Leda García: Del libro “Conmigo al desnudo” – Antología poética

Secretable. Calles porteñas. Un tango para tres. La esquina del perdón. La perla de boca (I). La perla de boca (II). Memoria paralela. El olvido es un dios (I). El olvido es un dios (II).

Leda García Pérez.

 

Del libro: Conmigo al desnudo – Antología poética

 

Argenfonia del caminante

2002

Secretable

Todos caminan como yo
estrujando la foto del castigo
en las manos oblicuas del secreto,
intrusos de la prisa,
reciclables, predecibles.
La tarde es un balcón
lleno de nadies.

 

Calles porteñas

Las calles porteñas
reconocen mi paso,
ajeno entre los otros.
Me miran
con inquietud de niña despeinada
esconden los perdones
y juegan con su trenza
en las esquinas diarias.
Es que entre mis nostalgias andariegas
el otoño ocultó la última hoja
desahuciada de abriles,
no la pude salvar,
mayo volvía con su lámpara en tedios.
Por las calles porteñas
corretean los encuentros
que no fueron.
Yo descuento la prisa
Y camino y camino…

Un tango para tres

Qué nostalgia camina por las calles
el viento zigzaguea
en sus caderas pálidas.
Hay pocos caminantes
cantando amaneceres
en las gradas quietísimas del tiempo.
A lo lejos un tango se detiene
y el cigarrillo roto entre mis manos
lo aplaude y acompaña.
Un bandoneón solloza
y otro canta.
Fin
Buscando soles perdidos
y lunas congeladas
se quebraron mis años,
bastones muertos.
Y mis bastones esculpieron soles
y esculpieron lunas,
lunas y soles que desaparecieron.
Mi espalda se encogió,
penetró en el mundo del reloj,
se desgarró en su seno
y estando así,
fundida en sus espejos,
se quebró al contemplar un rostro
lleno de arroyos secos.

La esquina del perdón

Santelmo se desgarra
entre adoquines
con tu sombra inmortal
adelgazada.
Mas allá de mí misma
tu rostro tiró su sombrero
por las bardas.
Santelmo duerme al fin
Gardel despierta y me acaricia
con su volver volver
que no regresa,
nadie me ve y a nadie veo
pero estamos allí,
implorando el perdón
de las esquinas.

La perla de boca (I)

Lo sé,
por las calles de Boca
caminan los presagios.
Ayer estuve allí,
fui la extranjera
que se deshizo en tangos
cuando el cantor bailó su pena
y Alberto Gini coloreó los versos
que Lalo Sussi improvisó.
Charlamos del riachuelo
que esconde en los secretos
un bandoneón de perlas inmortales.
Cuando el viejo Café
te abre sus puertas,
las nostalgias se llenan de Quinquela
y Filiberto observa mis andanzas.
El barco de ayer
tiñó de azules y amarillos
las casas de inmigrantes pobladores
los marineros vuelven
con sus pasos de mar
cuando Malena canta su pecado.
Caminito me abraza
y un vino arrodillado entre la gente
alza su cárcel de cristal.

La perla de boca (II)

La nostalgia camina con ojos azulados
la Boca no tiene escapatoria
en estos versos
que la declaran libre
los artistas y el puente Avellaneda
bordan con Perlas el camino
que nos lleva al reencuentro.
El café de los siglos nunca cierra.
La Boca es tuya y mía,
de todos,
de los pueblos.

Memoria paralela

No olvidaré nada,
aún no.
Será cuando las canas se interpongan
entre mi voz y la memoria,
para entonces
habré parido un verso
que recuerde.

Puedo sentir la furia del destierro
en ese instante
bendigo los caminos
que ya no ven tu paso.
El olvido es un dios,
la memoria lo sabe.
Tengo amnesia.

El olvido es un dios (II)

En los muros
se acuestan las magnolias
que rezan padres nuestros
yo duermo junto a ellas
para morir igual.

 


 

Leda García Pérez.
Escritora, abogada, comunicadora y actriz, con trayectoria en el mundo cultural desde 1970; autora de numerosas publicaciones.

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