José Sancho: “La talla escultórica es una actividad venida a menos”

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Entrevista a José Sancho por María Enriqueta Guardia (PINCEL-Agosto 2020)

Más que una actividad a la que se dedica con pasión y entusiasmo, el arte ha sido un estilo de vida, parte integral de su existencia…

Así se puede resumir la amplia y fructífera trayectoria de José Sancho Benito, reconocido escultor y Premio Nacional de Cultura Magón 2018.

Escoltado por algunas de sus obras y rodeado de un jardín que también hace las veces de estudio o taller –cómo él le llama- José Sancho habló con María Enriqueta Guardia sobre su trabajo, proyectos y planes en medio de esta difícil situación que lo mantiene “a la expectativa y en pausa” a la espera de mejores tiempos para emprender nuevos retos.

A continuación, un resumen de la conversación que el artista tuvo con la académica, profesora de arte y directora de la Pinacoteca Digital (PINCEL), María Enriqueta Guardia.

  • Contanos un poco de lo que has hecho en esta época. ¿Qué pensás? ¿Cuáles son tus planes a corto y mediano plazo?

Voy a hablar de dos temas: uno es el programa de becas que maneja la Fundación que lleva mi nombre y que mis hijos constituyeron. Este programa de becas está de momento en pausa, porque la situación nos tiene así, en una actitud de expectativa.

Ya se han otorgado cuatro becas y estábamos por entregar ya la quinta, entre enero y febrero, para enviar un estudiante de cultura avanzada a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), pero bueno, no sabemos si a corto plazo o mediano plazo podremos continuar.

  • Antes de que continués, yo quisiera explicar un poco acerca de esas becas para la gente que no sabe. La Fundación José Sancho es la única entidad que está dando becas en Costa Rica para artistas escultores a fin de que aprendan el oficio de la talla. Es una iniciativa muy loable e interesante. Actualmente, en Costa Rica los muchachos tienen poca oportunidad de tener becas para estudiar en el extranjero y adquirir todo ese mundo tan necesario para el artista. Te dejo para que hablés respecto a las becas.

Las primeras tres becas que se otorgaron fueron para pasantías que se desarrollaron en un estudio-taller en Carrara, Italia y el cuarto becario se envió a un centro académico en México, en San Miguel Allende. Ahora estábamos por lanzar ya la promoción para la quinta beca que sería para la UNAM, en México.

A finales del año pasado, tuvimos una reunión con los cuatro becarios porque se había programado hacer el año entrante una exposición de sus obras en el Centro Cultural Norteamericano. Esa actividad está también en pausa. En fin, en cuanto al programa de becas eso era lo que quería anotar.

Y otro tema que me gustaría tratar es sobre un proyecto que tengo para el futuro. Había comenzado el año pasado con la idea de una obra monumental para el 2021. Como sabés, tengo ejecutadas ya cinco obras de tamaño monumental, de acero inoxidable, casi todas son con temas vegetales, que yo les llamo arboriformes. Una está en Guácimo de Limón, otras en el Museo de Arte Costarricense, en el Banco Central, en el centro de San José y en las nuevas oficinas del Banco Central, en Barrio Tournón, en lo que se llama la Superintendencia de Bancos. Hay una más grande en Escazú que no es arboriforme, sino que es más bien una flor, una orquídea que le llamo la gran Guaria Roja, que tiene 10 metros de altura. Y está la columna arboriforme en el Parque de la Paz, que es una pieza muy alta de 17 metros.

El proyecto que tengo entre manos, es una figura arboriforme, que consistiría, principalmente, en dos torres de unos 20 metros de alto cada una. Cada torre estaría configurada por 100 módulos, que son figuras romboidales que circundarían una columna de base cuadrada de 20 metros, para un total de 200 módulos.

Esos módulos se colocarían en una cuádruple espiral para dar una idea de crecimiento, de búsqueda de la luz hacia los astros; sería uno de los proyectos monumentales que tengo en mente y que coincidiría con la celebración del bicentenario; cada columna con sus cien módulos representaría un año de independencia.

Sin embargo, mi actitud actualmente es de expectativa, de esperar a ver cómo se resuelven los asuntos de salud en el país y si podemos seguir con este proyecto. Tengo bocetos y una maqueta, incluso unos dibujos y una presentación para ver si se puede promover la idea que, desde luego ya no sería para el año entrante, pues es una obra que se lleva por lo menos un año de preparación y otro de ejecución. Sería para el 2022 o 2023.

  • ¿Este proyecto abarcaría un espacio muy grande, cierto?

Como parte de la escultura habría un jardín. Habría que diseñar un jardín o espacio verde, con iluminación, pero sí sería una pareja de torres gemelas, en un espacio, una plaza, un espacio abierto a la intemperie. Eso también hay que irlo pensando, pero todavía no podemos pensar en nada, más que estar a la expectativa, aunque sí sería un jardín y una pareja de columnas arboriformes

  • Muy interesante el proyecto. Y más aún que ya tengás hasta las maquetas. Sin embargo, la práctica te hace pensar que es complicado de hacer y llevarlo a la realidad.

Es muy complicado, difícil, laborioso y frustrante porque se hacen varias gestiones, habría que ver si alguna institución del Estado o empresa privada grande se ofrece a financiar el proyecto. Todas mis anteriores obras monumentales, en realidad, han sido donaciones de mi parte. Yo regalo el proyecto, la supervisión y toda la fase de ejecución hasta llegar al final. No recibo un centavo por mi trabajo, sino que yo lo concibo como una donación al Estado, pero también podría conseguirse que una empresa privada financie el costo material, que es lo que se ha hecho con las otras obras.

Había que hacer ahora los planos y las especificaciones para poder plantear un concurso de antecedentes a ver si hay una empresa que financie. En el caso del Banco Central y el Museo de Arte Costarricense, estas entidades financiaron en su momento el costo de sus obras; mi trabajo fue donación y para este que estoy pensando también sería una donación, pero es una obra grande, muy ambiciosa. 200 años de independencia es un hecho importante que debe conmemorarse y dejar una obra monumental para que se recuerde por parte de las futuras generaciones.

Dada la situación de la pandemia que vivimos en este país y el mundo, lo tenemos en pausa. Pero sí es un proyecto que tengo en mente y me gustaría que se realizase.

  • Lo de estar en pausa, te referís a la elaboración de proyectos grandes como este; sin embargo, vos no te mantenés en pausa porque estás constantemente trabajando y pensando en nuevas ideas, inclusive estás haciendo algunas esculturas en tu taller.

Las piezas que estoy trabajando ahora son pequeñas, son bagatelas, utilizando materiales muy baratos, tales como cantos rodados y piedras que obtengo de los ríos y que, de alguna manera, me sugieren figuras animales; en eso estoy entretenido, en la realización de obras pequeñas a partir de materiales encontrados que no impliquen mayor costo ni empeño.

No estoy trabajando ahora en esculturas medianas o grandes; solo hago cositas pequeñas para entretenerme y mantenerme activo, pero sin mayor visión de futuro ni nada, sino que son pasatiempos, son bagatelas lo que estoy haciendo.

  • Sin embargo, yo no diría que son bagatelas. Esos cantos rodados y la madera, por ejemplo, fueron para vos una parte muy importante de tu obra porque te sirvieron para la creación de aves y serpientes.

Pues sí, pero no tienen mayor pretensión en términos de compromiso estético, sino pasatiempo, entretenimiento, sin pretender que sea obras de arte importantes, sino que son piezas pequeñas que se ponen en el jardín. Tengo un serpentario, como 20 serpientes ahí regadas, luego hay unas figuritas ahí que evocan pájaros y pingüinos, principalmente.

  • Sería muy interesante dar una vuelta por ese jardín y sus alrededores, donde uno descubre, a cada paso, una nueva escultura, algunas cubiertas de lianas y de musgo por el paso del tiempo. Me acuerdo cuando hicimos la exposición en Turquía y una de las curadoras se horrorizó cuando encontró debajo de una de las esculturas un pequeño caracolito. Pero es parte de la vida de las esculturas tuyas, que han estado siempre rodeadas e inmersas de naturaleza. Diría que posiblemente, desde que visitamos ese taller la última vez, has estado haciendo más de esas serpientes u ofidios, que no solo son parte de tu entorno, sino que es una fascinación que sentís por su elaboración, ¿verdad?

Yo comencé haciendo figuras animales a partir de residuos y desechos industriales, principalmente de la industria automotriz. Pero ya después, cuando comencé a ser talla en piedra y madera, ese trabajo de ensamblaje a partir de objetos encontrados no se siguió con la intensidad del principio… Ahora, el asunto con los objetos encontrados es que estoy tratando de revitalizar los desechos, algunos me son muy sugerentes para elementos y formas; formar parte de un conjunto, de una unidad que sea figurativa. Muchos de los objetos encontrados que, aún hoy en día estoy utilizando, no son ya de chatarra, sino que son herramientas nuevas que conseguimos en la ferretería: palas, machetes, azadones, cucharas de albañilería… Herramientas que tienen un diseño muy propio, pero al mismo tiempo sugerente, que me inspira y me ayudan a conformar figuras de animales; en ese sentido se recrea la naturaleza del objeto.

Y con los cantos rodados, pues también, se trata de objetos encontrados, pero esos sí los intervengo; en el caso de los ensamblajes, los objetos encontrados no se modificaron en lo más mínimo, sino que simplemente se ensamblan tal cual o se doblaron, se cortaron o se pintaron, pero ya con las piedras encontradas sí, las formas ovoides o semiesféricas me resultan muy sugerentes. En cualquier canto rodado cabe cualquier culebra, ahí tengo total libertad, porque las culebras no necesariamente tienen que hacerse de una posición, siempre el animal da la oportunidad para ubicarlo dentro de la piedra y darle vida.

  • Viendo algunos de esas culebras que has hecho, son muy interesantes. Yo a veces no comprendo cómo no se te rompe la piedra porque lográs unas filigranas impresionantes. De verdad es extraordinario lo que haces con piedras, cuyas características son diferentes entre sí.

Pero todas son sugerentes, no hay piedra que no sea sugerente, hasta las más sencillas, que yo llamo bagatelas. La interacción que hago sobre sobre el objeto encontrado, pues es relativamente poco y le pongo una basecita y ya adquiere un sentido escultórico, pero sin mayores pretensiones.

  • Yo quisiera, si pudiéramos volver atrás un poco con el tema de las becas, que me interesa mucho. La idea del escultor joven y el mensaje que vos querés darles a esos escultores noveles. Que también me digás el por qué vos y la Fundación José Sancho han insistido para que estas becas sean una realidad.

Sí, es difícil. La escultura es una actividad muy venida a menos, hay poco trabajo de escultor y resulta muy difícil seleccionar a los candidatos. Siempre exigimos que tengan un nivel avanzado de estudios académicos, pero no hemos llegado a configurar ya becas dentro de requisitos académicos universitarios. Eso es lo que queremos hacer con estas próximas becas que se van a adjudicar por medio de un convenio de la Universidad de Costa Rica con la Universidad de México.

Los candidatos serán seleccionados a través de un comité de la fundación, pero sí vamos a tratar de que se cumplan con requisitos académicos, porque sacar estudiantes de la universidad para mandarlos a una pasantía significa que van a estar varios meses sin cumplir con los requisitos propiamente académicos.

Pero eso fue en el pasado, ahora sí queremos ser mucho más rigurosos y exigir a los estudiantes un compromiso estético-académico-escultórico con la talla en madera, piedra y granito. Eso sería lo que trataríamos de seleccionar en un futuro, cuando la situación sanitaria lo permita…

  • ¿Tenés algún consejo para los artistas en general en esta época? Es muy interesante que los artistas jóvenes vean cómo personas como vos viven en su taller, creando constantemente, siendo útiles a esa comunidad artística y a ese mundo creativo que es parte integral de tu vida, como también es el caso de algunos otros artistas.

Yo no me atrevo ni me siento autorizado para aconsejar absolutamente nada, pero sí, cuando aparecen por ahí estudiantes que tienen proyectos y me traen la maqueta y los dibujos les digo: “mire su trabajo merece dedicatoria, dedíquese plenamente y con mucha intensidad”. Entonces, estudiantes y artistas jóvenes o mayores que nunca habían trabajado de pronto se ponen a hacer bocetos, me los traen y les digo: “sí, hágalo, lo que tiene que hacer es trabajar, trabajar, y trabajar con mucho empeño”. Eso, en realidad, no es un consejo, sino que es una sugerencia muy respetuosa y cuidadosa de mi parte. Dar consejos no me atrevo

  • Eso es interesante, me contaba una artista, que ella llegó donde vos hace algunos años con una muestra de su trabajo y vos le dijiste: “Muy bien, pero usted lo que tiene que hacer ahora si quiere ser artista es dedicarse a esto, deje lo demás y no haga cosas a poquitos, sino dedíquese a lo que usted es buena y verá cómo sale adelante.” Y de verdad así fue.
  • Eso me trae a la mente un relato que vos me hiciste: En la época en la que empezabas a pintar, un pintor muy conocido te dijo: “No José, usted lo que tiene que hacer es esculpir, su mundo es la escultura”. ¿Podrías relatarnos un poco de eso? Ya vos estabas no muy joven, entiendo que ya eras un hombre como de 40 años.

Así es, ya en mi plena madurez, yo tenía ganas de expresarme drásticamente, y entonces me atreví con la pintura y pinté mucho, con muchísimo entusiasmo, incluso cuadros de formato, pero paralelamente fui recogiendo objetos encontrados, desechados por la industria e hice algunas figuritas de animales que estaban aquí en el jardín.

Ese pintor que mencionas, nada más y nada menos es Rafa Fernández, quien vino con la idea de promover una exposición de mis pinturas, y al ver las esculturas, que no pretendían ser más que elementos decorativos de jardín, me dijo: “Mirá, José, vos sos escultor. Hacete unas cuantas de estas otras piezas y organizo una exposición.”

Y efectivamente, mi primera gran exposición, que se hizo en los jardines del Teatro Nacional fue de figuras animalísticas, algunas antropoides también, a partir del ensamblaje de objetos encontrados. Yo ya tenía más de 40 años y me dediqué a la escultura después de esas exposiciones con chatarra; a tallar piedra porque aquí en este jardín y taller de mi morada se dan muy bien las piedras. Hay buenos granitos y comencé a trabajar ya la talla propiamente en piedra y también conseguí maderas finas y preciosas como un guayacán. Ellas me indujeron a hacer la talla en madera, además de la talla en piedra por sugerencia de un artista amigo.

  • Además con muy buen ojo ese artista. Es interesante porque eso que vos decías que él vio eran esas esculturitas que llamás bagatelas y que, sin embargo, te ayudaron a ser precisamente lo que sos hoy. Siento que no hay que despreciar esa obra pequeña que en el fondo es esencial.

Bueno, ya yo me cansé de tanto hablar, María Enriqueta. Gracias infinitas por la oportunidad y por los temas que sugeriste planteáramos y que me ayudaron a poder expresarme.

Nota: Para protegerse en tiempos de Pandemia, el artista había estado hablando con una gran mascarilla sobre su boca y nariz, lo que le produjo cansancio.

María Enriqueta Guardia / Directora de PINCEL
Con la colaboración en La Revista de:
José Ricardo Carballo / Periodista codirector
Alonso Cunha / Editor

 

 

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