José Miguel Villalobos Umaña, Abogado, ex Ministro de Justicia.
El método más sencillo y limpio para conocer si el apoyo al Presidente Chaves se ha reducido o aumentado, es hacer una simple pregunta:

¿Si las elecciones fueran hoy y le correspondiera escoger de nuevo entre Rodrigo Chaves y José María Figueres, por quién votaría?

Es evidente que todos sabemos la respuesta y que la diferencia sería aún mayor que el resultado del primer domingo de abril del año pasado. Porque el desgaste de un político no existe si nadie lo aprovecha, un Presidente no se debilita si ningún otro crece en su defecto. Y eso es lo que ocurre en Costa Rica.

Es evidente que los ataques a mansalva, debidamente concertados desde la derecha y la izquierda, hermanados por primera vez, ambos subidas en el yate de la oligarquía, han afectado la popularidad del Presidente Chaves. Pero cuánto ? En eso radica la diferencia.

Para sus enemigos, ni siquiera pueden asegurar que muchísimo y se ven obligados a aceptar que sigue muy alto en la valoración, porque, dicen ellos en su vanidad acomplejada, empezó muy arriba. Para sus partidarios, el bajón es poco y continúa muy elevado en la opinión pública.

Solo analicen los líderes de la oposición: Figueres y Álvarez Desanti en el PLN, dos o tres desconocidos en el PUSC, Feinzaig y Fabricio Alvarado desde el Congreso y Ariel Robles que entró de cambio por el desintegrado Villalta desde la izquierda. Otros asoman, pero no lucen, desde el revanchismo inocuo de Álvaro Ramos hasta los desconocidos que quieren repetir el irrepetible triunfo de Rodrigo Chaves.

Si la situación continúa así, sin rivales para el Presidente, a quien éste designe tiene amplias posibilidades de ganar las elecciones del 2026, sin interesar si es por un partido, ni como se llame o si se trata de una coalición.

Por ahora, los alaridos de los enemigos le hacen mucho bien al Presidente y lo que representa y no parece que las cosas vayan a cambiar.