Leiner Vargas Alfaro, Economista (Dr.).

Se ha dicho de forma incorrecta que aumentar la jornada laboral a 12 horas y llevar a una relación de 4 días laborables y 3 de descanso tendría un efecto en el aumento de la productividad de los y las trabajadoras. Nada más lejano a la verdad y falto de todo sentido común, sobre todo cuando lo llevamos a la referente de la salud física y mental de los trabajadores. Ni que decir, cuando a mediano plazo afectamos los derechos de las mujeres y de los niños, que claramente se verán perjudicados en su calidad de vida.

Extender la jornada laboral a 12 o más horas no es recomendable debido a diversos factores que afectan tanto la productividad como la salud y el bienestar de los trabajadores. La fatiga y disminución del rendimiento de los trabajadores por estar expuestos durante largas horas a la rutina de trabajo. La fatiga acumulada afecta negativamente el rendimiento y la capacidad de concentración, lo que puede resultar en errores, accidentes laborales y una menor calidad en el trabajo realizado.

Un segundo tema es la pérdida de salud física y mental deteriorada. Las jornadas laborales extensas pueden tener un impacto negativo en la salud física y mental de los trabajadores. El estrés crónico, la falta de sueño, el sedentarismo y la falta de tiempo para el cuidado personal pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, problemas musculoesqueléticos, trastornos del sueño, ansiedad y depresión.

Un tercer aspecto es el desequilibrio entre el trabajo y la vida personal. La extensión de la jornada laboral limita el tiempo disponible para actividades fuera del trabajo, como pasar tiempo con la familia, participar en hobbies, realizar ejercicio físico y tener una vida social activa. Este desequilibrio entre el trabajo y la vida personal puede generar estrés adicional y reducir la satisfacción general en la vida de los trabajadores.

Además, la disminución de la motivación y la moral de los trabajadores. Trabajar durante largas horas sin suficientes descansos y tiempo libre puede conducir a la desmotivación y a una disminución en la moral de los trabajadores. La falta de tiempo para intereses personales y actividades fuera del trabajo puede hacer que los empleados se sientan atrapados en una rutina agotadora y disminuir su compromiso y productividad en el trabajo.

Finalmente, el impacto negativo en la vida familiar y las relaciones interpersonales. Una jornada laboral prolongada puede dificultar la conciliación entre el trabajo y las responsabilidades familiares. La falta de tiempo para dedicar a la familia y las relaciones interpersonales puede generar tensiones, afectar la calidad de vida familiar y tener un impacto negativo en las relaciones personales.

La productividad no está necesariamente relacionada con la cantidad de horas trabajadas, sino con la eficiencia y la calidad del trabajo realizado. Estudios han demostrado que trabajar en exceso no necesariamente se traduce en una mayor productividad a largo plazo. De hecho, el agotamiento y el estrés derivados de jornadas laborales extensas pueden disminuir la productividad y el rendimiento en el trabajo.

Entonces, extender la jornada laboral a 12 o más horas no es recomendable debido a los efectos negativos que tiene tanto en la productividad como en la salud y el bienestar de los trabajadores. Mantener una jornada laboral razonable de 6 a 8 horas, equilibrada y respetando el tiempo de descanso es fundamental para garantizar un ambiente laboral saludable y sostenible. Esto último con un apropiado ambiente laboral, llevará a aumentos en la productividad y mejoramiento de la calidad de vida en el trabajo.

Publicado originalmente en La República