Leiner Vargas Alfaro, Economista (Dr.)

El Banco Central de Costa Rica ha anunciado una notable reducción en sus tasas de interés, marcando una fase de alivio económico que afectará positivamente a alrededor de 750,000 créditos. La tasa pasiva de referencia se ha establecido en 6.20 %, y la tasa efectiva en dólares ha descendido a 3.25%. Esta es la cuarta disminución desde que las tasas alcanzaron un máximo de 9,5% a fines del 2022. Luego del sobresalto cambiario del año 2022, el regreso del tipo de cambio a valores cercano a 550 colones por dólar ha provocado un gran debate entre tomadores de decisión, economistas y por supuesto, empresarios exportadores e importadores. La pregunta del caso sería, ¿dónde está el tipo de cambio de equilibrio?

La disminución de las tasas de interés es un reflejo de una mayor confianza en el mercado costarricense. El motor detrás de esta confianza es una caída notable en la tasa de inflación interanual y la consolidación de la estabilidad monetaria. Ambos factores están impulsados por la entrada de eurobonos en el mercado y una mayor estabilidad en el comercio internacional. La inflación promedio acumulada en el primer semestre de este año 2023 ha llegado a el negativo de 2.5 por ciento, es decir, hemos llegado a la deflación en precios en este primer semestre del año. Empero, ¿es lo anterior deseable?, ¿es prudente? y sobre todo, ¿qué implicaciones tiene para la economía?

La mejora de la situación económica global también ha contribuido a este cambio positivo en la economía de Costa Rica. Los precios del petróleo y de las materias primas han disminuido, lo que ha llevado a un descenso de la inflación y ha creado un ambiente más favorable para el crecimiento económico. Esta tendencia está teniendo un impacto significativo en el desempeño económico de Costa Rica. Lamentablemente la estructura oligopólica de la economía costarricense con una muy débil política pública en materia de competencia hace que las ganancias de los mejores precios internacionales y los efectos de la apreciación del colón no se traduzcan en menores precios de alimentos, medicinas y buena parte de la canasta de bienes de consumo básico, afectando claramente a las familias asalariadas y de menores ingresos, que han visto un deterioro de sus ingresos reales y un fuerte deterioro en su calidad de vida.

Aun así, no todos los desarrollos en la economía global han sido positivos. El dólar estadounidense ha mostrado debilidad significativa en medio de conflictos internacionales y cambios en las tendencias del comercio global. Estos factores han llevado a un cambio en la jerarquía de las monedas de intercambio global, con el dólar perdiendo terreno ante las monedas del bloque BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). El dólar ha perdido más de un 10 por ciento de su valor a escala global durante el último año, por lo que tener reservas en dólares no resulta atractivo como estrategia de inversión o protección a largo plazo. Este cambio ha tenido un impacto significativo en la economía de Costa Rica. El Colón, la moneda nacional, se ha apreciado sustancialmente frente al dólar. Sin embargo, este cambio no refleja tanto un equilibrio interno de dinero en Costa Rica como la debilidad del dólar en el escenario global.

El ascenso del Colón y la debilidad del dólar también señalan un cambio significativo en las relaciones comerciales internacionales. Los países del BRICS están comenzando a tener un impacto cada vez más notable en la economía global y, con el dólar perdiendo influencia, su papel en el comercio global puede disminuir aún más. A medida que Costa Rica continúa experimentando cambios en su economía y adapta sus políticas a la nueva realidad global, será crucial para los inversores y los tomadores de decisiones seguir de cerca estos desarrollos. El país está mostrando signos de estabilidad y crecimiento, y con la continua adaptación y cambio en la economía global, es probable que esta tendencia continúe en el futuro previsible.

Ciertamente el Banco Central tiene muchos más grados de libertad para actuar a través de la política monetaria, bajando las tasas de interés y promoviendo una reactivación necesaria de la economía local, lo que en teoría debería mejorar la situación cambiaria. Empero, no tiene ningún instrumento para actuar sobre la fortaleza o debilidad del dólar, por lo que, la posibilidad de regresar a una devaluación razonable del colon es algo más aleatorio que predecible, dependerá de muchos factores no predecibles, tales como el resultado de la guerra de Ucrania y Rusia, los resultados de las elecciones primarias en los Estados Unidos y el comportamiento de la Reserva Federal respecto a la inflación persistente en la potencia del norte, así como, el comportamiento estratégico de China y el grupo del BRICS. Lo cierto es que pareciera que el tipo de cambio de equilibrio no resulta tan predecible como pretenden los exportadores y empresarios turísticos. En tanto y cuanto toda esta turbulencia pasa, si alguien encuentra el tipo de cambio de equilibrio, póngame un Tweet.

 

Publicado originalmente en La República