La canasta de frutas

La empleabilidad como estrategia personal

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Stuart Rojas B., (MBA).

Entré al supermercado, vi las cremas dentales junto a los garbanzos y los tomates podridos con precio de promoción. Di media vuelta y en el suelo estaba una lata de salmón junto a dos hojas de lechuga. Me gustan los mariscos y el salmón en especial, pero me dije: “¿será que está bueno ese salmón?”. Vi unos tomates grandes y rojos pero junto a los podridos y ya ni los toqué.

Mmmm… voy a comprar unas baterías y me voy mejor, pensé.

Si hemos pensado en buscar o cambiar de empleo, nos toca acicalarnos, peinarnos, oler bien y ponernos la vestimenta adecuada, además de preparar una hoja de vida que nos refleje. Bueno, esta experiencia en ese supermercado, es similar a lo que vivimos cuando buscamos empleo.

Creemos ser el salmón delicioso porque tenemos todas las competencias o requisitos que la empresa está buscando, pero nos presentamos ante ella como el tomate del supermercado. Como clientes, sería lógico no comprar esos tomates porque aunque algunos parezcan buenos y rojos, la escena, la experiencia, la percepción que tenemos nos hace desconfiar, entonces, mejor no, vamos a buscar a otro lugar.

Nosotros como aspirantes a un puesto de trabajo somos un producto en venta… ¡sí! Eso somos… no se ofenda estimado lector. Vernos como tal, nos ayudará a entender que la empresa, el reclutador, quien ve nuestra hoja de vida, su contenido o bien, la manera en que hablamos, está viendo el empaque, no el producto, y con base en esa percepción decide tomar ese producto, leerlo, indagarlo y decidir si lo compra, o sea, si lo invita a una entrevista u otra prueba de selección. El reclutador no tiene la obligación de adivinar lo que hay detrás de ese empaque, somos nosotros como aspirantes los llamados a atraer, a enamorar a la empresa para que se interese en nosotros.

Los profesionales en Talento Humanos hemos desarrollado el concepto de Empleabilidad para dar a entender las condiciones que hacen atractiva a una persona para ser contratada. Y tienen que ver con el diseño y la manera en que redacta su hoja de vida, la preparación y capacidad que tiene, cómo se desenvuelve en una prueba de entrevista tanto en su lenguaje como en su expresión corporal, entre otros aspectos. Por eso debemos prepararnos para ser atractivos, entrenarnos y saber lucirnos, de eso trata la empleabilidad. Seamos empleables, contratables, atractivos, sepamos enamorar a los reclutadores y hagamos la tarea de prepararnos, investigar a la empresa a la que aplicamos, adecuar la hoja de vida al puesto que buscamos y de verdad no vernos como el salmón que está en el suelo sino como la canasta de frutas de color llamativo que luce en nuestras cabezas cuando pensamos en la fruta que más nos gusta.

El autor es especialista en Talento Humano e Innovación

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