Judicialización de la reforma fiscal

La realidad actual de Costa Rica está dominada por el problema fiscal, el cual es fruto y reflejo de una incapacidad política del país de tomar acuerdos a tiempo

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Difíciles momentos

Al finalizar el año, el déficit fiscal llegaría al 7,1%. La deuda supera el 50% en el presupuesto nacional 2019. Ambos datos no son nada alentadores para el futuro de la economía costarricense.

Hoy el único salvavidas que presenta el Ministerio de Hacienda es la reforma fiscal que se encuentra en consulta ante la Sala Constitucional.

Es por la relevancia del tema que lo abordamos con el conocido economista -actual presidente de su Colegio profesional-, Ennio Rodríguez, quien con su cordialidad acostumbrada, hablar pausado pero vehemente y que con dotes de profesor, nos explica y da su punto de vista respecto a la situación del país.

“La realidad actual de Costa Rica está dominada por el problema fiscal, el cual es fruto y reflejo de una incapacidad política del país de tomar acuerdos a tiempo”, destaca Rodríguez.

Por ejemplo, en las últimas décadas, cinco exmandatarios intentaron implementar una reforma fiscal, integral o parcial, sin embargo, por las razones que ya conocemos no lograron su propósito.

“Tenemos más de 20 años de estar en una celda del crecimiento del déficit fiscal no sostenible. La hemos podido soslayar gracias a que el país tenía un nivel bajo de endeudamiento para el gobierno central, de alrededor del 23% del PIB. Hoy la deuda alcanza el 50%, es decir, hemos despilfarrado 30% del PIB que pudimos haber dedicado en construir hospitales, carreteras, escuelas, y otras obras de infraestructura importantes que al país le urgen”, declaró.

Lo que destapó la discusión fiscal

Mientras el proyecto 20.580 denominado “Fortalecimiento de las Finanzas Públicas” se discutía en la Comisión especial y en el plenario legislativo, los grupos de presión y los lobbystas quedaron al descubierto en la defensa de intereses particulares, con la denuncias que hacían los medios de comunicación.

Pero también esta discusión permitió conocer de qué estaba hecho cada diputado, cuál es su convicción y compromiso político, así como sus manejos demagógicos e infundados.

“Hoy el problema fiscal nos muestra un cierto acuerdo de diputados responsables, no sin haber un número de diputados que llamaría irresponsables, en el tanto no parecen comprender la gravedad en la que el país se encuentra”.

“En esto, los gremios actúan defendiendo a ultranza sus posiciones de privilegio en cuanto a disfrute del gasto público, entre ellas -de manera muy penosa- la Corte Suprema de Justicia que en sus declaraciones parece más un sindicato, que el órgano máximo de uno de los poderes de la República”, criticó el experimentado economista.

Así es como resumen Ennio Rodríguez el camino por donde avanza la reforma fiscal: bajo señales de que se agota el tiempo reflejadas en el tipo de cambio, las tasas de interés, incluso se tuvo que hacer uso de las “letras del tesoro”.

“Se agota el tiempo y mientras seguimos con una visión judicial de los problemas económicos, digo una visión judicial porque en definitiva será la Sala Constitucional la que por tercera  vez, defina si avanza o no una reforma fiscal.”

En el pasado la Sala Constitucional impidió el avance de dos reformas ampliamente discutidas y analizadas -Administraciones Pacheco y Chinchilla-, con argumentos de procedimiento.

“En un país donde lo judicial, entendido por interpretaciones positivas, irrestrictas de la ley, de los procedimientos, de los derechos y de enfoques doctrinarios, prevalecen por encima de consideraciones del bien común y del interés de la nación y de la posible catástrofe social que pueda significar otra crisis como la que vivimos en 1982”

Según Rodríguez, esta crisis aún no se ha desencadenado catastróficamente como en los ´80 otra vez, pues hemos tenido una política monetaria prudente, con una tasa de inflación baja que nos da un margen, el cual estamos agotando al no hacer nada.

“Estamos a la espera de este desenlace, estamos caminando hacia el abismo y esperamos que no prevalezcan defensas gremiales ni interpretaciones que ponen por encima interpretaciones absolutas de los derechos, frente a la realidades de recursos escasos y la necesidad de atender las necesidades particularmente de los más necesitados, eso es lo que está en juego”, puntualiza.

¿Cómo nos vemos a nivel internacional?

La incapacidad de lograr acuerdos en materia fiscal, “nos hace lucir ante la comunidad internacional, particularmente las entidades financieras y organismos de calificación de crédito, como un país que no tiene los mecanismos para tomar las decisiones urgentes que en materia económica se demanda”, señaló.

La calificadora Moody’s revisará la nota de los bonos soberanos de Costa Rica y en esta evaluación solo tenemos dos opciones: mantener nuestra calificación o bajarla.

Para algunos el rol de las calificadoras y la impresión que el país de a nivel internacional parece no tener importancia, e inclusive alegan nuestro derecho soberano a decidir en función de lo que dicen entender de economía. Sin embargo no es momento de fantasear ni experimentar, esto es serio y nadie quiere volver a los años de la Administración Carazo, que muchos dirigentes así como la actual juventud por razones obvias desconoce.

“En estos momentos las degradaciones del riesgo que significan los títulos de Costa Rica, son efecto del agotamiento de la paciencia de los organismos internacionales, que en los mercado ya están imponiendo tasas de interés muy elevadas al financiamiento público, así de claro”

¿Dónde quedaron las promesas de campaña?

Aunque el gobierno del Partido Acción Ciudadana, en su quinto año en el poder, tuvo el apoyo de la fracción más grande de oposición, Liberación Nacional, para la aprobación del proyecto fiscal, Restauración Nacional y otros diputados disidentes se opusieron, obstaculizaron el avance del proyecto y votaron en contra del mismo.

Nos dice que tenemos un Presidente muy cauteloso que no se ha dejado atemorizar por los intentos de saboteo desde la calle la mal llamada “democracia de la calle”. Actos que justifican alegando falta de diálogo y negociación, donde el anarquismo de la calle es la opción de quienes no tienen representatividad directa en la Asamblea Legislativa, sino que conforman grupos sindicales y gremiales movilizados contra las decisiones políticas.

A pesar de que en las elecciones anteriores prácticamente todos los partidos establecieron como prioridad resolverlo (el déficit fiscal) y a grandes líneas establecieron los principios de solución que no mostraban grandes incongruencias”.

Es cuestión de oír los discursos de campaña electoral y revisar los programas de gobierno, donde no puede ser más objetiva la intención política manifiesta sobre el tema fiscal, pensiones de lujo, empleo público y racionalización del gasto.

Se reflejó en el acuerdo nacional donde todos los partidos con representación política en la Asamblea Legislativa se pusieron de acuerdo sobre una serie de temas fundamentales mucho más allá del fiscal, pero que incluyeron en materia hacendaria muchos de los elementos que están en la reforma que hoy se discute en la Asamblea Legislativa”, agrega

La reforma fiscal contiene cuatro capítulos: el primero relacionado al cambio de un Impuesto de Ventas a un Impuesto de Valor Agregado; un segundo capítulo de renta, un tercer capítulo que tiene que ver topes a salarios en el sector público, pensiones y otros elementos de gasto. El cuarto capítulo, tiene que ver con la regla fiscal “para tratar de poner orden sobre todo a mediano plazo en las tendencias de crecimiento del gasto y que éstas guarden relación con los ingresos”.

Las expectativas son grandes y el grado de preocupación del economista no puede ocultarlo, él ha sido Ministro sabe cómo funciona la cosa pública, también sabe los efectos e impacto que decisiones mal tomadas o a destiempo nos pueden costar muy caras.

 

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