José Mª Moreno: El cometa interestelar 2I/Borisov, se deshace.

Tal como dijo Stephen Hawkin: "La Humanidad deberá ser capaz de salir de la Tierra en estos próximos 100 años". Y según los avances de la Astronomía vamos por buena trayectoria.

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José Mª Moreno Ibáñez.  AC/19.52

En la secuencia de imágenes que tomó el telescopio espacial Hubble del Cometa inter-estelar 2I/Borisov (2019/Q4-Borisov-), a finales del mes de marzo del 2020, se puede apreciar como se divide su núcleo.

Crédito de la imagen: NASA / ESA / HST / David Jewitt

Esta secuencia de imágenes del telescopio espacial Hubble muestra el cometa 2I / Borisov dividiéndose. (Imágenes en falso color).

El cometa interestelar 2I/Borisov  fue descubierto el 30 de agosto de 2019, por el astrónomo aficionado, Gennady Borisov, desde su observatorio personal (MARGO) en Nauchnij (Crimea).

Ver https://www.larevista.cr/jose-ma-moreno-cometa-inter-estelar-2i-borisov-2019-q4-borisov/

La afición por la Astronomía no tiene límites. Lleva desde el mero hobby por la observación, o la fotografía, hasta la exploración o investigación espacial. Así es la ciencia que cuenta con el mayor número de seguidores apasionados, desde exploradores siderales como Mr. Borisov, a genios de la excelencia como la del Dr. Stephen William Hawking.

El cometa Borisov es un objeto estelar en vuelo a través de nuestra Galaxia, no sujeto a la gravedad de ninguna estrella que, a su paso por nuestro sistema planetario, fue afectado por la propia atracción del Sol y desviado de su curso, como se ve en los gráficos y en el seguimiento que se hizo de su trayectoria; pero debido a su alta velocidad de crucero, no fue lo suficiente como para quedar atrapado en nuestro sistema solar.

Para el cometa Borisov, por la excentricidad de su órbita (es una curva hiperbólica de excentricidad mayor que 3, cuando los objetos que orbitan al Sol desarrollan elipses de excentricidad entre 0 y 1), los científicos pudieron determinar que su procedencia era de otro sistema estelar. ¿Cuál? Tampoco sabemos hacia donde se  dirige, pero sí que, en estos momentos, su núcleo se ha divido en dos, o más cuerpos.

Créditos: NASA, ESA y D. Jewitt (UCLA)

Imágenes del cometa 2I/Borisov tomadas por el telescopio espacial Hubble de la NASA, que al mismo tiempo captura (izquierda) la de la galaxia espiral de fondo distante 2MASX J10500165-0152029, y poco después la de su aproximación al Sol (derecha).

Los científicos, en general, han concluido que este es el segundo objeto interestelar conocido. El primero fue el asteroide A/1I/2017U1 («Oumuamua»), descubierto el 19 de octubre de 2017, cuando ya se alejaba de la Tierra, por el telescopio «Pan-Starrs», del Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawai.

Según las observaciones realizadas en su momento por el equipo de Astronomía de la Universidad de Hawái, para el cometa Borisov, se estimó un núcleo con diámetro de entre 2 y 16 kilómetros. Pero actualmente se sabe que esa medición no es correcta (según observaciones del telescopio Hubble, entre otras), muy al contrario; comparado con otros cometas de nuestro propio sistema planetario: el cometa Halley de un diámetro de 11 kilómetros, el cometa Encke de 4,8 kilómetros, y otros de hasta 20 kilómetros; el cometa Borisov es escaso de tamaño (de 500 metros máximo de diámetro).

La alta gravedad del Sol ha desviado, ligeramente, su trayectoria al paso por nuestro sistema planetario pero, debido a la altísima velocidad de su vuelo (más de 160.000 kms/h), aunque es tan pequeño de tamaño, no es lo suficiente como para atraparlo y que no continuara hacia otra estrella de nuestra galaxia (hasta ahora).

Llegó el 8 de diciembre del 2020 a su máxima aproximación al Sol (a unos 300 millones de kilómetros, en la parte interior del Cinturón de Asteroides), pero un cometa que, según los datos publicados sobre su composición: «el cometa debe haberse formado a partir de material muy rico en hielo de monóxido de carbono (CO), que solo está presente a las temperaturas más bajas que se encuentran en el espacio, por debajo de -250º C, y  en cianuro de hidrógeno (CHN)», como dijo la Dra. Stefanie Milam (científica planetaria en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland); proviene del espacio lejano y frío, al acercarse al Sol, aunque sea a esa distancia, alcanzó una temperatura lo suficiente como para que sus componentes de hielo se evaporaran y formaran ese coma (o cola), de escombros helados de 160.000 kilómetros de largo (el diámetro de la Tierra es de 12.742 kilómetros).

Los cometas interestelares son de particular interés para los astrónomos porque pueden contar muchas cosas a los científicos sobre la formación y evolución de sistemas estelares distintos al nuestro y ya que, de momento, no tenemos una tecnología suficientemente eficaz como para poder viajar a otras estrellas (la nave más veloz que tiene la Humanidad es la sonda Parker Solar Probe de NASA, que vuela a 324.000 kms/hora con el objetivo de explorar la corona solar, y la estrella más cercana es Próxima Centauri distante 4,2 años luz de nuestro sistema, por lo que a la velocidad de crucero de la sonda Parker, se necesitarían varios cientos de miles de años en llegar hasta ella), es por ello muy importante poder analizar objetos que provengan de otras estrellas.

Trayectoria del cometa Borisov. Credit NASA, ESA, J. Olmsted y F. Summers (STScl)

Los cometas no son trozos sólidos de roca. Contienen abundantes sustancias volátiles, incluida agua, congeladas en gran cantidad entre sus fracturas y grietas. Cuando un cometa se acerca al Sol, se calienta y algunos de esos volátiles se subliman en gases que escapan al espacio produciendo el coma.

En este caso de la división del cometa Borisov, los científicos procuran estudiar los gases que desprende y como afectará a su trayectoria (ahora de dos cuerpos, o más). Según el profesor Mike Brown (Instituto de Tecnología de California-Caltech-): «In general, splitting probably means there was some gas pressure build up that pushed pieces apart. So the pieces have very slightly different velocities thus very slightly different orbits. But, overall, the orbit should stay the same!» (En general, la división probablemente significa que hubo una acumulación de presión de gas en el cometa lo cual lo dividió en piezas diferentes. Entonces las piezas tienen diferentes velocidades, por lo tanto, órbitas muy ligeramente diferentes. Pero, en general, ¡la órbita debe permanecer igual!).

Cuando un cometa se rompe, dependiendo del tamaño de los residuos y de su trayectoria, la sección transversal de los escombros que se extiende por el espacio, o la longitud de su coma, a menudo se hace mucho más grande que el diámetro de la Tierra. Esto significaría que, si en función de las nuevas masas y de la velocidad de los restos, cambiara de trayectoria por la interacción gravitatoria con el Sol y nuestro grandes planetas (Jupiter, Saturno, Neptuno, etc.), esos nuevos objetos productos de la  división, podrían cambiar significativamente la trayectoria de su órbita. Dependiendo de su cercanía, ello llevaría a posibles impactos de la Tierra (o de la Luna) con esos escombros, algo mucho más probable que un impacto directo con el núcleo del cometa.

Entre otros aspectos, estos objetos interestelares, probablemente han estado viajando entre estrellas de nuestra Galaxia durante cientos de miles (o incluso millones) de años. Sin duda recogieron materiales en su trayectoria, o llevan las marcas de colisiones con otros objetos o fuerzas. Por lo tanto, su composición y características de la superficie pueden decir mucho a los astrofísicos, sobre lo que hay en el medio interestelar. Para ello, varias Compañías y Agencias espaciales, están desarrollando sistemas para ir al encuentro de estos cometas y tomar muestras directamente de ellos. Uno de los proyectos más importantes es «Comet Interceptor» de la Agencia Espacial Europea (ESA).

«Comet Interceptor» tiene como objetivo científico principal caracterizar, por primera vez, un cometa u objeto interestelar dinámicamente nuevo, incluidos sus componentes superficiales, forma, estructura, y la composición de su coma gaseoso.

Se lanzará con la nave espacial ARAEL de la ESA en 2028 y se situará en el Punto L2 de Lagrange Sol-Tierra, donde se encuentran ya varios satélites astronómicos  (punto estable gravitacionalmente a una distancia de 1,5 millones de kilómetros de la Tierra) y estará lista en el espacio para actuar rápidamente cuando se localice la llegada de algún objeto susceptible del estudio necesario. Será una nave espacial con elementos múltiples que comprenderán: una plataforma primaria que actuará como centro de comunicaciones, y una nave sub-espacial, que permitirá observaciones multi-punto alrededor del objetivo. Todo ello funcionará con energía solar.

Puntos De Lagrange: created by NASA

Tal como dijo Stephen Hawkin: «La Humanidad deberá ser capaz de salir de la Tierra en estos próximos 100 años». Y según los avances de la Astronomía vamos por buena trayectoria.

San Joaquin de Flores,  05/05/2020

Referencias:

 


José Mª Moreno Ibáñez (AC 19/52), 
Es Arquitecto Técnico por la Universidad Complutense de Madrid.Socio fundador de la Asociación de Astronomía “Astromares” (Sevilla-2007)
Astrónomo aficionado (especialidad Asteroides y Cometas). Ha cursado Astronomía por The University of Arizona. «Observación de la Tierra desde satélites» (Agencia Espacial Europea) y «El cielo nocturno» Orion. (Open University London)

 

 

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