Afirmábamos en artículos anteriores cuatro elementos que deberían caracterizar nuestro sistema de infraestructura.
El primero de ellos está referido a la necesidad de pensar y actuar en un sistema de infraestructura que cubra todos los aspectos desde carreteras hasta salidas fluviales y marítimas, este tema es un gran pendiente ya que solo efectuamos soluciones parciales no tendemos a considerar este como un sistema. Ello, es notorio en temas de infraestructura vial y ferrocarriles.
El segundo punto se refiere a que debe existir un sistema de organización, planificación, coordinación y evaluación que nos permita actuaren un ritma adecuado entre los diferentes componentes de ese sistema. Solo recordemos que para el caso de Costa Rica en este punto seguimos con un sistema descoordinado, sin la adecuada planificación y en materia de evaluación todavía estamos en ciernes, lo cual se desdibuja porque en su momento se desmantelo al MOPT, se creó como alternativa un sistema poco preciso donde se le dio un alto grado de autonomía real a órganos como CONAVI, COSEVI, CPT y otros similares donde no existe la coordinación y el alcance de objetivos que se muestra en la ausencia de materia clara en esta sector .
El tercer punto se refiere a las políticas que en su conjunto nos facilite alcanzar objetivos que permitan el adecuado flujo de bienes y servicios con tiempos adecuados en la movilidad de la fuerza laboral, con sistemas logísticos adecuado con las interacciones entre distintos lugares en el tiempo oportuno. Las evidencias son más que palpables, tenemos casi 15 años que el tráfico de vehículos de todo tipo tiene que durar más tiempo, donde la mayoría de la infraestructura es inadecuada o bien totalmente obsoleto como se demuestra en trasbordadores, carreteras, puentes y similares. Ello, constituye un gran obstáculo para la población que se ve afectado por esta situación, pero también que no podemos competir en este campo en forma adecuada con los inconvenientes que afectan nuestra presencia en el mercado internacional.
El cuarto elemento es la combinación de dos factores que pasamos a precisar: el primero de ellos se refiere a la necesidad de contar con políticas de largo plazo en esta área con alcance para todo el país como un sistema de redes e interacciones entre rutas y distintos medios de infraestructura y el segundo es mantener niveles de inversión superiores al 1% si es posible al 2% o 3% del PIB. Si queremos volver a tomar el camino en materia de desarrollo infraestructural.
En este punto durante todos los últimos 16 años del siglo XXI no hemos llegado a invertir ni al 1%, eso hace que hasta ahora solo veamos algunas pinceladas que son importantes como son tramos ampliados de carreteras y partes de carreteras nuevas, mejoramiento y demarcación de vías y el avance en la construcción de más espacios para una serie de puentes.
Pese a estos esfuerzos que ha capitaneado en los últimos años el mismo Presidente Solís Rivera, ha dirigido con energía y determinación, lo cual es necesario para poner andar en algo lo que podríamos denominar el primer aliento hacia la infraestructura necesaria. Pero a la par de ese primer aliento y arranque se requiere darle dirección al sistema de infraestructura nacional con una mayor vinculación entre discursos, estrategias, planes y políticas y remplazar la ausencia de presencia real del Rector del Sector del MOPT ligado a una cultura organizativa para esta área. Eso sí con el uso en forma oportuna de los recursos que se le han asignado a esta área.
La ciudadanía y los sectores productivos requiere respuestas oportunas, precisas efectivas para esto el tema de infraestructura debe ser tema permanente de la agenda nacional, de seguimiento oportuno, con indicadores y evaluación a fondo donde se debe crear el Sistema Nacional de infraestructura que es tarea indispensable sobre la cual ahondaremos en nuestro último artículo, sólo indiquemos que las tareas actuales son necesarias pero no suficientes en esta materia ya que si bien respondemos en parte la deuda en este materia es profunda requiriéndose mayores medidas de las planteadas hasta ahora.
Carlos Carranza Villalobos
Académico e Investigados, Politólogo, Sociólogo, Administrador
