segunda etapa de la independencia.

Jorge Rodríguez: Cuando ya la guerra estaba prácticamente ganada, se produce la intervención de Estados Unidos facilitada también por desuniones en la fuerza independentista.  Estados Unidos ocupó militarmente Cuba durante 4 años y después nos dejó una pseudo república, con la independencia mutilada por la Enmienda Platt de la Constitución y que le permitía intervenir cuando quisiera. Estados Unidos durante esos cuatro años se apodero de los principales recursos del país. Me gusta referirme a esta circunstancia porque si no se la entiende, se vuelven incomprensibles muchas de las cosas que defendemos hoy y que hemos venido defendiendo después del año 1959.

Existen documentos que explican como ya, en diciembre de 1958, cuando prácticamente la dictadura estaba derrotada a manos del Ejército Rebelde, conducido por el comandante Fidel Castro, se dio una reunión en Washington donde se buscaron alternativas para impedir el triunfo de la Revolución.   Incluso se promovió una especie de golpe de estado, a cargo de una junta militar que estaría presidida por el general Cantillo. Es claro que allí estuvo la mano de los Estados Unidos tratando de impedir el triunfo de la Revolución. Pero, después de que triunfa la Revolución ha hecho lo indecible también para derrocar la Revolución: un bloqueo ilegal y genocida con leyes extraterritoriales, considerado por la legislación internacional como un acto de guerra que dura ya 61 años. Esa es otra característica que marca la Revolución Cubana, su enfrentamiento permanente con los diferentes gobiernos de Estados Unidos.

Cabe reiterar que se trata de una Revolución Popular, así con mayúscula. De una Revolución donde el pueblo es protagonista del proceso.

El que tengamos internamente diferencias de criterio, y de opiniones, es algo que tenemos los cubanos, discutimos de política y economía, tanto como de béisbol.  Recordemos que en nuestra población se eliminó el analfabetismo en el año 1961, y que el grado mínimo escolar hoy es de noveno grado.

La Revolución ha graduado más de un millón de profesionales en la enseñanza superior. Nuestras universidades eran tres al tiempo de la Revolución; hoy son más de 100 en todo el país, incluyendo las Sedes Universitaria municipales. Realmente la enseñanza se difundió en todo el país.

Hubo un proceso de municipalización de las universidades, no para estudiar todas las carreras porque no todas las carreras no se pueden enseñar a ese nivel, pero sí a muchas de ellas se les puede facilitar darle educación a aquel que quiera contar con un estudio universitario.  Creo que esa es la esencia de lo que nos permite estar hoy aquí 61 años después, aún teniendo que enfrentar la agresividad de nuestro adversario, las guerras mercenarias, como la invasión en el año 1961, la guerra bacteriológica que se nos ha hecho, el sabotaje a nuestra producción y economía. El Terrorismo de Estado ha significado 3478 vidas y 2099 incapacitados.  La Industria del Embuste ha proliferado con relación a Cuba.

No somos un paraíso o la perfección. Tenemos virtudes y defectos como cualquier sociedad. Pero creo que en nuestro país prevalecen las virtudes sobre los defectos; nos hemos equivocado como se equivoca cualquiera; y nos seguiremos equivocando porque no somos máquinas. En realidad, hasta las máquinas se equivocan cuando sufren desgaste en sus piezas u obsolescencia en sus programas computarizados.

Nos sentimos orgullosos de nuestra historia y la tenemos presente día a día. Nuestro pueblo está consciente de que muchas de las cosas no se van a resolver automáticamente si mañana se levantara el bloqueo. Primero tenemos que resolver las deficiencias nuestras que no son resultados del bloqueo.

Hay problemas, que son deficiencias nuestras, pero, el bloqueo está presente en todos los problemas, está presente en la vida cotidiana. Hoy mismo estamos atravesando por una coyuntura adversa por las medidas que ha tomado el presidente Trump, 191 medidas desde que inició su gobierno en el año 2017. Saque la cuenta: casi una medida semanal de manera como obstaculizar el suministro de petróleo, incluyendo el combustible con el que cocina nuestro pueblo; persecución a las navieras y aseguradoras lo que nos impide prácticamente hacer transacciones internacionales, como los bancos, por temor a las sanciones de los Estados Unidos, no nos dan facilidades financieras para las transacciones internacionales, tenemos que utilizar otras vías como el dinero en efectivo que es costoso. Se desperdicia así la ventaja tecnológica que caracteriza al mundo actual, interconectado e informatizado.

Tenemos muchas dificultades y muchas limitaciones que son resultado de esa agresividad y recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos. Y nos seguirán bloqueando para que Cuba no pueda demostrar que existe un camino diferente, un camino alternativo al neoliberalismo, al capitalismo.

Respetamos a todo aquel que considere que el capitalismo es su vía de desarrollo;  lo único que queremos es que se nos respete nuestra vía, nuestro Modelo, modelo que creo, para las condiciones que nos ha tocado enfrentar,  ha sido exitoso; ha demostrado que en medio de todas estas dificultades, incluyendo el coronavirus, nadie se va a morir por falta de asistencia médica y todos van a ser atendidos No estoy diciendo que no va a morir nadie, pero si sucede no va a ser por falta de atención médica.

Nuestro sistema de salud en un sistema de salud robusto que llega a toda la población, independientemente de si se es revolucionario o no; independientemente de si se es militante del Partido o no; independientemente de su clase social, de su color de la piel, de su creencia religiosa.

Hemos sido víctimas también de la Guerra Bacteriológica. El dengue en Cuba lo introdujeron, y nos costó la vida de 111 niños si mal no recuerdo. Y a partir de ahí hemos tomado una serie de medidas para fortalecer nuestras defensas.

No somos un paraíso terrenal, pero tampoco el infierno que se ha querido presentar.  En Cuba, le aseguro categóricamente, no hay desaparecidos, asesinatos políticos, torturados, escuadrones de la muerte, ni nada de lo que calumniosamente se afirma. Existen personas presas justificadamente, por incumplir la ley o por actuar bajo las ordenes de una potencia extranjera que nos agrede permanentemente.  No se encarcela a quien piense diferente; lo que se juzga y se sanciona son aquellos que actúan bajo las instrucciones del gobierno de los Estados Unidos.

Para nosotros cada quien debe hacerse su traje a la medida, de acuerdo a su historia, su idiosincrasia y sus valores. Así, recientemente el año pasado, se sometió a debate un proyecto de constitución. Participaron más de ocho millones de cubanos; se hicieron decenas de miles de propuestas, que luego  la Comisión Redactora plasmó en un Proyecto de Constitución que fue  aprobado, y sometido a un referéndum, por voto directo y secreto, el 24 de febrero del año del año pasado. Esa es la Constitución Política que nos rige.

Una revolución no puede actuar bajo la arbitrariedad, ni violentando los principios jurídicos.

Tenemos una tradición jurídica: uno de los Constituyentes que participó en la primera Constitución, la de Guáimaro, fue Antonio Zambrana, que vino a Costa Rica y se consagró como el padre de la escuela jurídica costarricense. Junto a Ignacio Agramonte redactó la primera Constitución de nuestra República en armas, como dije anteriormente. Contamos con una historia jurídica que no desconocemos. Nos hemos apegado a ella como lo demuestra el que los principales líderes de la Revolución en Cuba siempre han sido abogados: Carlos Manuel de Céspedes, Ignacio Agramonte, Fidel Castro, y otros como Armando Hart. Por eso puedo decir que no son nuestros los métodos el de torturar o asesinar para defender la revolución.

La Constitución Política ha marcado también nuevas etapas en la institucionalidad de Cuba. Durante su mandato el mismo compañero Raúl Castro propuso que el Presidente sólo pudiera desempeñar el cargo durante dos períodos consecutivos. Ahora estamos en el proceso natural del relevo de la generación histórica que hizo la Revolución.

El compañero Raúl fue relevado por el compañero  Miguel Diaz-Canel, primero como Presidente del Consejo de Estado y de Ministros, y ahora con la nueva Constitución como Presidente de la República.

Entre las muchas y grandes virtudes de nuestros dirigentes históricos una es el habernos conducido hasta aquí sin una confrontación militar con Estados Unidos, a pesar de las provocaciones. En las relaciones entre Cuba y Estados Unidos debería primar el sentido común por parte del Gobierno de ese país.

Cuando el presidente Barak Obama, restableció las relaciones diplomáticas con Cuba, se demostró que realmente podemos tener una relación civilizada con Estados Unidos, sin que tengamos que renunciar a nuestro sistema.

Nosotros, los que pertenecemos al Partido, discutimos los grandes temas en los núcleos del Partido, en Asambleas, en los centros de trabajo y estudio, en los barrios con los militantes y no militantes, con el pueblo en general. Ese es el carácter democrático de nuestro Partido que no tiene un carácter electoral. El Quinto Congreso del Partido, celebrado el 16 de abril del 2011, aprobó los lineamientos de una política económica y social, pero no sin antes haberlo discutido a nivel popular, en todos los rincones del país.

Aunque es un partido selectivo y no de masas, para ser militante, debe tener la aprobación de las masas.

Los candidatos a cargos electivos no los propone y ni los elige el Partido. Lo hace el pueblo o sus representantes. El Partido, como Vanguardia política, conduce la Revolución, tiene un papel rector en la sociedad, reconocido por la Constitución aprobada por más de ocho millones de ciudadanos y tiene su antecedente en aquel partido creado por Martí, del que hablamos, para conducir la Revolución.

  • Vladimir de la Cruz: Para ubicar la situación de Cuba en el contexto internacional, continental mundial, o regional ¿cómo valora Ud. la situación del momento actual?

Jorge Rodríguez: Las votaciones en la ONU, si bien no tienen un efecto práctico, porque no son vinculantes, sí lo tienen a nivel simbólico y político.  Demuestran que quienes han quedado aislados son los Estados Unidos. En la última votación en Naciones Unidas, de los países de América Latina y el Caribe, lamentablemente Brasil votó junto con Estados Unidos y Colombia se abstuvo. Cuba cuenta con el apoyo de la abrumadora mayoría de la comunidad internacional. Estamos hablando de más de 193 países donde hay gobiernos que no tienen nada que ver con el socialismo, de corte monárquico, parlamentario o de otro signo político ideológico.

En esta batalla no estamos solos, sino muy bien acompañados.  Hoy, por ejemplo, yo diría que es imposible para Estados Unidos lograr su propósito de derrocar la revolución mediante el aislamiento, porque tenemos relaciones con Europa, China, Rusia y con todos los países de América Latina y el Caribe. Y lo principal, un pueblo curtido que se niega a ser neocolonizado.

 

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