Leiner Vargas Alfaro:  Movimiento CAMBIOU2020 – Universidad Nacional

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Leiner Vargas Alfaro, Candidato a Rector (Dr.).
Inés Revuelta Sánchez, Candidata a Rectora Adjunta (MA).

La Revista ha reunido en torno a los postulantes a la Rectoría, dedicando una edición especial que recoge la visión que tienen sobre la Universidad Nacional académicos y estudiantes. Esta perspectiva, comprende de manera sensible los intereses de lo que es hoy una comunidad cuya misión histórica, busca responder a las nuevas y urgentes realidades de la revolución científico-tecnológica que vive la humanidad. Antes de que termine la segunda década del siglo XXI, el país y el mundo habrán tenido un aceleramiento de la historia, y la razón de ser de la universidad debe responder al desafío de establecer como ser atinente y pertinente para el país. La Revista recoge diversos elementos en una entrevista en la que nos ofrecen su estrategia y respuestas respecto a la Universidad Nacional.

 

  1. Cómo valora usted la negociación del FEES en los últimos años y qué parámetros deben considerarse para los próximos años, sobretodo este 2020?

El Fondo de la Educación Superior Pública (FEES) se negocia entre el CONARE, Consejo Nacional de Rectores, y los ministros de Estado que conforman la comisión de enlace. Este proceso de negociación es previo de la presentación del presupuesto a la Asamblea Legislativa y está dentro de los parámetros que rigen la norma constitucional del artículo 85 y 86 de la Constitución Política. Si bien es cierto, en el texto constitucional, el FEES debe estar en el Banco Central de Costa Rica y el monto, no puede bajar de un año a otro. La negociación de los parámetros, los énfasis, y por supuesto, el vínculo entre la política pública del Estado en materia educativa y las universidades públicas, se van transmitiendo en esas negociaciones, las cuales desde el 2014 hasta el presente, se realizan de manera anual. Este es quizás el principal problema que presenta esta negociación actualmente, dado que conduce, por ser anualizada, a una gran dificultad para la planificación, y por ende, para la ejecución de los recursos del FEES.

Este mecanismo de negociación se varió básicamente porque la universidad pública, y en específico la UNA, perdieron la condición de ser política de Estado y pasaron, a ser una negociación más de gobierno, quizás, ese es el principal fundamento de una nueva negociación futura. Particularmente para la negociación de este año 2020, o mejor dicho del año entrante, es que la universidad pública requiere volver a tener una relación de Estado y no de Gobierno. Repito esto porque es fundamental para logran mantener estabilidad a lo interno de las universidades, y sobretodo, para poder tener procesos de planificación que vayan en función de planes CONARE, el Plan Nacional de Desarrollo y por qué no, en función de los objetivos 2030 de Naciones Unidas.

Todos estos son planes prospectivos que nos permite ubicar a la universidad en los grandes temas de la vida nacional. La coyuntura particular de este 2020 se ve afectada por el informe de las señoras y señores diputados sobre el uso de estos recursos del FEES, y en particular, la condición del Covid-19 que tiene una afectación a los recursos del Estado, a la situación hacendaria y que efectivamente podría llegar a tener implicaciones especiales en la discusión del FEES para el presente año. Sin embargo, debemos sostener, esencialmente, la necesidad de considerar la inversión en educación como una inversión fundamental para el desarrollo de la sociedad costarricense, y efectivamente, blindar la inversión ante la situación del Covid-19 debería ser esencial para fortalecer las bases del crecimiento económico posterior.

  1. ¿Afectará el FEES la emergencia sanitaria que vivimos, o servirá de pretexto para tratar de afectar al FEES?

Tal como les contaba en la primera pregunta, el FEES debe de ser blindado ante la emergencia sanitaria, porque precisamente, la oportunidad de estudio de miles de estudiantes y la oportunidad de poder tener una carrera universitaria que les asegure un mejor acceso al mercado laboral, competencias para adaptarse ante la nueva sociedad marcada por una revolución tecnológica muy fuerte, muy profunda y sobretodo, por una necesidad de cambio profundo. El financiamiento de la educación en todos sus ámbitos, desde primaria, secundaria y en específico, la inversión universitaria es esencial para poder tener el conocimiento, la investigación, la extensión, la producción y la docencia adaptadas a esta nueva normalidad que vamos a tener una vez que pase esta emergencia sanitaria.

Reducir la inversión en el FEES sería como dispararse en un pie para la sociedad costarricense, es decir, nosotros debemos hacer los esfuerzos para orientar esta inversión con mayor eficiencia, a tener mayor impacto y resultados, pero no podemos ni debemos reducir la inversión en educación pública y mucho menos, en la parte de educación pública que es trascendental para el desarrollo del país.

  1. ¿Es un calvario para las universidades estar discutiendo el FEES todos los años? ¿Es posible hacerlo al menos bianual, aunque el Presupuesto de la República haya que aprobarlo cada año?

El presupuesto FEES debe de ser un acuerdo quinquenal. Obviamente, los parámetros se pueden discutir, se pueden hacer ajustes para recuperar la inflación y además, un ajuste por el crecimiento real de la economía, según la situación de cada año. Pero es fundamental tener un parámetro estable, el número de estudiantes, la necesidad de poder brindar indicadores de resultado y de impacto del quehacer de la educación superior, sin embargo, esto solo se puede hacer si se planifica la universidad quinquenalmente.  Los avatares de corto plazo ponen a la universidad como si fuese un ministerio más o como si fuese un grupo de presión más, yendo y viniendo, justificando políticas cuyo impacto son de mediano y largo plazo, ante actores que están esencialmente ocupados en amarrarse los cordones de los zapatos, es decir, de cosas y actividades de la coyuntura social y económica del país. Esa es, quizás, la principal deficiencia que tiene la negociación actual y que debe de retornar a una negociación quinquenal.

  1. ¿Cómo ve usted el aporte y la proyección de la regionalización universitaria en los próximos años?

Debemos reconocer que efectivamente la universidad pública y gran parte de la institucionalidad del Estado costarricense es tremendamente centralista, es una institucionalidad que opera bien en el Valle Central y en algunas cercanías, pero cuando nos alejamos hacia las regiones de más extremos norte, sur, este, oeste o las costas, tenemos que la institucionalidad, en este caso la universidad, no ha hecho lo suficiente para fortalecer, para favorecer, para acrecentar las condiciones del desarrollo universitario. La UNA en particular, tiene excelentes campus en la zona Chorotega, en la zona Sur hay procesos de mejora sustantivos, ahora tenemos el campus de Sarapiquí en la región Huetar Norte y Atlántica y, por supuesto, el esfuerzo en conjunto de las universidades en la sede interuniversitaria de Alajuela. No obstante, eso no es suficiente, creo que la universidad merece y el país requiere una ampliación de la oferta regional, esto no sólo en carreras, sino también en actividades de investigación y extensión que potencien el desarrollo desde y con las regiones.

  1. ¿Qué estrategias tiene usted para un mejor desarrollo de la regionalización?

Lo primero que tengo que decir es que la universidad tiene que ser de la misma calidad y con las mismas condiciones en todo el país, no podemos hacer universidades de una u otra clase, debemos de estandarizar la calidad y favorecer un crecimiento, por supuesto, de las carreras, de las opciones de educación superior y poner a la universidad al servicio de las regiones. La Universidad Nacional deberá en los próximos años tener ese énfasis y, por lo tanto, mi gabinete de rectoría tendrá un vicerrector encargado de ese tema ad hoc, inicialmente, y esperamos instaurarlo en nuestro estatuto en la próxima discusión del quinto congreso universitario. Esto es esencial para poder, de alguna manera, compensar esa situación que hemos tenido en el pasado y para poder darle voz a las regiones al interior de la gestión universitaria. El desarrollo universitario debe ser más balanceado, debe procurar favorecer, como lo es en el caso de la universidad, a los sectores menos beneficiados del desarrollo nacional y a las regiones que por lejanía y por sus características han carecido en el pasado de un desarrollo fuerte en materia de universidad.

  1. ¿Qué balance hace usted del sistema de becas en la Universidad Nacional de Costa Rica? ¿Qué hace falta y que se puede hacer en el contexto de la negociación del FEES?

Cuando hablamos de las becas en la Universidad Nacional, primero tenemos que decir que la UNA tiene casi la mitad de sus estudiantes becados, es decir, más de 9.000 estudiantes. Las categorías van desde los becados Omar Dengo, los cuales tienen una residencia y algunos recursos adicionales, en este momento son unos 103.000 colones por mes, hasta las becas Luis Felipe González, que son becas donde se pagan un porcentaje de acuerdo con la distancia para que el estudiante para venir a la universidad, esta es una beca complementaria, no es una beca completa. Sin embargo, debemos de hacer un gran esfuerzo para mejorar las condiciones, tanto financieras como de los servicios estudiantiles y el acceso a bienes públicos, como por ejemplo la internet, que deben de generar una capacidad en los estudiantes para enfrentar la situación actual, y sobretodo, la situación futura.

En este tema, la Universidad Nacional procurará, a partir de nuestra gestión, un acuerdo inmediato con las autoridades del FONATEL para que tengamos una tablet y acceso a internet durante toda la carrera universitaria para los estudiantes con una situación socioeconómica probada por nuestra universidad que no le permitiría ese acceso. Y esto lo debemos de hacer pronto, sobretodo para evitar la deserción estudiantil y para favorecer el uso de los recursos del FONATEL en las actividades sustantivas de la inclusión digital. En este ámbito vamos a ser muy firmes y fuertes para lograr un acuerdo en las primeras semanas de la gestión en la que esperamos estar.

  1. ¿En la perspectiva y proyección de la Universidad hacia los próximos años, ¿cuáles son los problemas principales que usted visualiza, si hay limitaciones presupuestarias?

Los principales problemas que se visualizan están asociados con la sostenibilidad financiera de la institución a lo cual abordaremos una serie de medidas que son absolutamente necesarias en el marco de nuestra propia autonomía y salvaguardando los intereses de los derechos adquiridos, tanto por los trabajadores como las condiciones de las becas estudiantiles. No queremos una universidad excluyente y no queremos que ningún compañero universitario se quede sin su sustento y el de su familia, eso va a ser fundamental. Hay que general prioridades, por supuesto, también hay que fortalecer aquellos rubros del presupuesto dedicados a la actividad sustantiva, se debe disminuir, cortar y limitar todo aquello que genere burocracia excesiva, que no genere valor en la cadena de un trámite o de un procedimiento. Vamos a ser una universidad más simple, más flexible, más innovadora, porque además necesitamos tener recursos para sustentar el trabajo en la parte académica.

El segundo gran reto es la reinvención de la universidad, producto de todos estos cambios tecnológicos y ahora producto de la pandemia. Necesitamos una universidad que innove, que sea capaz de fortalecer toda esta nueva estrategia digital en tecnología, pero también, en capacitación a los docentes, en capacidades y competencias para enfrentar estos desafíos en los estudiantes. También queremos fortalecer y enfatizar en los mecanismos de transferencia de conocimiento de la universidad al ecosistema social y productivo. Creemos en la “Cuádruple Hélice”, un mecanismo que nos permitiría una relación simbiótica entre el gobierno, las universidades, las organizaciones del conocimiento y la organización social que está integrada en este proceso. De igual manera, es fundamental que las universidades hagamos más trabajo colaborativo entre nosotros, es por eso qué, vamos a fortalecer los proyectos y a empujar desde el seno del CONARE que no se cree más infraestructura universitaria de forma aislada en una región, sino que hagamos proyectos interuniversitarios en esos nuevos campus en donde la sociedad nos está exigiendo nuevas instalaciones, y sobretodo, carreras, proyectos y actividades académicas.

  1. ¿Se puede hablar de equidad presupuestaria en la Universidad de Costa Rica? ¿En qué consiste?

Con respeto al ser una universidad hermana, la pregunta 8 le tengo que decir que debería preguntársela a las autoridades de la Universidad de Costa Rica.

  1. a-¿Cuál es su propuesta para gestionar mejor y ejecutar el presupuesto universitario?

Con respecto a la propuesta de gestionar mejor y ejecutar el presupuesto universitario, le tengo que decir que la universidad requiere necesariamente en este momento de personas competentes en materia de análisis del contexto y de la situación nacional, con capacidad de gestionar y con competencias y experiencias en la gestión pública, personas que sean capaces de utilizar las nuevas herramientas de la economía del conocimiento, de la robótica, de la inteligencia artificial y todas estas herramientas para poder, de alguna manera, gestionar mejor el presupuesto universitario. Se requiere conocimiento, pero sobretodo se requiere capacidad para decidir a tiempo y con buen tino, sobretodo, ajustado a un plan y a objetivos comunes, la asignación del presupuesto y la reorientación cuando por alguna razón no se puede utilizar a lo largo del año. Esto requiere de un esfuerzo cotidiano en la gestión universitaria y de un esfuerzo fuerte porque no podemos seguir teniendo una universidad donde casi un tercio del presupuesto se queda subejecutado. Y en el ámbito de la inversión, se requiere un plan maestro que tenga ya listos una cartera de proyectos de infraestructura y de inversión que nos permita, esencialmente, eliminar los tiempos muertos entre que se decide hacer algo y se puede ejecutar, que van de uno a tres o cuatro años en este momento.

  1. ¿Cómo considera usted que debe ser la relación universidad/sociedad?

Quiero decirles que la universidad ha venido perdiendo en los últimos años el cariño y el prestigio que tenía frente a la sociedad, esto ha sido producto de varios factores. Por una parte, la creciente burocratización de la universidad pública, motivada en un Estado que ha enfatizado más en el control, en el procedimiento y el trámite, y menos en el resultado y el impacto. Esa carrera de tener un índice de gestión institucional viene desde los actores contralores, y nosotros queremos propiciar una discusión con la Contraloría para medir el desarrollo universitario de forma diferente, para poder propiciar una discusión que permita que sea más importante el resultado y el impacto que el trámite y el procedimiento. No queremos apartarnos de la ley pero queremos que la universidad tenga en el ejercicio de su autonomía mayor flexibilidad, pero eso sí, una rendición de cuentas efectiva, clara y con indicadores que sean medibles y que nos permitan de verdad hacer un salto cualitativo en el quehacer universitario. En ese sentido, la recuperación de ese enfoque nos permitiría, junto con una estrategia nueva de comunicación de lo que hacemos hacia la sociedad, poder volver a recuperar el cariño de la familia costarricense, porque efectivamente, la universidad debe de estar en función de los grandes objetivos del desarrollo de la sociedad, y debe de servirle al ciudadano. Y eso lo vamos a lograr precisamente con esta orientación hacia los objetivos del milenio, en donde está el centro del quehacer y del interés de la sociedad costarricense del siglo XXI.

10.- ¿Qué papel le asigna usted a la relación de la Universidad Nacional y sociedad, en investigación y extensión particularmente?

No es posible tener una Universidad pública lejana de la sociedad. Por tanto, esta relación es fundamental y prioritaria Debe existir un proceso dialógico constante entre ambas partes, de modo que las necesidades de unos sean las prioridades del otro; eso sí, sin dejar espacio para la libertad de cátedra para creatividad propia de conocimiento básico, pero de aplicación futura. Ni qué decir de la relevancia y la pertinencia de los proyectos de extensión que se desarrollan en conjunto con las comunidades, desde las mismas comunidades, en las que el aprendizaje va en las dos vías. Esa debe ser la forma; hacia eso ha caminado la UNA, pero debe ser fortalecido.

11.- ¿Ha dejado la Universidad Nacional de ser referente de necesaria en la vida nacional?

En lo absoluto. Tal vez, producto de una gestión que ha puesto en entredicho la capacidad de sus autoridades en un momento particular, y por incorrectas políticas de comunicación con la sociedad, es que se ha perdido un poco de esa buena imagen que ha tenido desde su fundación como universidad necesaria; pero los proyectos, programas y actividades académicas siguen siendo de alta calidad, trascendencia, pertinencia e impacto en la vida de los costarricenses y más allá.

12.- ¿Cómo debe actuar la Universidad, como tal, desde sus órganos superiores, frente a los problemas nacionales e internacionales?

Debe ser humilde y prestar oído atento a sus necesidades; pero debe tener ojo avizor fino a diagnosticar los principales problemas que aquejan a las poblaciones en medio de su ecosistema. Pero más que ello, debe estar dispuesta a invertir recursos de todo tipo en su atención en forma eficiente y pronta, con alta responsabilidad y transparencia en su actuar.

  1. La Universidad Nacional la definió el Rector Núñez Vargas, como la “La Universidad Necesaria” ¿Lo es, lo ha sido, lo debe ser? ¿Es necesaria como hace cincuenta años?

Nuestro fundador y, por supuesto, la familia universitaria tiene en el corazón una misión muy clara, gestionar el conocimiento, hacer crecer el crecimiento, pero sobretodo, transferirlo con particular énfasis aquellos sectores de la sociedad excluidos o aquellos sectores menos favorecidos por el desarrollo nacional. Es por eso qué, para nosotros en CAMBIU2020, los programas de becas no son de discusión, son fundamentales, además, para nosotros la extensión y la investigación universitaria está articulado a los grandes temas de la vida en la familia costarricense y aquellos temas en donde, por alguna razón, las empresas privadas no ponen énfasis. Puedo dar muchos ejemplos del quehacer de la Universidad Nacional y, precisamente porque la conozco muy bien, estoy convencido de que la universidad hoy, en la tercera década del siglo XXI, sigue siendo tan o más necesaria que ayer. Es fundamental reinventar en la forma muchas de las cosas que hacemos, pero la esencia de la universidad necesaria sigue siendo nuestro principal desafío y estamos convencidos de que sigue siendo pertinente e importante la misión de la universidad. A punto de cumplir los 50 años queremos, efectivamente, en el movimiento Cambio U 2020 poder generar las condiciones para que la universidad vuelva a ser ese ente que cumple su misión al calor de los nuevos tiempos, de las nuevas condiciones que tiene el país, el mundo y la sociedad en general.

14.- ¿Considera que la Universidad Nacional ha sido una institución capaz de entender su rol y su compromiso con el desarrollo nacional?

Así es; sin duda. Quizás ha quedado un poco corta en algunos ámbitos, o en algunas regiones, pero en lo grueso y sustancial, sí ha cumplido con ese rol. Sin embargo, haciendo un acto de contrición, hay mucho por mejorar. 

15.- ¿Qué papel le asigna a la Universidad Nacional a lo largo de su historia?

La Universidad Nacional ha sido en los últimos 47 años una institución, a pesar de sus avatares internos y de las contradicciones que algunas veces se podrían tener desde el Estado, muy valiosa para el desarrollo nacional. Se cuentan en decenas de miles nuestros egresados estudiantes que hoy forman parte de los principales estamentos de la sociedad, en las distintas áreas de su quehacer. Además, muchísimos costarricenses graduados en la Universidad Nacional que han sido parte fundamental del ecosistema educativo, de las gerencias de las instituciones privadas e instituciones de apoyo, profesionales que le han dado al país un gran valor. Hoy, en medio de la pandemia, tenemos a uno de nuestros graduados como ministro de salud, y eso es solamente un ejemplo del papel que ha tenido la UNA en el quehacer de cientos de miles de familias costarricenses, de regiones que han recibido apoyo para el desarrollo de proyectos, actividades y programas, en general, la universidad creo que puede sentirse satisfecha por la cosecha obtenida en esta primera mitad del siglo. Por eso, ahora nos toca apuntalar las condiciones de la Universidad Nacional para que la cosecha, después de hacer el recorte debido en las funciones y las características de la universidad y preparar esa nueva cosecha de esta segunda parte del siglo universitario, que precisamente para la mitad de la gestión, en el 2023, la universidad cumplirá su 50 aniversario.

Por eso, es fundamental apuntalar la experiencia y el trabajo a las nuevas formas del conocimiento y a las nuevas formas del trabajo, pero sobretodo, alinear a la UNA a los nuevos desafíos que enfrentará la sociedad costarricense y la sociedad regional en Centroamérica y América Latina, porque creemos en una universidad más global, más integrada con el mundo y que aporte con el conocimiento universal dentro de nuestra pequeña condición.

16.- ¿Cómo ve a la Universidad Nacional en el contexto de las otras Universidades estatales?

Todas las universidades estatales tenemos nuestra visión y misión particular. Cada una está pensada y concebida para atender distintas necesidades. La UNA, desde su creación, ha prohijado a las poblaciones más vulnerables, de zonas rurales o de población en riesgo social; ha diseñado carreras de alta pertinencia y calidad, y ha extendido su alcance por medio de sedes y sección regional en regiones específicas de altas necesidades. La UNA realiza su función sustantiva en la docencia, investigación, extensión y producción, fiel a lo que expresa el preámbulo de su estatuto orgánico, defendiendo el concepto de la Universidad Necesaria.

17.- ¿Es el CONARE una institucional funcional y necesaria para las Universidades estatales?

Es necesaria como ente que aglomera a las U estatales y permite una planificación integral, por ejemplo, mediante el PLANES, así como el rol fundamental que juega el programa Estado de la Nación, con sus ámbitos específicos; ni qué decir del rol que juega a la hora de discutir aspectos de defensa de los artículos 84 y 85 de la Constitución Política. Sin embrago, es también cierto que hay que hacer revisiones de su eficiencia funcional y de su impacto en el quehacer de las mismas universidades y en la política pública.

El CONARE es una institución que nos ha permitido convocar a las 5 universidades públicas de forma coherente, nos ha permitido discutir y establecer los parámetros de la colaboración institucional de las distintas universidades públicas. Hemos hecho grandes esfuerzos por crear programas como el Estado de la Educación, el Estado de la Nación, que actualmente forma parte de CONARE, oficinas y proyectos comunes, OPES, CENIBiot y, por supuesto, creemos en la necesidad de hacer mucho más en este órgano. El CONARE debe volverse más reflexivo y menos operativo, en ese sentido creemos en un nuevo liderazgo al interior del CONARE, que nos permita efectivamente ser un órgano que apoya al Estado costarricense y que vuelve a poner los grandes temas nacionales en la agenda. Quisiéramos tratar de resolver la discusión del financiamiento de corto plazo, para abundar en las grandes decisiones y el aporte de la universidad pública al desarrollo nacional.

18.- ¿Cómo ve usted las universidades privadas en el contexto nacional?

El problema no es si hay muchas o pocas. Estamos conscientes de que las U públicas no podemos atender el total de la demanda de personas que requieren de educación superior, y estamos claros de que esas universidades pueden cubrir cupos que son obligatorios para cubrir las necesidades sociales. El quid del asunto si las universidades cumplen con la calidad mínima necesaria como instituciones, lo mismo que en sus carreras, de modo que haya confianza, por parte de la población, en los profesionales ahí formados. Esa función, propia del CONESUP, debe ser fortalecida.

19.- El problema del acoso sexual en la Universidad Nacional ha tenido cierta relevancia por escándalos suscitados con algunos profesores, y por la protesta organizada de las estudiantes principalmente. ¿Cómo abordará la problemática del acoso sexual en la Institución?  

Hay que ser contundentes en que no se tolerará ningún acto de acoso sexual en ninguno de los ámbitos y los estamentos de la UNA. Eso sí, respetuoso de la institucionalidad y del derecho de cada persona a la legítima defensa, cada acusación recibirá su debido proceso; no se debe, ni se puede, lapidar o condenar a alguien sin haber ejercido el derecho a defenderse por las vías apropiadas. Pero, si de determina el acto de acoso, todo el peso de la normativa universitaria caerá sobre esa persona, y se trasladará el caso al ámbito de lo judicial.

20.- Usted ha manifestado que defenderá y fortalecerá el modelo de universidad autónoma para proyectarlo con solidez durante las próximas décadas. ¿Cómo pretende lograrlo si llegara a ser Rector? 

En este sentido quiero decirles que ha sido muy inteligente los constituyentes del 49, y por supuesto, ese proceso de creación de un espacio donde la universidad puede crear, recrear y transferir el conocimiento, pero sin la intervención de los actores políticos en el corto plazo. El diálogo entre la universidad, los partidos políticos y los grupos que han estado administrando el Estado debe de ser permanente, constante, clara y tiene que ser un diálogo que nos permita avanzar como sociedad. Pero, las decisiones al interior de la universidad sobre carreras, proyectos, actividades, autogestión del quehacer universitario, las decisiones sobre cómo nos relacionamos los universitarios o cómo hacemos la gobernanza al interior de las universidades son decisiones autónomas y deberán seguir siendo de esta manera. Esto con el fin de blindar a la universidad de esa intervención cortoplacista que no le transfiere nada positivo y que genera una innecesaria e incorrecta movilización de recursos, y qué, de alguna manera, altera el compromiso de la universidad con la diversidad, la apertura y la creación de espacios donde la sociedad se exprese. La universidad pública tiene que crear puentes, no muros; la universidad tiene que favorecer soluciones, no conflictos; la universidad tiene como misión permitir el diálogo entre los distintos saberes o disciplinas y, por supuesto, discutir los grandes temas nacionales sin ser intervenida o mediatizada por intereses de corto plazo de los partidos políticos.

21.- ¿Cómo ve usted al Movimiento estudiantil universitario, a la FEUNA y a las organizaciones estudiantiles existentes en la Universidad? ¿Qué papel cree que deben tener?

Son movimientos justos y necesarios, propios de la institucionalidad de la UNA; tanto así, que tienen un 25% del peso en los órganos colegiados y en la asamblea universitaria, así consagrado en nuestro Estatuto Orgánico. Ellos velan por las necesidades de sus representados, con la fuerza y dinamismo propios de su edad; eso es revitalizante para la Universidad. El diálogo constante con el estudiantado es fundamental, y las organizaciones estudiantiles son el mejor interlocutor.

22.- ¿Qué papel le asigna usted a las organizaciones de trabajadores, como el solidarismo, el cooperativismo y el sindicalismo, ¿en la gestión universitaria?

Es muy importante que la universidad tenga formas de comunicarse, de llegar acuerdos y de sostener a largo plazo relaciones entre la institución y sus colaboradores. El recurso más valioso que tiene la universidad pública es su recurso humano y el tratamiento de estos recursos en las industrias basadas en el conocimiento, como el caso de la universidad, tiene que ser muy cuidadoso y muy particular, no podemos hacer tabla raza y pensar que nosotros podemos consolidar científicos o personas dedicadas a crear competencias en el sistema educativo, en la docencia, en la extensión y en la investigación a partir de reglas asociadas, por ejemplo, a un ministerio o a otra institucionalidad con otros objetivos distintos.

Es por eso qué, mantener relaciones que nos permitan crear espacios de colaboración, espacios de seguridad y de confianza con nuestros trabajadores es fundamental. Igualmente, debe de ser coherente con las circunstancias presupuestarias y con las condiciones del tiempo en el que estamos. Debe de ser también una situación de alta responsabilidad, pero creemos fielmente que los trabajadores universitarios tenemos el derecho a tener una relación franca, positiva y donde se propicie la productividad, como un elemento fundamental en el quehacer universitario.

22.- A nivel nacional se ha venido hablando de unificar escalas de salarios en toda la administración pública, como parte de las llamadas nuevas políticas de empleo público que se tratan de impulsar. ¿Está usted de acuerdo que a nivel de las Universidades estatales se haga una unificación de salarios, de un modo específico, en correspondencia a todo el escalafón de empleo universitario, administrativo y docente, de manera que un funcionario, de una categoría o de un trabajo determinado en una Universidad, tenga la misma clasificación laboral y el mismo salario, en las otras universidades estatales?

El modelo de gestión de una actividad universitaria que se dedica a la gestión del conocimiento debe de entenderse de forma diferente, la carrera académica debe de respetarse en tanto funciona cómo estímulo a la creación de conocimiento, podemos mejorar mucho las formas, pero no puede confundirse el fondo y propósito de la Universidad. Es esencialmente un tema para resolver en la Universidad con autonomía y un alto compromiso con la calidad y la productividad del trabajo. Ordenar y estandarizar no corresponde en un tipo de institucionalidad que requiere de formas distintas de evaluar el desempeño y de recompensar el trabajo.

  1. El Rector Edwin León planteaba en su libro una universidad en una ciudad de maestros, la raíz y fundamento de las carreras humanistas y de las ciencias sociales que dieron origen a la Universidad Nacional y en consecuencia desarrollaron su pertinencia en el modelo de desarrollo educativo nacional. ¿Siguen siendo estas carreras su columna vertebral o son las ciencias exactas, y naturales la que realmente le dan su incidencia a la universidad en el desarrollo nacional?

Las humanidades, la literatura, la filosofía y en general las carreras de ciencias sociales son fundamentales para entender el mundo y sus desafíos en este siglo XXI. Tenemos la responsabilidad de cambiar nuestra forma de ver el consumo y la producción, para orientarlos en concordancia con la sostenibilidad del planeta. Las carreras de humanidades y de ciencias sociales nos permiten de forma transversal comprender las realidades de la ciencia dura y la tecnología de nuestro tiempo. No hay tractores son violines, no puede haber robótica sin filosofía o ciencia de datos sin sociología en relación a nuestros tiempos.

  1. La Universidad Nacional, nace en los años setenta en un contexto de ampliación y acceso de la universidad estatal a las demandas de educación superior, ¿Cuáles son las razones que le impiden dar acceso a más estudiantes?

La Universidad ha tenido grandes esfuerzos para crecer en número de estudiantes y ahondar en su misión histórica, casi la mitad de nuestros estudiantes tienen beca. Debemos entender que la institución apenas cuenta con un 23 por ciento de los recursos del FEES. No podemos “echarle agua a la sopa”, sería un atentado a la calidad. Estaremos realizando nuevos modelos como las carreras itinerantes, para atender más estudiantes y sobre todo, poblaciones más lejanas.

  1. ¿Cuál problema incide más en el desarrollo universitario, la limitación presupuestaria crónica desde su creación o la incapacidad de modernizar el modelo universitario para adaptarlo a las realidades educativas y de la economía del siglo XXI?

El problema central de la Universidad Pública es haber confundido su misión y haberse involucrado con la dinámica electoral de corto plazo. Nuestra relación con el Estado debe de estar en función de los grandes temas del desarrollo nacional, el cambio climático, la reforma educativa, los bienes públicos y sobre todo, el aporte de la ciencia y la tecnología al desarrollo nacional.

El desafío es innovar y reinventarse como institución para apropiarse de las nuevas formas, dejando claro que el contenido de nuestro quehacer deberá seguir siendo el mismo, nuestra misión de gestionar el conocimiento y transferirlo con particular énfasis, a los sectores menos favorecidos de la sociedad costarricense.

  1. La autonomía universitaria es un asunto de interpretación recurrente. ¿cuál es la visión que tiene de ella, una anclada a su origen y valor histórico, o alternativamente una que le permite desplegar su potencialidad creadora e innovadora en el presente y en el futuro?

Así como usted lo apunta, es un poco de las dos cosas. No se puede olvidar su ontogenia y el proceso que llevó, posteriormente, a su consolidación. Gracias a esa historia gestada hace más de un siglo, y así consagrada por nuestros constituyentes, es que la Universidad Pública costarricense es lo que es. No obstante, existe la posibilidad y, quizás, la necesidad de, blindando esa forma histórica de la autonomía, repensarla y fortalecerla de cara a nuevas realidades.

  1. ¿Entre la educación presencial heredada de las tradiciones del siglo XIX y XX y la educación virtual del siglo XXI, en qué etapa del desarrollo de la educación superior se encuentra la Universidad Nacional?

Creo que nos encontramos más anclados aún a la forma tradicional presencial en el aula; pero es que, por nuestra forma de ver la relación con el estudiantado, de una forma cercana y humanista, no sentimos más cómodos y seguros de estar incidiendo en su proceso de formación integral, en esas habilidades y capacidades blandas no tangibles que la educación propicia. Sin embargo, ya se venían haciendo esfuerzos, no tan contundentes, eso sí, de entrar en la educación asistida por la tecnología de la presencialidad remota o de medios se soporte asincrónico de la docencia. La Covid-19 nos vino a forzar en el proceso de adquisición y uso de estas tecnologías de forma atropellada; algo para lo cual no estábamos preparados. Pero, sin duda, esto ha permitido replantear la posibilidad de utilizar estos medios de forma complementaria, sin perder de vista que el centro del proceso es la persona estudiante, pero con un claro efecto positivo, especialmente sobre el ambiente.

  1. ¿Es la inversión del Estado en la Universidad Nacional, retribuida a la sociedad de manera proporcional? ¿Existe un instrumento capaz de medir los impactos de la Universidad tanto en términos económicos, como sociales?

Podríamos decir que sí, pero carecemos de instrumentos que nos produzcan datos duros al respecto. Hacerlo utilizando la cantidad de matrícula, de carreras, de graduados, de proyectos, programas o actividades académicas podría ser una opción, pero quizás debamos mirar hacia indicadores de logro más integrales que se relaciones con el impacto en la vida de las personas por su efecto en la generación y gestión de la política pública.

29 ¿Ofrece la Universidad Nacional a la sociedad, las carreras y los profesionales que demanda la sociedad y la economía del siglo XXI?

Creo que, en esencia sí; pero debemos replantearnos los planes de estudio de las ya existentes y la necesidad de crear nuevas carreras de cara a una época que nos atropella y envuelve sin cesar. Hay que pensar no solo en nuevas carreras, sino en nuevas competencias, habilidades y conocimientos para enfrentar un futuro en constante cambio. Debemos pensar en las carreras del futuro, pero más que eso, en la persona profesional del futuro; preparada para el constante cambio y con alta capacidad adaptativa. Eso sí, no debemos dejar que sea el mercado el que decida sobre nuestras carreras; la Universidad es universalidad y diversidad; el arte, las humanidades y las ciencias sociales pueden convivir, de forma exitosa y complementarías con las ciencias de la vida y las ciencias exactas.

  1. ¿Cuándo asuma la Rectoría? ¿Cuál considera usted que es el problema que, si no se atiende desde el primer día, incidirá en toda su gestión restándole la capacidad de cumplir con las metas propuestas para el próximo quinquenio?

La reducción de la tramitología y la burocracia existente, que propicia una alta concentración en lo operativo y quita tiempo a la actividad sustantiva. Este será un tema esencial para devolverle a la Universidad la flexibilidad y la capacidad de innovación.

 

 

 

 

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