La Semana Santa: ¿seguimos perdiendo nuestros valores y tradiciones?

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Lilliana Sánchez Bolaños., Politóloga (Msc.).

En estos días en que se inicia la Semana Santa rememoro las costumbres y tradiciones que vivimos quienes hoy tenemos más de cuarenta años.  Este época me da la oportunidad de recordar con añoranza mis viejos tiempos, los tiempos de joven, los tiempos de mis padres, mis abuelos y de mis amigos, con relación a la Semana Mayor.

Como católicos, en mi familia había un gran respeto por la semana en que con oración, ayuno, paz y tranquilidad se recordaba la vida y la muerte de Jesús. La injusticia que cometieron aquellos quienes le crucificaron.

Rememoro con nostalgia el huerto de la Iglesia de mi barrio que desde el lunes Santo se llenaba de cohombros para el olor, el gallo de pasión que no podía faltar, todos los vegetales que producen nuestros campesinos y muchas aves de corral que terminaban amarradas para su venta. La ganancia se requería para sufragar los gastos de la Iglesia durante la semana.

Las cantinas eran cerradas y prohibida la venta de licor. Nadie pensaba siquiera en tener un “traguito” en su casa ya que se consideraba un pecado tomar durante la Semana Santa.

Hoy, Dios sigue siendo el mismo. Sin embargo las costumbres han cambiado profundamente. Los hoteles no dan abasto, en las playas no se puede caminar, el aeropuerto está lleno de turistas que van y vienen, las radios, las pantallas no se apagan. Los bares abiertos, mucha gente come suculentos platos de carne y chicharrones como si fueran a acabar.

Nací en 1955, me enseñaron a respetar nuestras costumbres, me enseñaron a respetar la Semana Santa.                                                                                                                                                                                                 Y me pregunto ¿qué nos pasó como país?, ¿dónde quedaron nuestras costumbres y tradiciones? Será que el pasado ya pasó y el futuro será mejor.

A ratos lo dudo. Dudo que una sociedad sin respeto por sus valores y tradiciones pueda lograr llevar a buen término el Bien Común. Dudo que nuestros jóvenes sin valores puedan en el futuro ser los líderes para el cambio que requiere nuestra Patria. Dudo a ratos si el pasado fue mejor o el futuro traerá consecuencias negativas para todos los costarricenses. O quizá el futuro sea lo mejor para todos y traerá prosperidad, paz y solidaridad no solo para nuestro país sino para el mundo entero.

Esperemos que mis dudas sean solo eso, dudas… Y que realmente en un futuro cercano los seres humanos vuelvan al amor. Al verdadero amor, el que predicó Jesús y que muchos no han podido comprender.

 

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