La única forma de ser liberal, es ser socialista

Era algo que ya don Raúl Prebisch pregonaba: un socialismo liberal o -tal vez más precisamente- un liberalismo socialista. Habría que ver cómo lo pondría Ortega y Gasset.

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Leonardo Garnier RímoloEconomista.

Cómo me gusta lo que escribe Gustavo Román Jacobo pero, además, cómo lo escribe. Sobre lo que nos entrega hoy, destaco un elemento que, si bien no es el fondo del ensayo, es algo que con frecuencia mucha gente pierde de vista, sobre todo en el campo de la economía.

“Vargas Llosa – nos dice Gustavo – critica a Ortega y Gasset por tener un liberalismo “parcial”. Esto es, que no es entusiasta de la libertad económica por la que, dice, más bien manifiesta “desdén” y “desconfianza”. Lamenta que Ortega haya sido liberal en el sentido político, ético y cultural, pero no en el económico y que incluso, ¡oh herejía!, llegara a “postular el intervencionismo estatal”.”

Yo iría más lejos: en un mundo en el que la economía ha llegado a estar tan concentrada como la del mundo de hoy -ochenta por ciento de la música del mundo pertenece a cuatro empresas, solo por dar un ejemplo sonoro- lo cierto es que un verdadero liberal no solo puede, sino que debe postular el intervencionismo estatal si quiere ser realmente liberal, si quiere evitar que la concentración del poder económico coarte la libertad y extreme la desigualdad.

De lo contrario, el discurso liberal que a estas alturas del partido promueve el laissez fare, sería todo menos liberal. La intervención estatal desde la democracia política es el único freno para los dos tipos de autoritarismo: el del estado absolutista y el del absolutismo del mercado monopolista.

Hace muchos años, don Enrique Benavides decía en su Columna de La Nación que, en el mundo de hoy (eran los años setenta) la única forma de ser socialista, era ser liberal. Siendo estudiante universitario, yo le respondía entonces que, efectivamente, eso era cierto… pero que era igualmente cierto que, en ese mundo de hoy, la única forma de ser liberal, era ser socialista. Era algo que ya don Raúl Prebisch pregonaba: un socialismo liberal o -tal vez más precisamente- un liberalismo socialista. Habría que ver cómo lo pondría Ortega y Gasset. Queda la tarea para Gustavo.

El autor es Académico, Economista y ha sido Ministro de Planificación y  Ministro de Educación en dos Administraciones

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