Leiner Vargas Alfaro, Economista (Dr.).

Costa Rica, conocida por su biodiversidad, su cultura pacifista y su historia democrática, enfrenta hoy un reto que pone a prueba su compromiso social, eliminar la pobreza extrema que atrapa a más de 350 mil de sus ciudadanos. En una nación que ha construido su identidad sobre los pilares de igualdad y justicia, la urgente necesidad de abordar esta realidad se convierte en un imperativo moral y social.

La imagen es desgarradora de adultos mayores, quienes en su juventud dieron su sudor y esfuerzo por construir la nación, se encuentran atrapados en las redes de la indigencia. Son ancianos que se preguntan todos los días si tendrán algo que comer, si tendrán un techo bajo el cual dormir. La perspectiva de un futuro incierto, marcado por la vulnerabilidad y el olvido, es una carga pesada para quienes ya han llevado el peso de los años. Frente a esta realidad, emerge la propuesta de un Ingreso Mínimo Vital, una pensión universal que promete no solo ser una solución a la pobreza extrema, sino también una herramienta de dignidad y justicia social.

La idea es simple, pero su impacto podría ser transformador: proporcionar un ingreso básico a todos aquellos ciudadanos que, debido a su edad o incapacidad, se encuentran en situaciones de vulnerabilidad extrema. Más que una simple ayuda, es un reconocimiento de su contribución a la sociedad y una afirmación de sus derechos como ciudadanos. Dignidad para los Vulnerables al eliminar la necesidad de mendigar o depender completamente de la caridad, ofreciendo un respaldo económico que garantiza las necesidades básicas. Estímulo Económico con un ingreso garantizado puede dinamizar la economía doméstica al aumentar el poder adquisitivo de una significativa porción de la población. Inclusión Social, al asegurar que todos tengan un mínimo para vivir, se promueve una sociedad más inclusiva y equitativa.

Para financiar este ambicioso proyecto, se propone una contribución equitativa de las zonas francas del país. Estas zonas, que han gozado de importantes incentivos fiscales, podrían contribuir con un porcentaje de sus impuestos a un fondo de inclusión social.

La propuesta concreta es la creación de un fideicomiso administrado por un Banco Público, alimentado por un 5% del impuesto a la renta de zonas francas. Este porcentaje incrementaría gradualmente hasta llegar al 15% en un plazo determinado, asegurando un flujo constante y creciente de recursos para el Ingreso Mínimo Vital. El Ingreso Mínimo Vital a la Tica no es solo una propuesta económica, es una visión de lo que Costa Rica puede y debe ser: una nación que cuida de todos sus ciudadanos, que reconoce el valor de cada individuo y que se esfuerza por construir un futuro donde todos tengan un lugar.

Con el respaldo adecuado, la voluntad política y el compromiso de toda la sociedad, el Ingreso Mínimo Vital podría ser la herramienta que finalmente erradique la pobreza extrema en Costa Rica y restaure la dignidad de sus ciudadanos más vulnerables. Costa Rica tiene la oportunidad de demostrar al mundo que, incluso en tiempos desafiantes, es posible priorizar el bienestar y la dignidad de todos sus habitantes. Es hora de que Costa Rica asuma este reto y se erija como un faro de esperanza y justicia en la región.

 

Publicado originalmente en La República

 

Leiner Vargas Alfaro

Por Leiner Vargas Alfaro

El autor es Economista, catedrático de la Universidad Nacional. Cuenta con un Doctorado de la Universidad de Aalborg en Economía del cambio tecnológico e institucional. Una Maestría en Economía del ITAM de México y un título de Licenciado en Economía de la UNA. Vicerrector de Desarrollo de la UNA. Fue miembro del Consejo Director y Vicepresidente del CONICIT por 4 años entre 2009 y 2013. Ha trabajado para CEPAL, BID, UNTAD, GIZ, ICAP y PNUD