Julieta Dobles Yzaguirre.
La casa escondida
Freses de Curridabat, Costa Rica.
(de agosto 2011 hasta hoy)
Me enamoró desde el principio:
ese palmar cuadrado
rodeado por las casas de doble piso,
que charlaban entre ellas.
“Condominio” lo llaman,
pero es una tertulia
de puertas y ventanas soñolientas.
Y al fondo, oculta detrás de las palmeras,
mi casa, la que se oculta, tímida,
y no quiere mostrarse demasiado.
Quizá porque ha asumido de corazón
su misión protectora
frente a mis soledades.
La he llenado de plantas y monólogos,
pinturas y monólogos,
y de fotografías y de monólogos
y poemas que asaltan
Desde cada rincón y cada cielo.
y envejece conmigo
al paso de los días y de los años
sumando alas y sueños
para desbaratar las pesadillas,
y anegar los silencios en su música.
Despidió a mi Camila,
la nieta que partió muy temprano,
rebelde ante su propia despedida,
y recibió a Lucía y a Soledad,
mis nietas casi veinteañeras,
que han encontrado en sus albas paredes
su casa de estudiantes.
Hoy abraza, feliz, a mi familia,
a amigos y a poetas,
rectángulo de paz en la ciudad bullente
porque quiere, como yo,
sentirse viva, vibrante y generosa
en los años postreros.
¿Qué sólo es una casa?
Es mi cómplice en la diaria tarea
de administrar la dicha.
Libro disponible en Editorial Universidad de Costa Rica.

