José Mª Moreno: Explorando el planeta Marte

El descenso sobre el planeta rojo es especialmente complicado por la atmósfera tan tenue que lo envuelve, teniendo que llevar las naves sistemas de frenado para su descenso, muy complejos

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José Mª Moreno Ibáñez.  AC/19.52

Desde que la sonda Mariner 4 (NASA), el 14 de julio de 1965, voló en la órbita de Marte y envió las primeras fotos del planeta rojo, han llegado hasta el cuarto planeta rocoso, con mejor o peor fortuna, decenas de misiones: unas con rovers para tomar suelo (operación demasiado compleja en la que han fracasado gran número de ellas), otras solo naves que quedan orbitando al planeta para su observación.

Entre las últimas misiones, de las más conocidas, están el Curiosity Mars Rover de la NASA y la Mars Express de la ESA, enviando imágenes fascinantes de sus exploraciones. La primera directamente desde la zona conocida como «Glen Torridon»  cercana al Monte Sharp, y la europea, desde una órbita próxima al planeta.

Glen Torridon. Créditos: NASA / JPL-Caltech / MSSS. Imagen completa y pie de foto ›

Esta imagen del paisaje de «Glen Torridon», fue obtenida por la sonda Curiosity y compuesta por más de 1.000 fotografías tomadas entre el 24 de noviembre y el 1 de diciembre del 2019, durante 6 horas y media, asegurándose sus operadores desde  la Tierra, de que estuvieran bien enfocadas y que tuvieran una iluminación homogénea, para lo que solo se pudieron realizar entre las 12,00 y las 14,00 horas marcianas de cada día, y conseguir este panorama de 360º.

El Programa de Exploración de Marte de NASA, es un proyecto científico para  la investigación del planeta y poder conocer de él:

  • La formación y evolución de Marte como planeta.
  • La historia de los procesos geológicos y climáticos que le han dado su forma actual a través del tiempo.
  • La posibilidad de que Marte haya albergado vida en el pasado (su potencial biológico).
  • La futura exploración del planeta rojo por humanos.
  • Semejanzas y contrastes de Marte con la Tierra.
Curiosity en ‘Glen Etive’: el rover Curiosity de la NASA tomó esta selfie el 11 de octubre de 2019, el 2.553 día marciano, o sol (1 sol o día marciano es igual a 24 horas y 39 minutos terrestres), de su misión. El rover perforó dos veces en esta ubicación. Crédito de la imagen: NASA / JPL-Caltech / MSSS.

Aeolis Mons, también conocido como Monte Sharp, es una montaña situada en el cráter Gale y ubicado en el hemisferio Sur marciano, cerca de su Ecuador, de unos 5,50 kilómetros de altura, que ha estado explorando el Curiosity desde el año 2014, analizando rocas de arcilla y enviando a la Tierra fotografías de la región donde se puede apreciar el cauce de un antiguo río, que se fue secando lentamente a medida que cambiaba el clima en el planeta desde hace miles de millones de años. Estas investigaciones ayudarán a los científicos a comprender cuales fueron las causas de esa transformación tan radical de su atmósfera.

El próximo rover que NASA envíe a Marte ya tiene nombre: Perseverance, elegido a través de un concurso que realizó durante casi 7 meses, desde el año pasado, entre estudiantes de colegios de USA, y llegará a Marte en febrero del 2021 para estudiar: su clima, su geología y posibles signos de vida pasada, o presente.

La NASA también planea enviar astronautas al planeta rojo después de volver a la Luna con el proyecto Artemis en el año 2024.

La Agencia Espacial Europea (ESA) lanzó la nave Mars Express el 2 de junio del 2003 desde la base de Baikonur (Kazajstan) a bordo de un lanzador ruso Soyuz/Fregat, cuando las posiciones de los dos planetas estaban en las ubicaciones de sus órbitas más cercanas (hecho que se produce cada 26 meses). La nave llevaba a bordo el módulo de aterrizaje Beagle2, cuyo objetivo era el de determinar la geología, la composición mineral y química del lugar de aterrizaje; y también la búsqueda de rastros de vida pasada o presente.

El 25 de diciembre de ese año, ya en la orbita de Marte, la Mars Express liberó su aterrizador Beagle2, que debería haber descendido dentro del área  prevista denominada Isidis Planitia, pero no lo hizo, no se pudo comunicar con él y fue declarado perdido. No obstante la nave quedó orbitando al planeta y enviando información sobre su superficie, como esta del cráter Moreux (coordenadas 41,8º N,44,4º E) del hemisferio Norte,  en la región de Terra Sabaea 

Cráter Moreux. Creditos ESA / DLR / FU Berlín, CC BY-SA 3.0 IGO

Trece años después, el 14 de marzo de 2016, otra misión de la ESA , la ExoMars Trace Gas Orbiter, despegó con un cohete Protón (Roscosmos). Su objetivo era colocar otro rover, el Schiaparelli, sobre la superficie de Marte, en la región de Meridiani Planum (0,2ºN, 357,5ºE), situada aproximadamente a 18.676 kilómetros de la anterior, cerca de su Ecuador, en la otra cara del planeta. Tres días antes de llegar a Marte, la sonda soltó al rover para que se dirigiera a su lugar de destino pero en su  descenso, debido a unas fallas probablemente consecuencia del despliegue de su paracaídas, el sistema de Inteligencia Artificial de la nave tomó decisiones erróneas y provocó la liberación del lander a una altura de unos 3.700 metros, estrellándose en su caída contra el suelo marciano. Entre sus objetivos, estaba el de desarrollar múltiples estrategias para buscar vida, pasada o presente, en el planeta rojo, incluyendo investigaciones para localizar hábitats potenciales futuros.

El rover Opportunity de NASA, con mucha mejor fortuna, también aterrizó en esa región en 2004 y estuvo operativo hasta el verano del 2018 en que una tormenta de arena lo cegó completamente inutilizando sus paneles solares y quedando a partir de ese momento totalmente inoperativo por falta de energía.

Pico central del cráter Moreux
Credit ESA/DLR/FU Berlin, CC BY-SA 3.0 IGO

El cráter Moreux se encuentra en una gran área del planeta rojo salpicada de cráteres de impactos, flujos glaciares, dunas y redes intrincadas de crestas. Es una zona de transición entre el Norte (más plano y liso) y el Sur (lleno de cráteres y de focos de actividad volcánica pasada).

El cráter tiene un diámetro de 135 kilómetros y una profundidad de 3, aproximadamente, donde se levanta un pico central de cerca de 2 kilómetros de altura.

Es una formación característica de las de impacto, en la que, el objeto que choca, debido a la energía cinética que produce en el acto, plastifica el terreno produciendo el cráter con unas paredes onduladas y, en el centro, un prominente pico creado a medida que el material plastificado del piso del cráter rebota y se eleva.

Las dunas de dentro y alrededor del cráter está formado por material arenoso rico en piroxeno y olivina, minerales que forman rocas que contienen hierro y magnesio.

Los fuertes vientos marcianos erosionaron duramente los bordes del cráter y los han deformados sensiblemente a lo largo de miles de años, creando dunas que cubre el suelo del mismo en forma de hoz, en la dirección del viento dominante del Noroeste.

En la región Sur del cráter parece que se pueden apreciar formaciones de hielo producidas en episodios de actividad glacial de los últimos millones de años.

El cráter Moreux muestra numerosos procesos y características geológicas muy interesantes. En comparación con otros cráteres de impacto tanto de Marte como de la Tierra, este cráter parece deformado debido a la fuerte erosión sufrida en el curso de de la historia marciana, lo que da idea de su proceso geológico.

Las expediciones a Marte son largas, muy costosas y arriesgadas. Desde las primeras misiones rusas (Mars en 1.960), han llegado al planeta otras más: de NASA, Gran Bretaña, ESA, con distintos resultados (algunos de ellos fracasados). El descenso sobre el planeta rojo es especialmente complicado por la atmósfera tan tenue que lo envuelve, teniendo que llevar las naves sistemas de frenado para su descenso, muy complejos. Por lo tanto, debido a las dificultades y grandes costos para fletar misiones con garantía de éxito a Marte, ¿no seria más práctico y eficaz compartir recursos entre las Agencias Espaciales, que establecer competencias y rivalidades que llevarán probablemente a la frustración de las empresas?

AC/19.52
San Joaquin de Flores, lunes, 23 de marzo de 2020

Referencias:

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José Mª Moreno Ibáñez (AC 19/52),  es Arquitecto Técnico por la Universidad Complutense de Madrid.Socio fundador de la Asociación de Astronomía “Astromares” (Sevilla-2007)
Astrónomo aficionado (especialidad Asteroides y Cometas). Ha cursado Astronomía por The University of Arizona. «Observación de la Tierra desde satélites» (Agencia Espacial Europea) y «El cielo nocturno» Orion. (Open University London)

 

 

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