Julio Revollo: El obispo titular de Abydus

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Julio Revollo AcostaGenealogista

En la historia de la Diócesis de San José se encuentra un vicario apostólico que ejerció el gobierno de la diócesis durante tres años y ocho meses.

Los antecedentes a este nombramiento se inician el 22 de setiembre de 1871 con la muerte del primer obispo de Costa Rica, el Ilmo. señor Anselmo Llorente y Lafuente. Le sucede como vicario capitular el deán del Cabildo presbítero doctor Domingo Rivas Salvatierra, quien en los últimos nueve años había desempeñado la vicaría general.

Aunque, en varios grupos eclesiásticos y políticos, se consideraba que el lógico sucesor del recién fallecido obispo era el doctor Rivas Salvatierra, el gobierno del general Tomás Guardia Gutiérrez da largas al asunto y es hasta 1873 que, de acuerdo con el concordato, solicita sea nombrado el presbítero Rafael Isidro Cabezas Alfaro para segundo obispo de la Diócesis.

Muchas fueron las intrigas, los ataques, las defensas a favor o en contra de Rivas Salvatierra o de Cabezas Alfaro, hasta llegar el año de 1876 en que la Santa Sede decide nombrar un delegado apostólico ante el Gobierno de Costa Rica.

Y es así, que el ilustrísimo señor Luis Bruschetti es nombrado por Su Santidad el papa Pío IX ante el Gobierno de Costa Rica, siendo el primer representante diplomático de la Santa Sede con residencia en San José. Traía, además, el encargo de administrar la diócesis con el título de vicario apostólico, y, como nos dice monseñor Sanabria…” y tenemos aquí la razón histórica de la venida del Ilmo. Señor Bruschetti y de la cesación del doctor Rivas de su oficio de Vicario Capitular.

Ilustrísimo señor Luis Bruschetti

En opinión de Monseñor Sanabria no parece probable que la Santa Sede haya querido dar a la palabra Delegado Apostólico un sentido diplomático completo.   

 El ilustre prelado había nacido el 7 de febrero de 1826 en Cingoli, provincia de Macerata, en la región de las Marcas, en aquella época parte de los Estados Pontificios. Fue ordenado sacerdote el 23 de diciembre de 1848.

Cuando se encontraba asignado como agregado a la internunciatura apostólica en Brasil, fue elegido obispo titular de Abydus el 26 de junio de 1876, siendo consagrado el 9 de octubre siguiente en la capilla del monasterio de benedictinos por el ilustrísimo señor Césare Roncetti, arzobispo titular de Seleucia en Isauria e internuncio apostólico en Brasil, a quien asistieron los obispos de Río de Janeiro y de Ceará, siendo padrinos los ministros de Interior y de Relaciones Exteriores. Esta solemne ceremonia contó con la presencia de la princesa regente del Brasil, Isabel Cristina de Braganza y Borbón, quien concedió al nuevo obispo la Orden Imperial de la Rosa.

Llegó el señor Bruschetti a Puntarenas el 27 de diciembre de 1876 a bordo del vapor Colima. De ahí se trasladó a San José el día 29 siguiente y…” El Gobierno ansioso de dar testimonio de su adhesión á la Santa Sede, de su amor y veneración al Ilustre Jefe de la Iglesia, el Ven. e Inmortal Pio IX, había dado sus instrucciones anticipadamente á las autoridades de Puntarenas para el digno recibimiento de Su Señoría Ilustrísima, lo mismo que en todo el tránsito hasta esta Capital. Inmediatamente que supo su arribo al Puerto envió una Comisiòn compuesta de Eclesiásticos dignos que lo recibiesen en su nombre y lo condujesen en todo el camino, El Gobernador de Puntarenas también, con asentimiento del mismo Gobierno, quiso venir acompañando á Su Señoría Ilustrísima. Puede decirse que todo el tránsito de Puntarenas a San José fue una continua ovación de parte de los cristianos pueblos de Costa Rica al Enviado de Su Santidad. Un tren expreso en el cual iban los Secretarios de Estado fue a recibir a Su Señoría Ilustrísima en la Ciudad de Alajuela. Al pasar por Heredia el Gobernador de esta Provincia acompañado de las autoridades y muchas personas distinguidas, lo esperaban en la Estación para saludarlo, invitándolo para que se demorase á cantar un Te Deum en la Iglesia del Carmen, acto al cual se prestó complaciente Su Señoría Ilustrísima. En la Estación de esta Capital fue recibido por el Gobernador y muchas personas particulares, estando presente

un gran concurso de gente ansiosa de conocer á su Pastor. La comitiva se dirigió de allí á la Iglesia de la Merced, que actualmente desempeña el servicio de Catedral, en donde se cantó otro solemne Te Deum. En seguida fue conducido Su Señoría Ilustrísima, con su numerosa y escogida comitiva y seguido del pueblo, á la parte del Palacio Presidencial que se le había preparado provisionalmente para su residencia. Allí fue recibido por S.E. el Presidente de la República, quien estaba acompañado de algunos miembros del Consejo de Estado, de los Jefes Militares y de otras personas caracterizadas de esta Capital”.

El 5 de enero de 1877 es recibido por el presidente provisional de la República, doctor Vicente Herrera Zeledón, quién” dispuso que el ceremonial fuese más suntuoso que lo ordinario y al efecto, se rodeó de los altos Funcionarios y demás autoridades, en el acto de recibir de manos del Ilustrísimo y Reverendísimo Señor Bruschetti, la Carta de Su Santidad que lo acredita en su elevado carácter”.

Al presentar las cartas al presidente provisorio, el delegado apostólico manifiesta que “el Santo Padre se ha dignado benignamente nombrarme Delegado y Vicario Apostólico para esta Ilustre República. Mucho me complace el haber sido enviado á una Nación como esta, á la cual he oído alabar tanto, por su buena índole, religiosidad y trabajo; me alegro mucho mas de encontrar en su Gobierno personas eminentes que tanto se distinguen por sus religiosos sentimientos. Mi misión es de paz, de armonía, de concordia. Espero que Vuestra Excelencia me ayudará á cumplirla con su Alto Poder, para el bien de la República que hoy considero y amo como mi segunda Patria. Este es mi deseo, y lo es también el de Su Santidad, como V. Excelencia podrá conocer mejor por la Carta Pontificia que tengo el honor de depositar en vuestras manos”.

Manifiesta La Gaceta que… “desde el día de su ingreso en esta Capital, que se verificó el 29 de diciembre próximo pasado, tuvimos el gusto de observar en él al hombre prudente e ilustrado, de maneras finas y agradables, que le concilian el afecto y buena voluntad de parte del Gobierno y pueblo. Mucha hay que esperar de una persona que ha inaugurado su gobierno espiritual bajo tan felices auspicios. La Iglesia huérfana por tantos años de su Pastor, ganará mucho en cuanto á los intereses espirituales y el Estado afianzará la paz y la tranquilidad de que tanto necesita, por el armonioso acuerdo entre las dos Potestades”.

El mismo día, tomó posesión del gobierno eclesiástico recibido de manos del vicario capitular, presbítero doctor Domingo Rivas Salvatierra. A partir de ese momento, y por un lapso de 3 años y 8 meses, hizo las veces de vicario capitular y ordinario de la Diócesis.

En el Consistorio del 27 de febrero de 1880, es preconizado como segundo obispo de San José el presbítero Bernardo Augusto Thiel Hoffman, de la Congregación de la Misión, y el 5 de setiembre siguiente es consagrado por el obispo Bruschetti, siendo coconsangrantes el obispo de Panamá, José Telésforo Paul Vargas, y el obispo de San Salvador, José Luis Cárcamo Rodríguez. Al día siguiente, le hace entrega del gobierno de la Diócesis.

Debido a su mal estado de salud, se traslada a vivir a San Pedro del Mojón y continúa como delegado apostólico hasta mayo de 1881 en que recibe el permiso correspondiente de la Santa Sede para que pueda viajar a Italia. Se despide oficialmente del presidente general Tomás Guardia Gutiérrez e inicia el viaje de regreso vía Puntarenas adonde lo acompaña una comisión oficial del Gobierno y algunos de los eclesiásticos designados por el obispo Thiel. Llegado a Paris, continúa viaje a Roma en donde es recibido por el papa León XIII a quien informa el resultado de su misión. Pocos días después viaja ya muy enfermo a su pueblo natal, muriendo el 27 de octubre de 1881 a los 55 años de edad.

Llegada a Costa Rica la noticia de su muerte, el obispo Thiel lo comunica al Gobierno y dispone celebrar solemnes funerales en la catedral el 16 de diciembre a los que asistió el elemento oficial y clero, así como público en general.

Como muestra de su benevolencia hacia Costa Rica, en su testamento estableció una beca de estudios en el Colegio Pío Latinoamericano de Roma, a favor de los estudiantes eclesiásticos costarricenses.

Fuentes de consulta:

  • Blanco Segura, Ricardo. – Obispos, Arzobispos y Representantes de la Santa Sede en Costa Rica, Editorial Euned, 1984.
  • Sanabria Martínez, Víctor. – La primera vacante, Editorial Costa Rica, 1973.
  • La Gaceta de 6 de enero de 1877.

 

 


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