Julio Revollo: Su Alteza Real el príncipe Felipe Duque de Edimburgo

0

Julio Revollo AcostaGenealogista

El 16 de diciembre de 1974 llega a San José el comandante W. B. Willet a efecto de cambiar opiniones acerca de la visita oficial que realizara a Costa Rica, Su Alteza Real el Príncipe Felipe, Duque de Edimburgo. El director general del Protocolo, don José Luis Cardona Cooper, ofrece un almuerzo en su honor con asistencia de funcionarios de la Cancillería y de la Embajada de Su Majestad Británica.

S. A. R. Felipe de Edimburgo
(Revista Vanidades)

De acuerdo a lo programado, el lunes 17 de marzo de 1975, llega a Puerto Limón el príncipe Felipe, a bordo del yate real HMY Britannia, siendo recibido por el ministro de Relaciones Exteriores, don Gonzalo J. Facio Segreda, el embajador británico, señor Keit Hamilton Jones, funcionarios del Protocolo y de la Embajada de su país. Su Alteza Real viste de gris con camisa celeste, corbata azul y zapatos vino con marrón. Porta un sombrero de fieltro y un paraguas. Una vez realizada la ceremonia de recibimiento, el Príncipe toma el avión HS Andover de la Real Fuerza Aérea, que lo traslada al aeropuerto internacional Juan Santamaría, en compañía del ministro Facio Segreda y del embajador británico.

En el aeropuerto lo esperan el primer vicepresidente de la República, don Carlos Manuel Castillo Morales, los miembros del Gabinete de Gobierno, Cuerpo Diplomático, funcionarios de la Cancillería y del Instituto Costarricense de Turismo.

Al toque de los himnos de Costa Rica y de la Gran Bretaña, por la Banda Militar de San José, suenan los 21 cañonazos de ordenanza y luego un pelotón de la Policía Militar efectúa una parada, procediéndose al saludo de los participantes en la recepción. Una vez terminados los actos protocolarios, el Príncipe parte en el automóvil que le fuera asignado, un Rolls Royce, color vino, descapotado de dos puertas, con destino al Salón Dorado del antiguo edificio del aeropuerto de La Sabana, en el parque metropolitano del mismo nombre, en donde es recibido por el presidente municipal de San José, don Fernando Peña, quien le hace entrega de las llaves de la ciudad y un pergamino que lo declara ciudadano distinguido. Están presentes el Gobernador de la provincia, don Jorge Diaz Leal, y los miembros del gobierno capitalino. Terminada la ceremonia, parte de inmediato para el parque nacional donde deposita una ofrenda floral ante el Monumento Nacional. Una vez terminado el acto el Duque se traslada a pie a la Casa Presidencial, donde le espera el presidente de la República, don Daniel Oduber Quirós, con quien se reúne alrededor de media hora en el despacho presidencial.

De la Casa Presidencial, sale la comitiva hacia el Club Unión para asistir al almuerzo que en su honor ofrece el canciller Facio Segreda.

Al ofrecer el almuerzo, el canciller Facio Segreda expresa:

“Por primera vez en la historia ya centenaria de nuestra joven República, tenemos el honor de recibir la visita de un miembro de la familia reinante británica, Su Alteza Real, el Príncipe Philip, Duque de Edimburgo. Pero los lazos que unen a nuestros pueblos no se inician hoy. Están enraizados en el ayer; un ayer que despuntó en el año de 1844, cuando el mercado inglés se abrió plenamente a nuestra producción cafetalera. Y cuando nuestros antepasados pudieron comprar en Inglaterra algunos productos industriales que jamás habían llegado a Costa Rica. Sin embargo, no es en el ámbito comercial donde nuestros pueblos se encuentran identificados más íntimamente. Es la comunidad de actitudes tradicionales lo que constituye, honrosamente, nuestra base de entendimiento, de simpatía y de abierta colaboración. El espíritu democrático de los pueblos británico y costarricense es el que mejor explica nuestra mutua comprensión. Ese espíritu que alumbro en Inglaterra, con el pensamiento de John Locke, constituye nuestro más fuerte lazo de unión… El pensamiento, la conducta y el modo de vida que el pueblo británico ha sabido poner en práctica, siempre ha merecido la admiración de los costarricenses, desde los primeros días en que nuestros antepasados entraron en contacto con los vuestros. Ello hace más honrosa y significativa la visita que Su Alteza Real está efectuando en Costa Rica… Concebimos la política exterior de Costa Rica como expresión de nuestro modo de ser interno, pues no entendemos que pueda existir dualidad entre nuestro ser y nuestro quehacer. En consecuencia, nuestra meta suprema, nuestro anhelo más preciado es la Paz. Consideramos la guerra como la mayor inmoralidad y deshumanización concebible. La paz, en cambio encierra como fruto genuino el desarrollo armónico de los pueblos en justicia y equidad”.

Su Alteza Real, al agradecer las palabras del canciller Facio Segreda, manifiesta:

“Sean mis palabras para manifestar la satisfacción que siento de encontrarme en Costa Rica. Esta visita constituye la culminación de mis deseos largamente acariciados y he de añadir que vuestra hospitalidad y cordiales palabras de bienvenida han hecho esta ocasión más memorable. Luego de escuchar sus comentarios acerca de la filosofía de John Locke, pienso que debería replicar con un homenaje de idéntico significado a la obra de un filósofo costarricense, o bien, español. Sin embargo, he de admitir que mis conocimientos en esta materia, desafortunadamente, no llegan a tanto. Empero, hay un costarricense que merece la gratitud y el reconocimiento de numerosas personas a través del mundo. Señor Facio, usted ha presidido por dos veces el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con autoridad y pleno acierto. En este cargo, le ha cabido desempeñar una función muy importante en la solución de numerosos conflictos internacionales. Los filósofos pueden abrir nuestras mentes a las grandes ideas, más se precisa de personas con cualidades muy especiales si acaso se desea poner en práctica esas ideas. Los hombres de paz y buena voluntad a través del mundo aplauden sus esfuerzos y estoy cierto de que el pueblo de Costa Rica ha de sentirse orgulloso de contar a usted entre sus compatriotas… Hay muchas maneras de lograr un Gobierno por la vía del consenso. Sin embargo, todas ellas dependen de tres principios fundamentales. En efecto, el pueblo debe tener libertad individual e igualdad ante la ley. El pueblo debe gozar de la libertad de expresión y lo más importante de todo, el pueblo ha de abrigar el deseo de que su sistema sea practicable. Jamás debemos echar al olvido que el precio de la libertad es una vigilancia permanente. El mundo pasa por un período difícil, como Usted, señor Facio, lo sabe mejor que cualesquiera de nosotros. Algunos movimientos ciertamente habrán de beneficiar a la humanidad, pero así también hay otros que pretenden subyugar y esclavizar a los hombres. Es, precisamente, en tiempos como estos que todos los pueblos que creen en un modo de vivir civilizado, caritativo y tolerante, han de estrechar filas de amistad y apoyo mutuo”.

Una vez finalizado el almuerzo, S. A. R. se traslada al Banco Central de Costa Rica, en donde es recibido por el presidente ejecutivo don Bernal Jiménez Monge, el ministro director de la Oficina de Planificación y Política Económica, don Oscar Arias Sánchez, y los miembros de la junta directiva y gerencia. Después de ver las valiosas piezas de la colección del Banco, se le brinda una taza de café en el salón de expresidentes y se le obsequia una colección de réplicas de objetos indígenas.

Más tarde, en el Hotel Balmoral, ofrece una recepción a la prensa en la que, supuestamente, habría una conferencia. Sin embargo, todas las preguntas las contestó con evasivas y con bromas. Más bien, se dedicó a preguntar a los periodistas sobre diferentes aspectos de la vida nacional, especialmente los que se refieren a la pobreza y las condiciones en que vive la mujer costarricense.

En horas de la noche asiste a la recepción ofrecida por el presidente de la República y, posteriormente, otra organizada en la embajada de Su Majestad Británica.

El martes 18 en hora temprana, sale la comitiva hacia la ciudad de Atenas donde llegan a las 11: 30. El Príncipe se pone de pie junto al asiento trasero del automóvil, y a la entrada a la ciudad saludó al público y a los estudiantes que lo esperaban a ambos lados de la calle, deteniéndose en el parque central en donde desciende del automóvil para saludar al ministro de Agricultura y Ganadería, don Hernán Garrón Salazar, y el presidente municipal don Pedro Bogantes y los miembros de la municipalidad del cantón. Posteriormente caminó sobre una alfombra de flores moradas y ramas de ciprés hasta el centro del parque, donde había sido colocada una tarima blanca adornada con guarias moradas y cuatro parejas de niños vestidos con el traje típico. Una vez en la tarima las autoridades locales saludaron al Príncipe; el presidente municipal hace entrega de un pergamino que lo declara Huésped de Honor de la Ciudad, la señorita Floria González Jenkins le entrega una pequeña figura representando a un marimbero fumando puro y una pareja de niños le entregan una carreta típica.

La República nos dice que:

“Durante los actos y saludos, el Duque de Edimburgo se mostró sonriente y hablaba, por lo menos una palabra, con cuanta persona podía, con ayuda de su traductor Segismundo Rossler, inglés de aproximadamente 50 años de edad. El Príncipe vestía pantalón gris con cuatro pliegues al frente, camisa blanca con rayitas azul y rojo, zapatos y medias café. En el borde de las mangas llevaba mancuernillas de oro con el escudo de la corona inglesa al centro. La corbata la llevó sujeta a la camisa con una gacilla negra cogiendo ambas puntas de la corbata”.

Una vez terminado el acto de recibimiento, todos los asistentes se dirigen a Balsa de Atenas, donde se encuentran los terrenos que se han comprado para la instalación de la Escuela Centroamericana de Ganadería. S. A. R. viaja en un Range Rover amarillo, tardando cerca de 15 minutos. El calor del mediodía, de alrededor de los 30º, obliga al Príncipe a abandonar el saco y seguir en camisa, igual que el resto de la comitiva. A lo largo de todo el camino había estudiantes de la escuela primaria con banderas de Costa Rica y Gran Bretaña saludando al paso del Príncipe. Una vez que llegaron a los terrenos, el Duque conversa brevemente con tres agricultores que se acercaron a saludarlo. Les preguntó sobre sus familias, si poseían tierras para cultivar, de que lugar eran, si la tierra era propia, etc.

Posteriormente se le mostraron los planos de las instalaciones de la escuela los cuales revisó detenidamente y, de pronto, tomó un bolígrafo de la camisa de un campesino que estaba a su lado y corrigió un número en los planos. Manifestó que esperaba volver a Costa Rica cuando se inaugurara la Escuela. El ingeniero Álvaro Rojas Espinoza, presidente el Consejo Directivo a la Escuela entregó a Su Alteza un pergamino en reconocimiento a la ayuda que el Gobierno Británico ha prestado a Costa Rica. Luego ascendió a una loma cercana donde estaba la maqueta de la futura instalación y de donde se podía observar con amplitud el terreno que ocupará esa institución ganadera.

Terminada la visita, el Príncipe monta en el Range Rover que lo conducirá a la finca California, propiedad del excanciller don Mario Esquivel Arguedas en Ojo de Agua, en donde almuerzan mientras el Instituto Costarricense de Turismo ofrece al visitante varios números de bailes típicos. A las 3 de la tarde realiza una visita relámpago al Instituto Nacional de Aprendizaje, siendo recibido por el presidente ejecutivo, don Danilo Jiménez Veiga, quien le agradece la colaboración británica a esa institución.

Pasadas las 4 de la tarde llega al aeropuerto en donde se despide del canciller Facio Segreda e ingresa al avión Andover en compañía del vicepresidente Castillo Morales y del embajador Hamilton Jones. Esa misma noche, a bordo del Britannia, ofrece un banquete a varios ministros y otros invitados especiales.

A las 10 de la mañana del miércoles 19 de marzo, termina la visita oficial del S. A. R. el duque de Edimburgo a Costa Rica, al despegar el avión Andover del aeropuerto de Limón, que lo conduce a la isla de Santa Lucía, uno de los Estados Asociados de las Indias Occidentales.

Su Alteza Real el príncipe Felipe Mountbatten, nació en la isla de Corfú, reino de Grecia, el 10 de junio de 1921, hijo del príncipe Andrés de Grecia y de la princesa Alicia de Battenberg y, por lo tanto, nieto del rey Jorge I de los Helenos. Príncipe real de Grecia y de Dinamarca, títulos a los que renuncio en 1947 al casar con Isabel, princesa heredera del trono del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Nombrado duque de Edimburgo, conde de Merioneth y barón Greenwich, al asumir su esposa la corona británica, es nombrado príncipe consorte del Reino Unido, Lord del Consejo Privado de Su Majestad, miembro del Consejo Privado de la Reina por Canadá y Gran Maestre de la Gran Logia Unida de Inglaterra. Con ocasión de su noventa cumpleaños, la reina le concede el cargo de Lord Gran Almirante del Reino Unido.

 

Fuentes de consulta

  • La República del 18 al 20 de marzo de 1975.
  • Memoria de Relaciones Exteriores 1974-1975.
  • Wikipedia.org

COVID-19
Suscribase COVID-19

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...