Deliris / Shutterstock

La educación financiera es una herramienta indispensable para la vida cotidiana que se va desarrollando con el tiempo. De ahí la importancia de comenzar a inculcarla desde edades tempranas. Y, en cualquier caso, debe fomentarse no solo entre los más jóvenes, sino también entre los adultos.

Uno de sus objetivos es crear hábitos económicos que pueden ayudar a desarrollar una relación saludable con el dinero. Así, pueden evitarse problemas financieros (deudas, impagos, malas inversiones) en el futuro.

La pandemia puso de manifiesto la debilidad financiera de una parte de la población, que no se encontraba preparada para esta crisis. Y ha servido de dura lección para las familias sobre la importancia del ahorro y la contención del gasto.

¿Qué pasó con los ingresos?

Con las medidas de distanciamiento social y los cierres generalizados se pudo controlar la propagación del virus pero, a cambio, se perdieron empleos. Así, los ingresos de las personas y de las empresas se vieron afectados de diversas maneras.

En algunos casos, la reducción de la jornada de trabajo tuvo un impacto significativo en los ingresos. Los sectores más afectados fueron, principalmente, la hostelería, la restauración y el ocio, debido a los confinamientos.

En otros se pudo introducir el teletrabajo, lo que ayudó a mantener la actividad empresarial, y también muchos puestos de trabajo, mitigando así los efectos negativos del cierre temporal de algunos establecimientos.

¿Cuál fue la situación de los gastos?

Durante la pandemia se vieron modificados los gastos de los hogares: el confinamiento hizo que se omitieran gastos y generó ahorro a las familias.

La paralización de las actividades minimizó la movilidad, lo que redujo gastos como el transporte, el entretenimiento y las actividades sociales en general. También afectó a eventos masivos (conciertos, espectáculos deportivos) por lo que el turismo y el entretenimiento se vieron afectados.

En la parte académica, se suspendieron las clases presenciales y pasaron a impartirse de forma virtual, al igual que ocurrió con la celebración de foros y congresos.

Al no haber actividad presencial, algunas familias tuvieron un ahorro importante en estos rubros. No obstante, el confinamiento generó mayor gasto para el consumo en el hogar: alimentación, limpieza, salud y cuidado personal. Además, muchos de los hogares tuvieron que aumentar el gastos en tecnología y servicios para poder trabajar y estudiar desde casa.

¿Aumento o disminución del ahorro?

Debido a la incertidumbre económica, las restricciones de movilidad y el confinamiento hubo una reducción generalizada de gastos. Pero, en algunos casos, la pérdida del empleo o la disminución en la actividad económica también ocasionó una disminución de los ingresos. Por tanto, no todas las familias pudieron ahorrar o no pudieron hacerlo de la forma deseada.

Otra de las situaciones que se detecta es que se presentaron gastos no previstos relacionados con la salud, por tener que apoyar en la atención de familiares enfermos y esto ocasionó un desequilibrio financiero.

Una lección financiera

La pérdida de empleo y la reducción en los ingresos empeoró la situación económica de muchos y los llevó a endeudarse para hacer frente a sus gastos diarios.

En México, el Gobierno Federal implementó medidas de apoyo económico pero, aún así, hay familias que siguen con problemas financieros por la acumulación de deudas debido a la pandemia.

Tanto los ingresos como los gastos de las familias se vieron impactados por la incertidumbre económica y laboral provocada por la crisis sanitaria, así que muchas optaron por ahorrar y reducir sus gastos para hacerle frente. Otras, al contrario, tuvieron que endeudarse.

En definitiva, la pandemia hizo que muchas familias se replanteasen la forma de administrar sus recursos financieros y dejó muy clara la importancia del ahorro, la necesidad de no dejar de lado este hábito, en menor o mayor escala, y de la cultura financiera adquirida en esos meses de incertidumbre.

Nadia Natasha Reus González no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

Publicado originalmente en The Conversation

The Conversation

Por The Conversation

The Conversation US surgió de preocupaciones profundamente arraigadas por la calidad cada vez menor de nuestro discurso público, y del reconocimiento del papel vital que los expertos académicos pueden desempeñar en la arena pública. Independiente y sin fines de lucro, es parte de una red global de redacciones que se lanzó por primera vez en Australia en 2011. The Conversation comenzó sus operaciones en EE. UU. En 2014 y ahora también publica en Canadá, Reino Unido, Francia, Indonesia, África y España. así como Australia.