La enseñanza de la ideología de género es impía

Enseñar la ideología de Género es faltar a la verdad, a la filosofía y a los principios éticos porque absolutiza la mentira en su prédica totalitaria. Su adoctrinamiento dogmático causa daño moral y agrede las mejores tradiciones y sentimientos espirituales de nuestro pueblo.

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Carlos Araya Guillén, Filósofo (Dr.).

Como se sabe la Ideología de Género no es una invención del siglo XXI. Para algunos sus orígenes se descubren en el siglo XIX  y para otros en los inicios de lejanas filosofías materialistas y negadoras de la existencia de un ser supremo.

Tampoco es el resultado de un hallazgo de las ciencias positivas basado en una rigurosa investigación con irrefutables evidencias  en sus aplicaciones metodológicas y  análisis científicos.

Sin temor a equivocarnos vale decir que la Ideología de Género nos llega como una teoría de construcción social y  convencional derivada del marxismo cultural del siglo XIX y XX  de conformidad con la filosofía de Karl Marx (1818-1883), Friedrich Engels (1820-1895),  Simone de  Beauvoir (1908-1986) y Ludwig Andreas Feuerbach (1804-1872) padre del ateísmo antropológico de nuestros días. Sin olvidar a la filósofa francesa Elisabeth Badinter (1944) quien propone desmaternizar a la mujer para lograr mejores condiciones de “libertad” personal en su tarea de lograr la igualdad de género.

Desde sus orígenes es una doctrina política y de oblicuidad totalitaria que niega la realidad natural que diferencia genitalmente a las personas: “Hombres y mujeres no nacen, se hacen”.

Sin embargo, pese a sus signos negativos y a su intencionalidad de implantar dogmáticas creencias contradiciendo a la evolución, la biología y a otras ciencias naturales, la ideología de género (bien financiada por organismos internacionales) busca extender su caprichosa y arbitraria doctrina en nuestra sociedad de principios espirituales y cristianos a través de la manipulación educativa utilizando técnicas de persuasión (adoctrinamiento) que impiden a los estudiantes juzgar y rehusar la información recibida.

Por eso, desde el punto de vista educativo y de ese aprendizaje humano que tiene como fin llevar al ser humano a su realización espiritual y trascendente, podemos decir que:

Enseñar la Ideología de Género es inmoral en  sus fines porque va contra las cosas naturales.  Sus contenidos distorsionan la verdad científica, social, cultural y religiosa.

Enseñar en los programas educativos para niños y jóvenes que el sexo no es una realidad biológica, sino una construcción sociocultural es una maldad.

Enseñar la “utopía de lo neutro” elimina, al mismo tiempo, tanto la dignidad humana de la constitución sexualmente diferente como la cualidad personal de la transmisión generativa de la vida. (Papa Francisco)

Enseñar la “diversidad de familias” socava el principio de que la familia (hombre-mujer) es el elemento natural y fundamento de la sociedad humana. La familia es la primera organización social que existe por derecho y donde sus miembros padre, madre e hijos participan con su especial dignidad.

Enseñar el “matrimonio igualitario” atenta contra el matrimonio en la nobleza de su tarea de engendrar la vida humana (principio de la cocreación).

Enseñar el aborto es desmerecer el respeto a la vida humana desde su concepción. El cigoto humano (unión de óvulo y  espermatozoide) es otra vida en un contexto de autonomía biológica. Destruir un embrión humano significa impedir el nacimiento de una nueva persona.

Enseñar la ideología de género es aceptar una “colonización ideológica” financiada por países y organismos influyentes. Bien dijo el Purpurado africano Robert Sarah en el tradicional desayuno nacional de oración que se realizó en Washington (Nov/2018) que “para la Iglesia la globalización de la Ideología de Género promovida por la ONU y la OMS porque es mortal y demoniaca”.”orque es mortal y demoniaca» «ho Robert Sarah en el tradicional desayuno nacional de oraciedad

Enseñar la ideología de Género es faltar a la verdad, a la filosofía y a los principios éticos porque absolutiza la mentira en su prédica totalitaria. Su adoctrinamiento dogmático causa daño moral y agrede las mejores tradiciones y sentimientos espirituales de nuestro pueblo.

Enseñar la ideología de género es favorecer una falsa concepción filosófica de la libertad

La ideología de género es uno de los ídolos ateos que será vencido con los argumentos de la ciencia, la cultura y la fe.

 

Carlos Araya Guillén
Educador, político y filósofo costarricense, dirigente del Partido Unidad Social Cristiana, ha sido Diputado y Embajador.

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