La larga noche de adoctrinamiento socialdemócrata

Los verdaderos enemigos están adentro del sistema, y son quienes se aprovechan de sus posiciones de relativo poder para infectar las mentes de los nuestros jóvenes con un buen poco de galimatías ideológicos y tonterías sin sentido, o para abusar de los recursos públicos presionando permanentemente para incrementar su ya de por si inflada cartera de pluses, incentivos y gollerías.

0

Eli Feinzaig, Economista.
El escándalo semanas atrás -el de verdad, no el de sabor fusión- ha venido a revelar la asquerosa manipulación de la historia, los hechos y la verdad promovida desde el MEP -con o sin conocimiento de sus autoridades, eso está por verse- en detrimento de la juventud costarricense.
La “Visión” de algunos en el MEP
Ningún tipo de adoctrinamiento por medio de la educación primaria y secundaria es aceptable; no es el papel de los maestros convencer a sus alumnos de que el TLC es bueno o malo, el aborto es deseable o indeseable, o la economía debe ser social solidaria o de mercado. Un sistema educativo que merezca llamarse así debe brindar a los alumnos las herramientas que requieren para poder formar su propio criterio, para desarrollar el pensamiento crítico, y llegar a sus propias conclusiones.
No voy a repetir ni explicar los hechos; ya se ha dicho bastante al respecto. Solo quiero aclarar que no me refiero a los libros de texto de Eduvisión, que son, en definitiva, parte importante del problema, pero tienen la mágica excusa de haber sido desarrollados, impresos y distribuidos por una empresa privada, brindando al MEP la cobertura necesaria para lavarse las manos.
Me refiero al papel del MEP, tanto al autorizar libros de texto sin -supuestamente- revisar sus contenidos, como al promover enfoques parcializados de los acontecimientos nacionales por medio de guías y prácticas para exámenes que, hasta la erupción del escándalo, estaban en su página web y eran usados para preparar a los estudiantes de Bachillerato. Si no sabe de qué estoy hablando, le recomiendo leer completo el reportaje de La Nación al respecto (reportaje principal, excusas de una Directora Regional del MEP, reacciones de la oposición, reacción del presidente Alvarado).

Ojo a la mentira del postulado: la pobreza superó el 50% de la población en 1982. Hoy ronda el 20%.
Basta leerlo para entender por qué la principal aspiración del 63% de los jóvenes universitarios es trabajar en el sector público, y para entender también lo que en un artículo de hace 14 meses llamé la “aparente paradoja del libre comercio” (¿por qué una actividad tan importante para la economía nacional, que genera miles de empleos de buena calidad, no cuenta con un apoyo decidido de la población?). El reportaje de La Nación desvela y exhibe el vergonzoso y repugnante adoctrinamiento ideológico al que son sometidos los jóvenes costarricenses en las aulas escolares y, sospecho, desde los propios programas educativos.
Quizás quien mejor lo explicó, y esto es algo que no me oirán decir muy a menudo, fue el diputado Walter Muñoz del PIN, cuando afirmó que el “sesgo en contra de cierto tipo de modelo de desarrollo tiene un efecto indeseable sobre la educación porque no permite preparar a los jóvenes para que sean emprendedores”. Eso y muchas cosas más.

Este cocodrilo es verde perico
Además de la desazón y tristeza que me causó la noticia, me llamó poderosamente la atención la hipócrita indignación de los diputados y del presidente de Liberación Nacional, el partido político que nos ha vendido durante 70 años el cuento del nirvana socialdemócrata, que el PAC se robó y ahora vino a perfeccionar, elevándolo un nuevo nivel de desfachatez.
Si de algo han servido las 53 vueltas al sol que acumulo como pasajero del planeta Tierra, las voy a aprovechar para refrescarles un poquito la memoria.
Aún recuerdo el trabajito de investigación que tuve que hacer en primaria acerca del glorioso ITCO, el Instituto de Tierras y Colonización, que fue creado para administrar la reforma agraria -la “equitativa redistribución de la tierra como factor de producción”-, y que tan bien funcionó para repartir 445 hectáreas de propiedad “premium” de playa -hoy valoradas en varios millones de dólares- a algún expresidente del PLN, mientras que a los campesinos les repartían terrenos áridos y escarpados, que para nada servían más que para sumirlos en la pobreza.
Por supuesto que toda la información a la que uno tenía acceso era laudatoria, como además lo era el objetivo de la asignación: que el alumno supiera reconocer -y agradecer- la gloriosa labor de tan magna institución, y de quienes impulsaron la ley que la creó: destacados diputados liberacionistas como don Hernán Garrón Salazar, don Luis Alberto Monge, don Daniel Oduber y don Fernando Volio Jiménez, todos los cuales aspirarían luego a la Presidencia de la República, justo en la época en que los jóvenes de mi generación empezábamos a alcanzar la edad de votar. Por cierto, y en aras de la precisión, aclaro que Garrón y Volio no pasaron de precandidatos.
También recuerdo con claridad la investigación sobre la nacionalización bancaria que me tocó hacer ya estando en secundaria. Recuerdo las largas tardes en la biblioteca del Banco Central leyendo artículos y ensayos que prácticamente reproducían -y ampliaban- los considerandos del Decreto Ley N° 71 de la Junta Fundadora de la Segunda República, haciéndonos creer que sin Figueres no hay paraíso, que funciones económicas como el otorgamiento de crédito “no deben estar en manos particulares sino que constituyen, por su propia naturaleza, una función pública”, y que “las grandes ganancias de los bancos […] no es justo que pertenezcan a los accionistas que representan una parte exigua del capital movilizado”.
Aquel sería mi primer contacto con las ciencias económicas y con ilustres autores socialdemócratas costarricenses como don Rodrigo Facio, y solo dios sabe cuánto habrá influido en mi escogencia de carrera. Aunque el tropezón posterior con Hayek -por sugerencia de don Miguel Angel Rodriguez– me haría darme cuenta de cuánta papaya había absorbido mi esponjosa mente hasta ese momento.
Finalmente, aunque no tenga que ver con el sistema educativo directamente, atrévase usted a criticar públicamente la labor de don Oscar Arias como presidente, y verá cómo le cae encima, con toda la caballería, la policía de la opinión pública con órdenes expresas de rectificar y reafirmar la historia oficial liberacionista contemporánea que dice que nunca hemos tenido un presidente tan celestial e incapaz de cometer errores como el Premio Nobel de la Paz. A mí ya me ha pasado. Varias veces.
Pero bueno, eso fue entonces y esto es ahora, y debemos reconocer que Liberación Nacional ha pasado a ser una anécdota del pasado. Lamentablemente, las malas costumbres persisten, y es evidente que en el MEP aprendieron bien la lección: el adoctrinamiento ideológico es esencial para preservar el estatus quo, ese prostituido “modelo” de desarrollo económico que promovió la mediocridad, mató la sana ambición y prohijó el entramado de privilegios, prebendas, protecciones y abusos que hoy conocemos.

Quienes se autoproclaman defensores de primera línea de la educación pública; quienes nos acusan de ser sus enemigos a quienes nos atrevemos a criticar los abusos y la forma en que se administra; no hacen más que proporcionar argumentos a quienes sueñan con una Costa Rica sin educación pública. Los verdaderos enemigos de la educación pública no somos, en todo caso, quienes queremos mejorarla para volver a poner al país en la senda del progreso.
Los verdaderos enemigos están adentro del sistema, y son quienes se aprovechan de sus posiciones de relativo poder para infectar las mentes de los nuestros jóvenes con un buen poco de galimatías ideológicos y tonterías sin sentido, o para abusar de los recursos públicos presionando permanentemente para incrementar su ya de por si inflada cartera de pluses, incentivos y gollerías.
Es hora de que Costa Rica despierte de esta larga noche de adoctrinamiento socialdemócrata.

El autor esEconomista, consultor y empresario. Liberal, demócrata y librepensador. Presidente del Partido Liberal Progresista.

Comentarios

Cargando...