Julio, enormísimo cronopio

Porque si algo nos obsequió Cortázar, es esa mezcla amalgamosa y surrealista, existencial y espegótica de juego y drama en que vive quien, como él, descubre que sus pensamientos oscilan siempre entre el infinito y el estornudo

0

Leonardo Garnier, Economista.

Cuando el catedrático doctor Lastra tomó la palabra, ésta le zampó un mordisco de los que te dejan la mano hecha moco. Puede ser a partir de ese momento, o de cualquier otro (como las aventuras con la Maga, o el instante aquel en que un cronopio pequeñito buscaba la llave de la puerta de la calle en la mesa de luz, la mesa de luz en el dormitorio, el dormitorio en la casa, la casa en la calle, para detenerse entonces, pues para salir a la calle precisaba la llave de la puerta); cualquier inicio es bueno y suficiente para quedar enganchado en Julio. Julio antes y después. Julio con cualquier cosa o con cualquiera. Enero y Julio. Julio y chocolate. 1976 y Julio. Julio con soda, o en las rocas. Monk y Julio. Julio y domingo. Silencio y Julio. Julio todo el tiempo; en todos lados Julio, pues ¿quién, si no, nos rescataría de la seriedad con tanta seriedad y desparpajo como Julio?

También podría gustarte

Comentarios

Cargando...