La fila

0

Leonardo Garnier.

Al principio era una fila de uno.
Uno, solo y confortable.
Ni parecía una fila.

Conforme pasó el tiempo,
la fila fue tomando forma.
Y perdiendo forma.
Unos eran más altos,
otros eran más gordos,
otros aburridos,
otros otros.
Unos eran unos y otros unas.
La fila crecía.

Los primeros de la fila
tenían muy claro
para qué hacían fila.
Hacia la mitad estaban algunos
que habían preguntado
para qué era la fila,
y otros más que, sin preguntar,
estaban seguros
de que esa era la fila.
Más atrás,
la cosa era un tanto más confusa,
pero, perder el puesto por una duda,
eso sí que no.

Poco a  poco
aparecieron vendedores.
Papas fritas,
Coca Colas,
Hot Dogs,
Chicles.

En algunas partes de la fila
la gente conversaba.
En otras partes leían el periódico,
una revista o algún bestseller.
Otros hacían fila en silencio,
observando el juego de las nubes,
o simplemente observando.

Como suele ocurrir,
algunos descubrieron
que alguna gente tenía
más prisa que otra.
Algunos no tenían prisa del todo.
Y como suele también ocurrir,
algunos descubrieron
que podían contratar
a quienes no tenían prisa del todo,
para venderle puestos
a quienes más prisa tenían.

Al final,
la fila fue un gran negocio.
De uno.
Uno, solo y confortable,
que miraba la fila avanzar lenta
desde lejos.
Y sonreía.

También podría gustarte

Comentarios

Cargando...