Nuestro planeta, cada día que pasa, se nos hace más pequeño, en gran parte debido al crecimiento demográfico, el desarrollo tecnológico y las comunicaciones. Esto también se debe al alto nivel de consumo, que da como resultado una enorme cantidad de desechos, con las consecuentes dificultades para darles el debido tratamiento y en general, por el deficiente uso que hacemos de los recursos naturales.
Esta realidad hace que la interrelación entre las naciones sea más intensa y que las acciones de cada uno tengan un mayor impacto sobre los demás. El comercio internacional crece cada día, pero también los problemas del cambio climático, que se generan de forma desigual, pero que nos afectan a todos por igual.
En el campo ambiental el país también exhibe un panorama ambivalente, con logros pero también con bastantes rezagos. En el campo de la conservación el país es un ejemplo internacional, pero tiene mucho camino por recorrer en cuanto a la contaminación, un aprovechamiento sostenible de los recursos naturales; y en la matriz energética nacional no predominan las energías limpias.
Una medición sobre el desempeño ambiental de los países es el desarrollado por las Universidades de Yale y de Columbia, este arroja un preocupante descenso en los últimos 2 años de Costa Rica del puesto 5 (2011) al lugar 54 (2013). Una clara evidencia que demuestra que las advertencias de académicos, entidades de la sociedad civil y demás entes hechas hace ya varios años siguen siendo completamente desoídas; y una indiscutible señal del deterioro que vive el país en materia ambiental, ahora expuesta a nivel internacional.
Dicho indicador que sirve de referente a nivel mundial y que, por ejemplo, es usado por el Foro Económico Mundial para evaluar a los Esta
dos en materia ambiental, así como por parte de otras entidades internacionales, agencias de cooperación y diversos observatorios internacionales sobre el desempeño de los Estados y que ha sido destacado en muchos de los foros en que participan nuestras autoridades de estado para lograr ese respeto como país innovador en temas de sostenibilidad ambiental.
En el corto plazo no pareciera que se den condiciones para que los costarricenses den los pasos necesarios para que las cosas tomen una dinámica distinta que nos permita salir de esta situación en la que estamos. Esto deja como resultado un país que camina a media máquina y que lentamente no sólo se va deteriorando sino que no aprovecha oportunidades para dar saltos cualitativos.
Los costarricenses sabemos cuáles son sus problemas, y una biblioteca de diagnósticos puede corroborar esto, pero persiste la incapacidad para hacer el cambio. Tal vez el costarricense es reacio al cambio abrupto y radical, y prefiere los cambios pequeños y lentos, pero pareciera que esta tendencia no es suficiente para generar las condiciones y los cambios que el país necesita para moverse en otro nivel del desarrollo.
Informes como el estado de la nación ya vienen advirtiendo del serio rezago de Costa Rica en el tema del tratamiento de las aguas usadas, la desprotección de las aguas subterráneas y del deterioro de las cuencas de las que dependen los ecosistemas, entre muchos aspectos. Además se han señalado el espinoso tema del incumplimiento reiterado y recurrente de la sentencias de la Sala Constitucional por parte de las entidades recurridas en particular en materia ambiental que no acatan las sentencias ordenadas por ella.
Este descenso en materia de gestión ambiental debe leerse como una clara consecuencia de lo que algunos observadores y ONG han denominado el “doble discurso ambiental” que prevalece en Costa Rica en los últimos años. Se trata de un discurso «verde» hacia el exterior defendido por los delegados de Costa Rica para promover al país en foros internacionales, promover la imagen de destino verde “sin ingredientes artificiales”, que no guarda mayor consistencia con las políticas que emanan desde las oficinas ministeriales. Solo para destacar algunas de ellas tenemos:
- La aprobación de la Ley de Recurso Hídrico 14585 que pasa para una incertidumbre en esta Asamblea Legislativa para conocer varios artículos que la Sala IV declaró inconstitucional.
- Ministerios de Ambiente y de Salud que establecen una moratoria a incineración de basura, dejando a muchas municipalidades con un alto problema ambiental y poca maniobra para su gestión ambiental
- Políticas pocos claras para la reducción de tarifas eléctricas, dejando por fuera iniciativas de energías renovables más rentables como la geotermia y la energía solar.
- Se maneja una falta de credibilidad internacional cuando se emite un decreto para exportar aletas de tiburón, riqueza de nuestros recursos marinos
- Falta de medidas concretas para implantar acciones sobre la mitigación al cambio climático, el sector transporte necesita un cambio en el paradigma y avanzar en tecnologías de bajo carbono.
Sin embargo un aspecto en el que pareciera hay consenso es que al costarricense lo envuelve una maraña de leyes, reglamentos, procedimientos y a la vez una burocracia que se encarga de darle vida a este entrabamiento. Esto afecta también al sector privado que entraba procesos cuando las decisiones no lo favorecen, como es el caso de las concesiones, propensión a la corrupción, por medio de mordidas y otras prácticas y también por la búsqueda de rentas fáciles sin ejercer el espíritu de responsabilidad empresarial y vocación al riesgo.
Durante todos estos años en que se ha hablado del desarrollo sostenible, éste no ha logrado evitar en la práctica la escisión entre lo ambiental y lo económico. Cada uno de estos aspectos va por su lado, en el ámbito económico, lo ambiental es visto como un costo y no mucho más. Desde el punto de vista ambiental, lo económico es visto como depredador únicamente. Por ejemplo, una de las amenazas más grandes con que se enfrenta la humanidad en estos tiempos es el tema del cambio climático, y este ha sido visto básicamente como un problema ambiental; mientras eso sea así, no va a haber una solución verdadera. Es necesario que el cambio climático sea visto como un problema del desarrollo y como tal debe ser contemplado de manera integral. Cuando abordamos el cambio climático se requiere incorporar, simultáneamente, metas múltiples en diferentes ámbitos: equidad, desarrollo social y económico.
Al menos tres áreas requieren dar un cambio sustancial importante y en las cuales el país puede trabajar teniendo un impacto importante en la protección del ambiente y en las metas de desarrollo que actualmente se discutirán este ano y entre ellas están:
- Eficiencia energética
- Captación y almacenamiento de gases efecto invernadero y tecnologías bajo en emisiones para el sector transporte sostenible
- Desarrollo de energías eólicas, solar y residuos sólidos en la distribución.
Igualmente se sabe que uno de los sectores que mayores amenazas va a encontrar con el cambio climático es el sector agrícola, por lo que los esfuerzos de investigación e implementación de políticas de mitigación y adaptación deberían estar encaminadas a este sector por su importancia económica, social y ambiental.
Msc. Rafael Sánchez Meza
Académico, Economista Ambiental y Consultor

