Julio Revollo: Jiddu Krishnamurti

Se presenta en los cinco continentes y crea fundaciones en América, India, España y el Reino Unido para difundir sus ideales y proporcionar educación.

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Julio Revollo AcostaGenealogista

El domingo 6 de octubre de 1935 llega a Puntarenas el vapor Santa Paula, de la Grace Line, trayendo a bordo al Maestro Jiddu Krishnamurti, quien viaja de Chile a México, y que, lamentablemente, no podrá desembarcar en Costa Rica, como se había dicho, debido que últimamente ha sufrido varios quebrantos de salud. Debido a esta circunstancia llega casi en silencio, rehuyendo toda publicidad, evitando ser entrevistado, sin dictar conferencias ni hacer manifestaciones de su doctrina, como no sea privadamente, pues evita las reuniones para no maltratar su salud.

Krishnamurti en su juventud
(Wikipedia.org)

Aun así, el mismo día, un numeroso grupo de teósofos viaja en un tren especial que sale a las 7 horas hacia Puntarenas, con la esperanza de poderlo ver y de tener la oportunidad de conocerlo y saludarlo.

El corresponsal del Diario de Costa Rica, al describirlo expresa:

“Tiene una virtud formidable: no es solemne. No tiene barba. No lleva olor a santidad. Es alto. Magro. Moreno. Los mechones de pelo intruso se le caen sobre la cara. Viste con pulcritud. Tal vez con descuidada elegancia. Muchas canas, a pesar de que apenas va doblando la esquina de los cuarenta años. Se presenta de impecable camisa blanca, sin corbata; pantalón gris; calzado de gamuza café oscuro. Sonríe. Muestra una dentadura blanquísima. Más blanca por contraste que produce la rápida comparación entre sus dientes y el color oscuro de su cara. Para muchos de los que están a bordo este es, auténticamente, el Profeta de nuestro tiempo, el Instructor Universal”.

El Santa Paula permanece en Puntarenas alrededor de 5 horas, lapso durante el cual es visitado por todos los seguidores que han llegado de San José. En determinado momento corre la voz de que el Maestro dictará una conferencia en el barco, pero se excusa de hacerlo por encontrarse, como ya es sabido, indispuesto en su salud y cansado del viaje. Sin embargo, recibe amablemente a quienes fueron a saludarlo.

El corresponsal de La Prensa Libre, por su parte, manifiesta:

“Viste sencillamente y su palabra es penetrante pero serena. Habla un poco de español, aprendido en su jira por los países de la América Hispana que está realizando. Va por el mundo dando conferencias sobre sus doctrinas filosóficas que tienen millones de prosélitos en todos los países del globo.  Sus excursiones las realiza por contribución que realizan sus amigos para que vaya por el mundo esparciendo sus ideas. Ante las reiteradas instancias de las numerosas personas que fueron a saludarle, Krishnamurti se refirió ligeramente a los puntos esenciales en que está basada su gran filosofía y que, más o menos, se funda en el propósito de ayudar al hombre en sus propios sufrimientos. Dice el gran filósofo que él no trata de librar a la humanidad de esos sufrimientos, pero que sí trata de remediarlos indicado las causas que los motivan…”

A bordo del vapor Santa Paula, el maestro Krishnamurti recibe a varios de sus admiradores, entre los que se destacan el Lic. Benjamín Odio,don Rubén Iglesias Hogan, doña Zulay Acosta de Revollo, etc.(Colección Revollo)

A su vez, La Hora lo describe:

“… es un hombre de cuarenta años de edad, que no aparenta más de 25. De mediana estatura. Pelo largo lacio, que comienza a teñirse de blanco. Sonríe. Sonríe siempre con una sonrisa que da la impresión de ironía. Viste de camisa blanca, sin corbata. Pantalón gris. Y zapatos de gamuza café. Es sumamente nervioso. De una nerviosidad que no se sabe si se debe al cansancio del viaje, a las numerosas personas que lo rodean y lo interrogan o a una gran actividad anímica, Contesta rápidamente las preguntas que se le hacen. Ante Krishnamurti recordamos los raros y excepcionales aspectos de una vida en que la mística y la filosofía se han mezclado en una forma que quizá no tiene antecedentes”.

Jiddu Krishnamurti había nacido en Madanapalle, estado de Andhra Pradesh, India, en 1895. Fue un conocido escritor y orador en materia filosófica y espiritual, “descubierto” en 1909, cuando aún era un adolescente, por C. W. Leadbeater en las playas del Centro de la Sociedad Teosófica de Adyar en Madrás. Adoptado y criado bajo la tutela de Annie Besant y Leadbeater dentro de la Sociedad Teosófica, quienes consideraron que el aura del joven indicaba que era el vehículo del “maestro del mundo”. Comenzó a recibir educación especializada junto a su hermano menor Nityananda, siendo enviados ambos a Europa en 1910, en la misma época en que fue creada la Orden de la Estrella de Oriente, de la cual sería su mesías. Sin embargo, Krishnamurti rechazó en forma voluntaria tales creencias y se separó de los teosofistas. En 1922 viajó a California, en los Estados Unidos, en donde el joven comenzó a cuestionar su destino y el rol que se le había impuesto. Su hermano murió en 1927, deceso que le afectó mucho y, dos años después, decidió disolver públicamente la Orden. Él que había sido considerado hasta entonces como maestro del mundo proclamó que no quería seguidores, sino libertad

“La verdad es una tierra sin senderos y no puedes alcanzarla a través de ningún camino, por ninguna religión o secta. Ese es mi punto de vista y me adhiero a él absoluta e incondicionalmente”.

Tras su separación de la corriente teosófica, la principal enseñanza de Krishnamurti fue el mismo argumento que dio para romper con la Orden de la Estrella del Este. Respalda la teoría de que la verdad no puede encontrarse en ninguna religión organizada, así como tampoco en filosofías, rituales, credos líderes o maestros espirituales. El hombre es el creador de sus prisiones, que se ven reflejadas en las ideas, imágenes y creencias, que luego transforma en la carga que verdaderamente le impide conseguir la libertad. Si el objetivo de un ser humano es ser libre hay varias cosas que debe deshacerse: no debe tener dirección o motivaciones, tampoco miedo. Igualmente debe dejar atrás la esperanza de obtener recompensas o el temor de ser castigado. Es decir, que la única forma de ser libre es zafarse de todas las imposiciones al tiempo que el individuo debe llegar a conocerse a sí mismo en su forma más básica y pura.

Se dedica a trabajar como orador y autor. Continúa recorriendo el mundo para llevar su mensaje. Se presenta en los cinco continentes y crea fundaciones en América, India, España y el Reino Unido para difundir sus ideales y proporcionar educación. En la década de los 80s participa como orador en las Naciones Unidas y luego se dedica a recorrer la India dando conferencias. Muere en 1986 a los 90 años de edad y sus cenizas son repartidas en cada una de las sedes de sus fundaciones.

El Maestro por Tomás Povedano
(Wikipeda.org)

Fuentes de consulta:

Sendra, Salvador.- Impacto de Krishnamurti. Respuestas de España, Portugal e Iberoamérica.- Editorial Odeón, México, 1987.

Diario de Costa Rica 6 y 8 de octubre de 1935.

La Prensa Libre del 5 y 7 de octubre de 1935.

La Hora del 7 y 8 de octubre de 1935.

Datos.bne.es

Lifeder.com

Es.qaz.wiki/order_of_the_star_in_the_east


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