La muerte siempre esperada no deja de sorprender

La publicación de este artículo me fue rechazada por Facebook por infringir las "normas comunitarias" establecidas por ellos.

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Vladimir de la CruzHistoriador,

Al momento de escribir esta columna, 3 de enero del 2019, el panorama político y social del país, parece tranquilo, estable y poco agitado.

Las noticias de los sucesos, de los asaltos, asesinatos y suicidios,  con que se inauguró el año 2019, en algunos casos  algo espectacular, por la forma y su violencia, y algunos intercambios de opiniones en redes sociales sobre los toros, su validez, su aspecto moral y sobre las torturas que sufren estos animales han sido los aspectos relevantes. Esos sucesos para mí  no me alteraban más de lo que cotidianamente estamos acostumbrándonos a apreciar como parte del paisaje normal del país.

Este remanso de fin de año, en cambio, me lo alteró la muerte de Edelberto Torres Rivas, ese gran sociólogo y centroamericano, luchador por los Derechos Humanos en Guatemala y en Centroamérica, acaecida justo el 31 de diciembre, pasó bastante desapercibida, excepto para quienes le apreciamos, cultivamos con él una rica amistad, tan solo alejada geográficamente, y compartimos con  él escenarios  académicos, de lucha y de compromiso social y político, y que sabíamos de su gravedad final desde mediados de diciembre. Para él habrá momentos en que tendremos que recordarlo más formalmente, con algún evento especial.

Plutarco Hernández Sancho

La muerte siempre esperada no deja de sorprender. Me sucedió igual con Plutarco Hernández Sancho, el amigo, el compañero de muchas luchas y aventuras, y de muchos años, el revolucionario, el guerrillero, el Comandante guerrillero, el Embajador de Costa Rica en la Unión Soviética, y con Carlos Vargas Solano, el Chino Vargas, como cariñosamente le conocíamos y tratábamos, el amigo de juventud, casi desde el colegio, el iba un poco adelante que yo, el militante vanguardista de juventud que fue, el maestro que desde la zona rural, en la parte baja de Costa Rica, casi en la frontera, empezó a organizar a los maestros rurales y forjó el Sindicato de Educadores Costarricenses a finales de la década del 60 y principios de los 70s, constituyendo este sindicato la columna vertebral, desde entonces, de todo el movimiento magisterial nacional, al punto que hoy las antiguas asociaciones de maestros y profesores como la ANDE y la APSE se han constituido en sindicatos. Las muertes de Plutarco y de Carlos me agarraron en el extranjero, sin poder asistir a sus funerales. Con Plutarco y Carlos una amistad de más de 50 años, con Edelberto desde la década del 70, cuando empezamos a nutrirnos de sus enseñanzas de riguroso investigador y analista de la realidad centroamericana.  La muerte de Edelberto Torres se dio en Guatemala, conociendo apenas donde le rindieron sus homenajes fúnebres.

Carlos Vargas Solano

En aquellos días de lucha insurreccional en Centroamérica nuestro país se enriqueció con la presencia de muchos centroamericanos, y suramericanos, llegados por el golpe de Estado en Chile, particularmente, pero también llegaron uruguayos, argentinos, colombianos de paso. Muchos de ellos también dejaron su valiosa huella académica, en el trabajo en las universidades nacionales.

Antes que Edelberto, el sociólogo, también conocimos a su padre, ese patriota Edelberto Torres Espinoza, cultor especialísimo de Rubén Darío, intelectual de fuste, comprometido en mil batallas y algunas de ellas bien vinculadas a la historia costarricense,  y si no recuerdo mal, fue el primer Embajador de la Revolución Sandinista en Costa Rica, en 1979, cuando la Revolución Sandinista ilusionaba, comprometía e hizo que marcharan en su defensa militar, con las armas en la mano, cientos de costarricenses, algunos dejando su vida en los campos de batalla primero contra la dictadura somocista, y luego luchando contra la agresión militar  que sufría la Revolución, en sus primeros años, incluso desde suelo costarricense.

Edelberto Torres Rivas

Nicaragüenses, salvadoreños, hondureños y guatemaltecos tuvieron en nuestra tierra, en nuestra Patria, en aquellos años de lucha insurgente, el espacio para ellos y para sus familias, para sus trabajos y sus movimientos de compromiso en la lucha por buscar como retornar a la democracia en sus países y avanzar a otras formas sociales y políticas  de organización social,  para la seguridad de sus vidas. Contaron con la solidaridad de los costarricenses, que por tradición, cultura e historia aborrecemos las dictaduras, los gobiernos despóticos, tiránicos y autoritarios. Los Mejía Godoy, Enrique y Carlos, estuvieron viviendo, luchando y cantando desde aquí, desde finales de los 60s y principios de los 70s, y de nuevo están aquí…

Edelberto Torres Rivas entre ellos destacaba, identificado profundamente con Costa Rica, dejando  raíces costarricenses…

En la distancia los amigos, las personas queridas, las que nos apreciamos y respetamos, con las coincidencias y divergencias, siempre nos reconocemos con el mismo cariño, sobretodo cuando reconocemos de ellas su huella perenne, su presencia, su aporte al mejor conocimiento de nuestra realidad centroamericana y nacional. Por eso nos sorprende el fallecimiento del amigo, de la persona admirada y querida, aunque seamos de la muerte naturalmente.

Para mí Plutarco Hernández, el Chino Vargas y ahora Edelberto Torres son tres personas , que traté, que me brindaron su amistad, que compartieron las mismas angustias y y pasiones,  que compartieron escenarios de lucha desde distintas trincheras, y que los unió el sueño y la esperanza de la Gran Patria Centroamericana. Todos ellos eran unionistas de corazón, que añoraban un mejor futuro para toda Centroamérica, un futuro más justo, más inclusivo, más democrático.

Ante la muerte solo  nos queda redoblar nuestros esfuerzos y anhelos de lograr esta Patria Grande venturosa, de mantener izadas las banderas por las luchas que creemos justas, desde las trincheras o escenarios en que podamos actuar.

(Artículo publicado en la Columna Pizarrón del periódico La República, edición digital, larepublica.net, el miércoles 9 de enero del 2019.)

Este artículo me lo rechazó FACEBOOK para ser publicado en mi Facebook personal con acceso a quienes pueden verlo, que en mi caso no es abierto a todo el público, sino solo a las 5000 personas que están allí en número máximo de “amigos” aceptados, señalando que “Esta publicación infringe” las “Normas comunitarias”, por lo que solo yo puedo verlo”.

Revisé la Normas Comunitarias  de FACEBOOK y lo único que se me ocurre por lo que FACEBOOK se negó de facilitar la lectura  de este artículo es por lo que ellos señalan en sus Normas Comunitarias, en el Tema “Violencia y comportamiento colectivo”, en su apartado “2. Personas y organizaciones peligrosas”, donde oficialmente se elimina “el contenido que apoye o elogie a grupos, líderes o personas implicadas en estas actividades”…”vivas o fallecidas”.  

En este sentido FACEBOOK, en sus Normas comunitarias, definen “Terroristas y organizaciones terroristas” considerando lo siguiente: “una organización terrorista se define como: Cualquier organización que no pertenezca al gobierno que participe en actos de violencia premeditados contra personas o propiedades a fin de intimidar a la población civil, el gobierno u organizaciones internacionales, con un propósito político, religioso o ideológico. Se considera terrorista a cualquier miembro de una organización terrorista o a cualquier persona que cometa un acto terrorista. Un acto terrorista se define como un acto de violencia premeditada contra personas o propiedades ejecutado por un agente no gubernamental a fin de intimidar a la población civil, el gobierno u organizaciones internacionales, con propósitos políticos, religiosos o ideológicos.”

En mi artículo es claro que no hablo de organizaciones que incitan al odio, ni los tres personajes que menciono tampoco incitan al odio, uno un gran académico, otro un dirigente sindical ampliamente reconocido, y el otro un guerrillero cuyo Movimiento Guerrillero, el Frente Sandinista de Liberación Nacional triunfó en  en 1979 y luego en la década del 90, ya fuera de ese Frente Político fue Embajador de Costa Rica en la Unión Soviética por varios años.

Descubrí, sin quererlo que los tres personajes, Edelberto Torres Rivas, Plutarco Hernández Sancho y Carlos, “el Chino”, Vargas Solano, son personas peligrosísimas, aún ya fallecidas para FACEBOOK y proscritas de que se menciones o se hable de ellas. De estos tres solo Plutarco actuó en actos militares, de combate contra la dictadura somocista en Nicaragua, durante un período de su vida de de 12 años, entre 1967 y 1979, y en el artículo que hice no los mencioné. El Chino Vargas dejó su huella en la prensa escrita de Costa Rica y en la historia sindical del país. Plutarco dejó un libro de memoria personal de su paso por el Frente Sandinista hasta que lo dejó y Edelberto dejó una inumerable obra académica e intelectual sobre la realidad centroamericana, su gran preocupación. Quizá para los “censores” de FACEBOOK el último libro de Edelberto, “Revoluciones sin cambios revolucionarios” es una incitación al odio, a la insurrección y a la Revolución.

En mi caso personal no recuerdo una sola vez, desde 1964 hasta hoy, que publico en periódicos, que se me haya censurado o se me haya negado una publicación, hasta ahora en FACEBOOK…

 

Vladimir de la Cruz
Político, historiador, profesor universitario y ex embajador de Costa Rica en Venezuela.
Fue candidato presidencial del partido izquierdista Fuerza Democrática en tres ocasiones.

 

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