José Joaquín Arguedas: Colaboración público-privada en el Empleo Público

Los sistemas de reclutamiento y selección de personal centralizados en el sector público, hace mucho colapsaron en todo el mundo. Puede sonar muy democrático afrontar concursos con decenas de miles de participantes para una oferta de plazas –funcionariales o en régimen laboral- cada vez más pequeña, pero tal cosa ya no es funcional y produce un profundo desgaste.

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José Joaquín Arguedas Herrera, Politólogo.

Las administraciones públicas, nos dice Carles Ramió, “ungidas por su enorme poder vinculado a las funciones de soberanía, al monopolio de la violencia y a su capacidad reguladora, creyeron en su momento que podían seguir viviendo en solitario. Estas han tendido normalmente a una malsana prepotencia que ha generado culturas autárquicas e incluso, en el peor de los casos, perfiles psicológicos autistas”.

Actualmente encontramos –siguiendo a Ramió- que ni las más grandes instituciones tienen capacidad por sí mismas para afrontar los retos de un mundo globalizado. “Ni sus millones de empleados públicos, ni sus apabullantes recursos, ni su poder legal, les confieren el privilegio de poder actuar en soledad. Son leviatanes con pies de barro que generan complacientes sonrisas a las grandes organizaciones multinacionales privadas”.

Los sistemas de reclutamiento y selección de personal centralizados en el sector público, hace mucho colapsaron en todo el mundo. Puede sonar muy democrático afrontar concursos con decenas de miles de participantes para una oferta de plazas –funcionariales o en régimen laboral- cada vez más pequeña, pero tal cosa ya no es funcional y produce un profundo desgaste.

En lo relativo a servicios profesionales de recursos humanos, hay una amplísima externalización de servicios. Los estudios de valoración, clima organizacional, capacitación, empiezan a realizarse cada vez más por medio de empresas consultoras. Es un servicio especializado, al igual que se contrata una auditoría o un software. El tiempo en el cual se habría una plaza para un trabajo específico, que luego se convertía en un contrato por 40 años, hubiese o no tareas que realizar, cada vez es visto con más recelo.

La Dirección Nacional de Servicio Civil de Chile, nos da ejemplos muy interesantes a seguir en cuanto a la contratación de personal. Su oficina de compras, Chile-Compras, bajo la figura jurídica de “convenios marco”, que también existe en Costa Rica, ha suscrito  convenios con múltiples agencias consultoras -14 en el año 2013-  que son las que proporcionan estos servicios.

Desde la perspectiva chilena, un sistema meritocrático implica pedir una terna a una empresa consultora altamente especializada que hizo un concurso, considerando múltiples aspectos propios de un sistema selectivo, detallados en un perfil elaborado y supervisado por el “cliente”, en este caso un ministerio, una empresa pública, un gobierno local.

Esas empresas buscan y evalúan miles de candidatos cada año. La normativa que lo regula está en la Ley Nº 19.882, especialmente lo indicado en el art. 42. b. Como toda buena ley, se limita a autorizar y obliga a su utilización. La figura del “convenio marco” puede encontrarse en Costa Rica en el Decreto Ejecutivo Nº 33411, “Reglamento a la Ley de Contratación Administrativa”, Sección Quinta. Proponemos estudiar la experiencia chilena y su posible tropicalización.

Sin duda, conseguir una lista de candidatos que se acerquen al perfil idóneo no es tarea fácil ni barata, y más aún si lo que buscamos es la selección de funcionarios -es decir- de directivos, altos mandos y perfiles especializados para posiciones gerenciales. Hoy en día la tarea del reclutador o “cazatalentos”, es tarea de profesionales globales que incluso expatrian o repatrian talento. Ya no es tarea solo de “oficinas de personal”.

Utilizando un salario global bien pagado en términos de mercado, se puede buscar y atraer a profesionales jóvenes para trabajar en el gobierno.

En el elegante lenguaje de Carles Ramió, reconocido teórico de la administración pública, descubrimos que “ya no se puede hablar del mundo de instituciones públicas, ni del mundo de las empresas privadas, ni el mundo de las organizaciones del tercer sector, ni del mundo de la ciudadanía. Distintos planetas se juntan y se separan en una lógica promiscua donde aparecen asociaciones muy diversas: entre Administración Pública y Privada. Administración Pública y Tercer Sector. Entre empresas y Tercer Sector. Estas combinaciones tienden al infinito”.

Atender por vía “convenio marco” -relación público-privada generando creación de valor público- la satisfacción de demandas de personal, puede significar un gran paso adelante en la simplificación y calidad de estos procesos.

 

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