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La bicicleta constituye un medio de transporte barato, eficiente, ecológico, fácil de usar y que proporciona beneficios físicos y psicológicos de inmediato a las personas que las utilizan. Esta es la razón de que diversos campus universitarios iberoaméricanos y europeos fomenten el uso de la bicicleta durante los últimos años con el objetivo de introducir en la vida universitaria hábitos de movilidad más sostenibles.

Para alcanzar este objetivo muchas universidades han tomado medidas como crear un servicio de préstamo de bicicletas, aplicar descuentos en el bono de alquiler de bicicletas públicas, prestar ayuda mecánica, facilitar el acceso a las duchas del campo de deportes, ampliar del número de anclajes, realizar campañas de fomento del uso de la bicicleta con premios mensuales según los kilómetros alcanzados, etc.

Con todo ello se han conseguido avances significativos en el uso de la bicicleta por parte del alumnado, pero queda la asignatura pendiente de potenciar el uso de la bicicleta entre el profesorado y el personal de administración y servicios, colectivos en los que su uso generaría grandes beneficios para la salud y el bienestar.

Impulso y acompañamiento

Atendiendo a esta necesidad, en la Universidad de Valencia, desde el vicerrectorado de sostenibilidad, cooperación y vida saludable se ha puesto en marcha un curso de cicloturismo dirigido a las personas del ámbito universitrario interesadas en el uso de la bicicleta, el cual puede servir de referencia para otras universidades.

El curso informa al profesorado y al personal universitario sobre el uso de la bicicleta como medio habitual de desplazamiento y de ocio: sus beneficios para la salud, al reducir el nivel de estrés y aprovechar el tiempo de transporte para hacer un ejercicio moderado; sus beneficios para el medio ambiente, al evitar la emisión de CO2; y el descubrimiento de las posibilidades que existen de realizar rutas, excursiones, salidas por la ciudad y turismo familiar.

Participantes en el curso, descubriendo rutas.
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También se ofrece el impulso y acompañamiento necesario para iniciar esta actividad, ayudando a los participantes a seleccionar la bicicleta más adecuada a sus necesidades, ya sea propia o en préstamo, adquiriendo las nociones básicas para la circulación por entornos urbanos y realizando excursiones en grupo por los parques naturales que rodean la ciudad.

No dar nada por sabido

Aunque podemos pensar que montar en bici es algo conocido por la mayoría de la población y no necesita ninguna formación extra, es fundamental contar con la información, el apoyo y acompañamiento necesarios, sobre todo para comenzar. De lo contrario, es una práctica que se acaba abandonando por factores variados; por ejemplo, el uso de una bicicleta inadecuada para sus necesidades.

También hay que tener en cuenta que las bicicletas, a pesar de su aparente sencillez, han experimentado una revolución tecnológica muy importante durante los últimos años. Por ello, una bicicleta básica de hoy en día funciona mucho mejor que una de gama media o alta de hace unas décadas.

Contar con explicaciones de personas expertas sobre cuál es la bici más adecuada a sus necesidades, sobre cómo crear el itinerario idóneo para el trasporte de casa a la universidad, además de enseñar el mantenimiento básico y el uso de las nuevas tecnologías aplicadas a la bicicleta es fundamental para que el uso de la bicicleta se convierta en un hábito.

Ayuda tecnológica

El curso también incluye sesiones teóricas para aprender el uso de la tecnología digital aplicada a la bicicleta, lo cual es fundamental para fomentar su uso. Se aprende a instalar un cuentakilómetros sencillo, a usar un GPS o el móvil como sustituto, a grabar un recorrido realizado, editarlo y compartirlo a través de una plataforma digital, a crear nuestras propias rutas digitalmente (tracks) y seguirlas, a crear waypoints, a insertar fotografías, etc.

Esta tecnología es fundamental para planificar las excursiones, visualizar el recorrido que vamos a realizar, analizar sus dificultades y, al acabar, para contabilizar los kilómetros recorridos, las altitudes superadas, los sitios más interesantes que hemos atravesado y poder compartirlo con otros compañeros.

La revolución de las bicicletas eléctricas

Pero no todo el mundo está en condiciones de iniciarse en el uso de la bicicleta, sobre todo por cuestiones de edad o de forma física. Además, en las ciudades que no son llanas, supone un gran inconveniente para los no iniciados.

Por eso en el curso se informa detalladamente sobre las posibilidades y opciones de las bicicletas eléctricas y se les da la opción de probar al menos un modelo.

Las bicis eléctricas constituyen una auténtica revolución tecnológica, con un gran impacto tanto para la movilidad como para el ejercicio físico y la diversión. La ventaja está en que tienen varios niveles de asistencia eléctrica en función del esfuerzo que queramos realizar. Esto permite llegar a cualquier parte con un esfuerzo moderado, pero no impide que, si se quiere hacer deporte, se puedan utilizar con una asistencia eléctrica menor. Hay que tener en cuenta que si no se le da a los pedales, el motor no se activa, y que a partir de los 25 km/h se desactiva la fuerza del motor.

Lamentablemente, estas bicicletas son sustancialmente más caras. Pero, al igual que el invento de la bicicleta clásica en el siglo XIX quedó eclipsado por el de los coches con motor de combustión, en este caso podría ser al revés. Las bicicletas eléctricas, a medida que bajen sus precios y se generalice su uso, podrían suponer el ocaso del uso del coche en las ciudades.

The Conversation

Cruz Pérez Pérez does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organization that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

Publicado originalmente en The Conversation

Por The Conversation

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