Julio Revollo: El arzobispo Volio Jiménez

No bien regresó de Europa el doctor Volio, le fue confiada la regencia del templo de San Francisco en Cartago. Una vez llegados los padres capuchinos al país, les hace entrega del templo y convento de San Francisco y pronto le es confiada la cátedra de literatura en el Seminario de San José y el cargo de capellán del Asilo de Incurables. Casi inmediatamente es nombrado cura párroco de Santa Bárbara de Heredia, de donde sale para el curato de la ciudad de Alajuela en 1903, habiendo permanecido en dicha parroquia por espacio de trece años.

Escudo de monseñor Claudio María Volio Jiménez, arzobispo titular de Soterópolis

Julio Revollo AcostaGenealogista

De los protagonistas de nuestra historia patria no pueden faltar los arzobispos, altos jerarcas de la Iglesia Católica, en un país donde el catolicismos por disposición constitucional es la religión oficial del Estado. De tal forma es necesario referirse a Monseñor doctor Claudio María Volio Jiménez, quien se distinguía por su escudo partido. En la diestra un fénix de sable sobre la inmortalidad de gules en campo de oro y el jefe de azur con una rosa de oro, significando la Santa Iglesia Católica como el fénix, inmortal, renaciendo siempre del brasero de la persecución, y la rosa, el su Obispado de Santa Rosa; y en la siniestra un sol de oro y un corazón de lo mismo, puesto en  palo y separados por una faja de plata en campo de gules que son las Armas del Cardenal Mercier de Malinas, cuyo discípulo fue el dicho Obispo, memorando el sol de la filosofía Cristiana Santo Tomás de Aquino, y el Corazón que gobierna el Universo mundo; y por orla seis águilas negras en campo de plata que son las del escudo de la Ciudad de Cartago de Costa Rica. El todo portando por divisa un letrero que diga: Vivit et ardet. (Descripción tomada de la Revista de los Archivos Nacionales, Año IV, Nos. 7 y 8 de julio y agosto de 1940)

Nació en Cartago el 28 de octubre de 1874 hijo de Carlos Volio Llorente y de Ramona Matilde Jiménez Oreamuno. Fueron sus abuelos paternos José María Volio Zamora y Juana Llorente y la Fuente,  y maternos José Manuel Jiménez Zamora y Dolores Oreamuno Carazo.

Monseñor doctor Claudio María Volio Jiménez

Su abuela paterna, doña Juana, era hermana del primer obispo de Costa Rica monseñor Anselmo Llorente y la Fuente y, su abuelo materno era hermano de Jesús Jiménez Zamora, presidente de la República de 1863 a 1866 y de 1868 a 1870; su madre era prima hermana de Ricardo Jiménez Oreamuno, tres veces presidente de la República (1910-1914) (1924-1928) (1932-1936).

En la fecha de su nacimiento, en el hogar Volio Jiménez se encontraban sus hermanos mayores Juan Bautista nacido en 1861, María Petronila en 1862,

José Anselmo en 1864, Luis de Jesús en 1866, María Luisa en 1868, Guadalupe Ramona Matilde en 1870,  Carlos Alfredo en 1871 y José María en ….. Posteriormente nacerán José Joaquín en …., Alberto en 1878, Alfredo en 1879, Emilio en 1881, Jorge Víctor en 1882 y Juan de Dios Arturo en 1886.

Recibió su primera educación con Francisco Ulloa Mata, veterano de muchas jornadas educativas y a quien los grandes de la ciudad le confiaban sus hijos, en la seguridad de que el hábil educador sacaría el mejor provecho de sus alumnos. Posteriormente, ingresa al Colegio de San Luis Gonzaga. En mayo de 1889 viaja a Europa en compañía de Rafael Otón Castro Jiménez, quien llegaría ser  el primer arzobispo de San José, y de los hermanos Carlos María, Luis Paulino y Rafael Jiménez Ortiz, cartagineses como Volio, hijos de Manuel Vicente Jiménez Oreamuno y de Ramoncita Ortiz Garita.

Permaneció en Roma alrededor de un año en el Colegio Pío Latinoamericano y luego iría a Bélgica y en el Colegio de la Santísima Trinidad de Lovaina siguió sus estudios, pasando luego al Seminario León XIII, dirigido por el cardenal y filósofo Désiré Joseph Mercier, habiendo sido el primer alumno matriculado en el dicho nuevo seminario recién fundado. En 1896 recibe su doctorado en Filosofía, pasando luego al Seminario de San Sulpicio en París, donde cursa teología y recibe el subdiaconado de manos del cardenal François Marie Richard, arzobispo de París.

De regreso a Lovaina recibe el diaconado y el sacerdocio el 17 de diciembre de 1898, celebrando su primera misa al día siguiente en la Capilla del Seminario. Viaja por varios países y en julio de 1899 llega a Puerto Limón, casualmente con el obispo monseñor Bernardo Augusto Thiel, quien regresaba tras un viaje a Roma y a Colonia.

No bien regresó de Europa el doctor Volio, le fue confiada la regencia del templo de San Francisco en Cartago. Una vez llegados los padres capuchinos al país, les hace entrega del templo y convento de San Francisco y pronto le es confiada la cátedra de literatura en el Seminario de San José y el cargo de capellán del Asilo de Incurables. Casi inmediatamente es nombrado cura párroco de Santa Bárbara de Heredia, de donde sale para el curato de la ciudad de Alajuela en 1903, habiendo permanecido en dicha parroquia por espacio de trece años.

Notable orador y periodista. Dirigió junto con su hermano Jorge el periódico La Justicia Social. Posteriormente escribió en El Lázaro y en muchas otras publicaciones nacionales y extranjeras.

El 2 de febrero de 1916 es electo primer obispo de la nueva diócesis de Santa Rosa de Copán en Honduras, siendo consagrado obispo el 26 de mayo siguiente por monseñor José Antonio Lezcano Ortega, arzobispo de Managua, Nicaragua, sirviendo como coconsagrantes los obispos de San Miguel, El Salvador, monseñor Juan Antonio Dueñas Argumedo, y el de Granada, Nicaragua, monseñor José Canuto Reyes Balladares.

El 12 de noviembre de 1916 se traslada a su diócesis pero debido a las dificultades políticas por las que atravesaba la nación hondureña, no le fue posible posesionarse de su diócesis sino hasta el 8 de marzo de 1918.           

“Los pueblos a él confiados fueron visitados en medio de las mayores dificultades imaginables y siempre estuvo presto a velar por su grey, con una devoción y un desinterés grandes. En aquellas selvas insalubres que atravesara en diversas ocasiones, contrajo la malaria y otras fiebres tropicales y aun así, continuó al frente de su Diócesis, hasta que nuevas cuestiones de índole política hiciéronlo    apartarse de aquel viñedo espiritual, regresando a su ciudad de Cartago, en donde en 1920 se le vio reanudar sus esfuerzos en pro de los menesterosos, logrando levantar los hermosos pabellones que hoy  forman el Asilo de la Vejez”.

 Inclemencias del trópico, trastornos políticos y otras contrariedades le hacen regresar a Costa Rica,… Animado por la llama de la caridad hacia los desvalidos y los olvidados de la fortuna y la salud, dedica sus cuidados al Asilo de la Vejez, fundado por él mismo en Cartago,…

Renuncia a la diócesis de Santa Rosa el 12 de noviembre de 1926, fecha en la cual es nombrado obispo titular de Laranda.

Para el período de 1930 a 1934 es electo diputado suplente al Congreso Constitucional por la provincia de Cartago y diputado titular de 1934 a 1938.

El 18 de abril de 1940 es promovido a arzobispo titular de Soterópolis y  nombrado Prelado de Honor del Santuario de Nuestra Señora de los Ángeles en Cartago, cargo que ejerce hasta que la enfermedad lo  hace  radicarse  en Puntarenas donde le sobrevino la muerte el 19 de enero de 1945 a los 70 años de edad. Sus funerales se celebraron al día siguiente en el Santuario de Nuestra Señora de los Ángeles, siendo sepultado en la capilla del Asilo de  Ancianos de Cartago.

Recapitulando sobre la obra del presbítero Claudio María Volio Jiménez enviado por su familia a estudiar a Roma, cabe destacar que fue el primer alumno matriculado en el seminario fundado por el eminente cardenal Mercier en Bélgica, filósofo del llamado neotomismo y del realismo crítico. También, fue el Primer obispo de Santa Rosa de Copán en Honduras. Con posterioridad dedicó su vida a la fundación en Cartago del Asilo de la Vejez, creación que defendió también en su calidad de diputado al Congreso Constitucional.

 

Fuentes:

  • El Convento de Cartago por José Antonio Zavaleta en Imágenes costarricenses, Elías Zeledón Cartín, compilador.- Editorial de la Universidad de Costa Rica, 2000.
  • Bejarano, Leticia.- Revista de los Archivos Nacionales, Año IV, Números 7 y 8, julio y agosto, 1940.
  • Zavaleta, José Antonio.- Revista de los Archivos Nacionales, Año IX, Números 1 y 2, enero y febrero, 1945.
  • www.catholic-hierarchy.org
  • www.family search.org

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