Marco Vinicio Monge Mora, junio 2017. COLABORACIÓN.  Todavía se rememoran los tiempos cuando el bipartidismo era la condición imperante en los procesos electorales de la nación. Esas épocas no volverán, mucho menos de cara a estas elecciones, las cuales -en apariencia- serán las más marcadas por la pluralidad partidaria, en nuestra historia. Empero, existe una fuerza política destacada por muchos con anterioridad como: “la clara ganadora” y aun cuando -bajo el juicio de este humilde cuasi-literato- faltan elementos en demasía por analizar, es pertinente hacer una cavilación del Partido Liberación Nacional (PLN) al día de hoy.

Justo después de la convención interna del PLN., tuvo lugar una falta ominosa, el tan mencionado: “chorreo de votos”. Dicha flaqueza imposibilita a varios (incluido este seudo-escritor, aunque no cuente con la mayoría de edad) el hecho de votar por el bloque verdiblanco. Pues, más allá de la corruptela, sería una mancha muy oscura en la historia de tan grande institución. Un gobernante es mucho más que sus métodos para llegar al poder, pero violar los artículos 74 del Código Electoral y 98 de la Constitución Política junto al principio mismo de autorregulación partidaria, es una auténtica carencia de estima y respeto al electorado.

La gente ha perdido la fe en la política y muchos responsabilizan de ello a este partido, tal vez por el mismo hecho que lo ha vuelto tan representativo para el memorial costarricense: “ha estado presenta durante las altas y las bajas del acontecer nacional”. La conocida “abstención histórica” circundaba el dieciocho por ciento (18%), pero posterior a la Administración Figueres Olsen (1994-1998) ascendió a un treinta por ciento (30%).

Aun cuando dicho cuatrienio tuviese grandes éxitos como el decreto ejecutivo sobre los “Equipos Básicos de Atención Integral en Salud (E.B.A.I.S.)”, o este aumento sustancial del abstencionismo esté ligado a muchas otras vicisitudes -como planteó un trabajo colaborativo de la Universidad de Costa Rica (U.C.R.) y el Tribunal Supremo de Elecciones (T.S.E.)-, ver cómo cada año son menos y menos los ciudadanos quienes escogen hacia cuál rumbo debe orientarse su país, es un hecho tan preocupante como real, y debe ser una alerta para cualquier mandatario de turno.

Por favor, Partido Liberación Nacional. Devuelvan la esperanza a los liberacionistas -como este irrelevante redactor- y a toda la nación. Regresen a los valores los cuales les hicieron colosales, no la socialdemocracia de don Francisco José Orlich, ni el neoliberalismo de don Luis Alberto Monge, sino aquellas palabras pronunciadas por “Don Pepe” en su Segunda Proclama de Santa María de Dota las cuales dieron sentido a su creación: “la lucha conta la mala fe”. El futuro lo construyen los estadistas, los líderes con pleno deber de probidad, no los sátrapas egoístas -válgase el uso del pleonasmo-.

“El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones.” -Sir Winston Churchill-

Marco Vinicio Monge Mora
Estudiante del Colegio Salesiano Don Bosco de Zapote

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