Iván Barrantes:  la falta de liderazgo del gobierno anterior continua en el actual

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“Este es el quinto año del gobierno PAC, es una realidad. Por lo tanto las inconsistencias, las incongruencias y digamos que la falta de liderazgo del gobierno anterior continua en el actual y aquí tal vez quiero ser explícito, esto no es por un tema de incapacidad o por un tema que no lo puedan hacer, el PAC es un partido muy joven, nace en el 2002, creció en el gobierno del 2014, 12 años después, entonces es un partido que no tiene ni 20 años de existencia,  aún con indefiniciones ideológicas y programáticas de peso propias de cualquier partido joven que está en desarrollo de su identidad

Quien así opina es Iván Barrantes quien concedió una amplia entrevista a La Revista exponiendo sus criterios sobre la situación general del país. En esta primera parte que publicamos, hace referencia a lo que él considera a lo que es el actual gobierno, un seguimiento del anterior presidido por Luis Guillermo Solís.

A continuación, un resumen de esta primera parte:

El pasado reciente de Alvarado

Para Barrantes es clave a la hora de entender este gobierno, empezar por identificar las relaciones innegables con el mandato de Luis Guillermo Solís. El ahora presidente, Carlos Alvarado fue director de comunicación durante la campaña política de Solís, hombre de su núcleo de confianza en aquel momento y parte de una tendencia a la que Iván denomina “Luisguillermismo”, después que el PAC sufriera cierta fracción dividida en tres vertientes distintas; lo cierto es que su candidatura en el 2017, nace en su momento del amparo del presidente.

La elección interna del PAC llamó la atención desde un inicio, no era el mejor momento para el partido pues contaban con poca credibilidad, y la no candidatura de Epsy Campbell lo evidenciaba aún más, uno de los pesos pesados dentro de los colores rojiamarillos; el resultado fue caras menos conocidas como las opciones, el en su momento Ministro de Economía, Welmer Ramos y el entonces Ministro de Trabajo, Carlos Alvarado que sería ganador de las elecciones internas.

El momento electoral del PAC iba a ser difícil, se encontraba en medio del Cementazo, duro golpe político al develarse este acto de corrupción. Durante su primer gobierno, el partido tuvo que hacer frente a críticas y probablemente a uno de los mayores escándalos que se ha dado en el acontecer político, económico y social del país en los últimos años; esto no hizo más que empeorar un entorno en el que para el mes de diciembre del 2017, Carlos Alvarado y su partido, se movían por el sexto lugar de las encuestas para llegar a la presidencia. ¿qué fue lo que pasó entonces?

El PAC se veía obligado a cambiar su discurso de “continuidad” por el de “borrón y cuenta nueva” (dando cierto golpe a Luis Guillermo y apoyándose más en la figura de Ottón Solís), se ve beneficiado por uno de los fenómenos más inusuales que se han dado en la política costarricense, y este es la aparición de Fabricio Alvarado en un abrir y cerrar de ojos.

Las elecciones del 2018

El segundo punto al que hace referencia es el cómo se dio el proceso de elecciones del pasado mes de abril entre los Alvarado.

Cómo se mencionó someramente en el punto anterior, las últimas elecciones se definieron de una manera muy distinta a lo que estaban acostumbrados los costarricenses. Pocas veces se han visto giros tan grandes y drásticos como los del último proceso electoral. Para estas fechas el año pasado, el candidato de Liberación Nacional (PLN), Antonio Álvarez Desanti tenía un duelo muy fuerte por encabezar las encuestas contra Juan Diego Castro, candidato de Integración Nacional (PIN).

Para enero del 2018, la situación había dado un giro inédito, sobre todo después que la Corte Internacional de Derechos Humanos (CIDH) se señala a a Costa Rica criterios favorables a la implementación de medidas a sobre el matrimonio igualitario.  Y como toda acción lleva consigo una reacción, de inmediato aparece la figura de Fabricio Alvarado, opuesto a los criterios de la CIDH, se proclama defensor de la imagen de la familia y en tres días logra un aumentó 12 puntos en la opinión popular, alterando drásticamente el escenario electoral.

Barrantes dice que: “algún sociólogo, antropólogo o investigador va a tener que meterse de cabeza a explicarnos que fue lo que pasó ahí y cuáles fueron las fuerzas centrífugas que hacen que la candidatura de Fabricio en cuestión de una semana y media prácticamente tome el liderato viniendo de un quinto lugar

Para Barantes, esa fue la catapulta de Fabricio, pero también, colateralmente se generó el crecimiento de la imagen del Carlos Alvarado, quien hace una buena lectura de la situación y por ello: “hay que reconocerle la virtud que en ese momento fue el único que defendió ciertas banderas como el matrimonio gay y el aborto (que lo esté negando ahora en gobierno es otra historia), logrando así levantar su imagen y agrupar a toda esa gente que se aglutina en terrenos donde estaban los del PAC, los progresistas, los frenteamplistas, los ambientalistas, los del movimiento LGTBI y los disconformes.

Cuando se analiza detenidamente esta serie de acontecimientos en el desarrollo del proceso electoral, no es descabellado llegar a la afirmación que tiene el entrevistado; quien dice que: “…no fue Carlos Alvarado el que ganó las elecciones, fue Fabricio el que las perdió. No se votó por un plan de gobierno o medidas de acción, se votó en contra de un movimiento catalogado religioso, y en esos detalles estuvo la clave.”

Otra de las conclusiones que se puede obtener tras la entrevista con Barrantes, es que tras un dominio en primera ronda y hasta faltando 15 días antes de la segunda el Partido Restauración Nacional se desinfla y que las elecciones las ganó el PAC por el fenómeno electoral que Barrantes denomina como el “anti”, que no es nada nuevo ya que se ha presentado en varios países.

En Guatemala, por ejemplo, la gente votó para que perdiera Manuel Baldizón, salió de la nada un tal Jimmy Morales y ganó. Igual pasó ahora en Honduras, el voto era “anti”, da lo mismo si ha hecho buen gobierno o no, el caso es que no podía quedar Juan Orlando Hernández de modo que se le otorga el triunfo a  Salvador Nasralla. En Argentina el voto fue más anti Kischner que a favor de Mauricio Macri. Incluso en Costa Rica el caso de los Alvarados no es el primero; Barrantes afirma que justamente Luis Guillermo Solís llega a la presidencia por un voto más anti liberacionista. Al fin cuenta que no se está llegando al poder por ideas o planes, sino por este tipo de medidas poco usuales, como protesta, como reacción.

El otro aspecto que considera determinante para el camino que tomaron las elecciones, fue la idea de generar un falso concepto de “Gobierno de Unidad Nacional”, él mismo lo define como:

No es más que en un pacto electoral que hace Carlos Alvarado con Rodolfo Piza en un momento en el que prácticamente todos los ex candidatos estaban apoyando a Fabricio, entonces hacen este pacto. En este marco se dio una negociación para repartición de puestos y algunos puntos a nivel de programa no negociables. Eso lo disfrazan con un concepto de Unidad Nacional y se arma este rejuntado donde te ponen un ministro que viene del PLN, uno del Frente Amplio, un montón de gente del PUSC y se supone que así se arma un gobierno de unidad nacional, eso es erróneo, esto no es unidad nacional.

Víctima de su origen

En la opinión del entrevistado, y tras lo que mencionó anteriormente se puede decir entonces que los primeros meses del gobierno Alvarado es donde ve un:

Gobierno víctima de sus problemas de origen que trata de taparlo con simbolismos, que trata de taparlo con el concepto de unidad nacional pero que en menos de mes y medio se derrumba. Esos simbolismos no tienen como mantenerse con el tiempo, al final el juego de poder consiste en una seducción permanente, en cierta forma donde yo autoridad, yo político, yo líder tengo que seducir a los votantes, a los ciudadanos, a los consumidores para lograr una comunión, una empatía, una sinergia, un conjunto de fuerzas donde a pesar de que yo ciudadano sé que vos no me estás diciendo toda la verdad que no todo es real, yo estoy dispuesto a transar porque mantengo una esperanza”.

Los últimos gobiernos, y no solo hablando el PAC, pero sí con más fuerza; han intentado dar una imagen y discurso que se dirigen a los sectores populares, ese que casi los hace ver como santos ante los ojos de las mayorías; sin embargo se caen en exageraciones, en situaciones utópicas que en un momento en el que la gran masa ya no cree, porque lo que dicen es irreal, las cosas empiezan a resultar no creíbles. De hecho Iván Barrantes afirma que mucho de esto le pasa actualmente al presidente:

Quiero hacer una acotación muy mía, y es que me resulta curioso que Carlos Alvarado sea un tipo muy aceptado en las élites, o sea si usted ve los poderes fácticos como el sector empresarial, medios de comunicación, líderes de opinión, élite intelectual, etc. Ahí Carlos Alvarado es un tipo muy bien valorado, pero en el mundo popular no está logrando tener llegada, no construye  conexión aunque llegó a la presidencia con aplastadora votación”.

Este parece ser el principal de los desafíos del actual poder ejecutivo, tratar de repuntar y crear ese vínculo con la población general, esa que al final fue la que lo llevó al poder.

La última huelga sirve como ejemplo de como un manejo distinto del Gobierno pudo haber recortado plazos y acciones en beneficio del bien común, sin embargo, ya pasada esta situación, aprobado el plan fiscal, solo queda esperar cómo el mandatario y su gabinete tratan de recobrar una popularidad que ya venía de picada antes del inicio del gobierno.

 

 

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