José Miguel Villalobos Umaña, Abogado, ex Ministro de Justicia.
Leí recientemente la opinión de un editorialista que considera que para poder mantener las garantías procesales se deben evitar los excesos. En esta materia ese temor no debe existir: o existen las garantías y se deben respetar o no existen y no se deben cumplir.La defensa de los derechos para los imputados no tiene más límite que el ordenamiento jurídico y no puede ningún juez restringir lo que el constituyente, el sistema internacional y la ley han erigido como protección ante los abusos del poder.

Un imputado es inocente hasta que se demuestre lo contrario, establecieron los Fueros españoles y la Carta Magna desde la Edad Media. Hoy, para un sector de extremistas, todo detenido es culpable hasta que demuestre que es inocente y ese es el fin de una sociedad civilizada.

Las garantías no adquieren su legitimidad de los vaivenes de la opinión ciudadana y por eso se blindaron en la Constitución Política y en votos célebres de la Sala Constitucional. La tiranía de la mayoría no es democracia ni sus decisiones son absolutas ni ilimitadas.