Julio Revollo: El Juan Sebastián de Elcano

Después de 42 días de navegación, y 4 días de espera para poder ingresar al puerto,  el buque escuela atraca en Puerto Limón el martes 16 de setiembre de 1952.

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Julio Revollo AcostaGenealogista

El 28 de julio de  1952, sale del puerto de Cádiz, bajo el comando del capitán Gonzalo Díaz García, el buque escuela “Juan Sebastián de Elcano“, en su XXV Crucero de Instrucción, el cual lo llevará a Santa Cruz de Tenerife (Islas Canarias), Puerto Limón (Costa Rica), Colón y Balboa (canal de Panamá), Guayaquil (Ecuador), Callao (Perú), regresando a Balboa para cruzar de regreso el canal, seguir a San Juan (Puerto Rico) y regresar a Cádiz, donde llegara el 22 de diciembre.

Después de 42 días de navegación, y 4 días de espera para poder ingresar al puerto,  el buque escuela atraca en Puerto Limón el martes 16 de setiembre de 1952,  en horas de la mañana, ocasión en que se llevaron a cabo las salvas de estilo y el recibimiento oficial de parte de las autoridades costarricenses.

La llegada del buque escuela a Costa Rica, se debe a la invitación que le hiciera  el expresidente de la Academia de Geografía e Historia de Costa Rica, licenciado Luis Demetrio Tinoco Castro, para conmemorar el 450 aniversario de la llegada del  almirante Cristóbal Colón a Cariay, hoy Limón, en su cuatro y último viaje.

En horas de la tarde del mismo día, el comandante del buque ofrece una recepción en honor del gobernador de la provincia, señor F. Venegas, del señor embajador de España, don  José María Cavanillas y Rodríguez, del médico del puerto y otros altos funcionarios.

El miércoles 17 llegan al puerto los participantes en los actos de develación, en el parque Vargas, del monumento conmemorativo de la visita del almirante Colón. Poco después del medio día se inicia la ceremonia de descubrimiento del monumento con la asistencia de los oficiales y cadetes del buque escuela, estudiantes, jefes de misión diplomática, invitados especiales y todo particular que no ha querido perderse el espectáculo. Con las notas del Himno Nacional se recibe a los ministros de Relaciones Exteriores y de Educación Pública, señores don Fernando Lara Bustamante y don Virgilio Chaverri Ugalde. Con toques de ordenanza se conducen los pendones de Costa Rica y España. La banda militar de Limón ejecuta el Himno Nacional de Costa Rica y la banda del buque-escuela, la Marcha Real Española. La esposa del embajador español, doña Isabel Junquera de Cavanillas, descubre una cruz de piedra, y la esposa del presidente de la Academia de Geografía e Historia, doña María Molina de LInes, una piedra indígena, que ella  misma obsequió. Seguidamente el ministro Chaverri Ugalde hace uso de la palabra:

“Un día de setiembre, llegó Colón a Cariay y entonces comenzó la historia costarricense. Con él estaban su hermano Bartolomé y su hijo Fernando, apenas de  trece años de edad. También los cronistas. Este acto debe servir para acercarse más al servicio de Dios y para estrechar los vínculos de simpatía y gratitud hacia la Madre España“.

El presidente de la Academia de Geografía e Historia, profesor Jorge A. Lines Canalías, habló  a continuación sobre el simbolismo del monumento: la cruz del cristianismo y la piedra ceremonial huetar. Los estudiantes cantaron el Himno a Colón y. seguidamente, el vicario apostólico, monseñor Juan Odendhal, procedió a bendecir el monumento, manifestando que “la cruz fue siempre adelante, en la tarea del descubrimiento y la conquista, tanto como en el de la culturización“. Se refirió a la  obra realizada por los frailes franciscanos y los llamados frailes menores, que fueron los primeros en pasar el océano. Y terminó: “ Esas montañas vecinas están empapadas todavía con el sudor y la propia sangre de los misioneros, Reine la cruz y reinará la paz en el mundo“.

Al terminar los actos, se organiza un desfile de los cadetes del buque-escuela, rindiendo honores a los ministros de gobierno y embajador de España. Seguidamente se ofrece una recepción en la Gobernación, como atención de la embajada de España y, procediéndose a instalar el Centro Cultural Hispánico de la provincia, firmando el acta todos los socios presentes.

De ahí se trasladan al Club Miramar en donde la colonia española ofrece un banquete a los participantes y a la alta oficialidad del buque. Al terminar la tarde, se realiza una visita de cortesía al buque escuela; se disparan 21 cañonazos y los cadetes ocupa sus puestos listos para maniobras. En horas de la noche se celebra una animado baile en el Club Miramar, en el cual toma parten los invitados oficiales llegados de San José, para posteriormente tomar el tren nocturno con destino a la capital.

El viernes 19, en horas de la mañana, zarpa el buque-escuela para continuar su viaje. Los limonenses despidieron a los cadetes españoles reuniéndose en el muelle y en el malecón, agitando pañuelos y exteriorizando en diferentes formas la simpatía con que los costarricenses vieron la visita especial realizada en tan memorable ocasión.

Para cerrar con broche de oro la visita del Juan Sebastián de Elcano, varias horas después de su partida y, cuando el buque se encontraba en alta mar, se comunica con la Capitanía del Puerto y la Embajada de España, para informar que 15 marineros habían quedado en tierra, a la vez que se solicitaba se les capturara. Mientras tanto, el capitán del buque, recibe ordenes del Ministerio de la Marina de detenerse en Panamá.

La Embajada de España, con fecha 20 de setiembre, solicita al Ministerio de Relaciones Exteriores la detención de los 15 marineros. La Cancillería respondió que Costa Rica acataría rigurosamente lo dispuesto en los tratados firmados con España en 1850 y 1898. La misión española entonces decidió desistir formalmente de cualquier acción persecutoria o coercitiva contra los marinos y solicitó que se tuviese por retirada la petición. Con esto, el problema salió del ámbito diplomático y se convirtió en un asunto de índole migratorio.

La Prensa Libre del 22 de setiembre informa que:

“A las dos horas de haber zarpado el buque Juan Sebastián Elcano, aparecieron en un cocal de Moín los tres marineros fugados de esa nave, señor Manuel Blanc Andújar, andaluz de 21 años, Bernardo Santos López, Santanderino de 22 años y Juan García Sánchez, de 22, también andaluz. Durante toda la noche y parte del día caminaron doce millas. Los capturó el activo Jefe del Resguardo de este puerto (Limón), capitán Julio Murillo. Los jóvenes detenidos, menudos, de poca estatura, expresaron para La Prensa Libre exclusivamente, que desertaron por el maltrato recibido de un sargento del buque. Desean radicarse en Costa Rica, donde pudieron apreciar la absoluta libertad que existe“.

Más adelante, el corresponsal del periódico anota:

“Se cree que hay cinco marinos más escondidos aquí y se espera su captura de un momento a otro. Los tres marinos tenían un año de andar en el mencionado buque. Ganaban doscientas pesetas al mes. Los uniformes los dejaron abandonados en el monte y se vistieron con pantalones de mezclilla y camisas pachucas“.

Muchas fueron las gestiones que se hicieron a favor de los marinos que no quisieron continuar en el buque ya que, de ser entregados, equivaldría a que fueran sentenciados en España  a castigos de 8 a 12 años de prisión. En lo que respecta a los oficiales que, al parecer, también desertaron, habría formación de consejo de guerra con las consecuencias del caso. Dos días después, los detenidos son puestos en libertad al no presentarse cargo alguno contra ellos.

 

Fuentes de consulta:

Lara Bustamante, Fernando.- Memoria presentada a la Asamblea Legislativa 1952-1953.

Sáenz Carbonell, Jorge Fco.- Historia Diplomática de Costa Rica (1948-1970).- Tomo III.-

Diario de Costa Rica del 19 y 21 de setiembre de 1952.

La Prensa Libre del 17, 19, 22 y 23 de setiembre de 1952.


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