José Miguel Villalobos Umaña, Abogado, ex Ministro de Justicia.

El delfín era el nombre utilizado para señalar al primogénito del rey de Francia y por ello se extendió ese calificativo al designado por alguien para sucederlo. Se dice entonces que el delfín de un Presidente es quien éste tiene escogido para sucederlo, sea in pectore, o sea, sin señalarlo públicamente, o expresamente indicado.

Amador se sintió el delfín del Presidente Chaves y los medios lo auparon a tal cargo. Empezó a dar declaraciones sibilinas en esa línea (“para el 2026 yo estaré a disposición de lo que quieran los ciudadanos”) y las encuestas lo calificaban muy bien…y el exministro se la creyó.

Se acercó al PUSC (revelado por el exdiputado Gerardo Vargas) y ya tenía páginas web de apoyo que lo señalaban como candidato del rodriguismo, el de Chaves, y futuro Presidente.

Pero Amador se cegó y decidió tener su propia agenda, sin informarle al Presidente. Eso no es un problema, si no fuera Ministro. Pero lo era…y se le olvidó. Es claro que, para un sector del empresariado, la mejor forma de copar y apoderarse de la causal electoral más grande del país, el de don Rodrigo Chaves, era tomar el control de un candidato, y Amador era el ideal. Perfil de tecnócrata, trabajó internacionalmente, inteligente y bien posicionado, muy similar en ese espacio al Presidente, pero de nuevo fallaron en su cálculo. Antes don Rodrigo se les volvió incontrolable y no fue su marioneta y ahora el truco no les salió porque el mismo Presidente lo descubrió y abortó el plan.

Con Amador fuera del Gobierno más de 20 meses antes de las elecciones, el sujeto no sirve. Si no es candidato del rodriguismo, no sirve. Así que lo soltaron…y si aún tenía alguna ambición y esperanza en que lo iban a proteger estos empresarios, la señal fue clara. La revisión en el aeropuerto fue la señal…mejor se va del país porque ya no nos sirve.

Nadie puede creer que el Presidente controla el OIJ y la fiscalía, sino que más bien son sus enemigos. Así que Amador no se refiere a él cuando habla de los tentáculos del mal. Se trata de los mismos de siempre, quienes han causado los males de este país, junto a la clase política obsoleta y desgastada.

Esos son los pulpos de los que Amador huye y difícilmente vuelva. Sigo pensando que es un buen hombre, muy capaz y ejecutivo. Pero su inexperiencia lo traicionó y su ambición prematura lo asfixió.

Buena suerte en Canadá o dondequiera que fije su domicilio.

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Por editor5

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