Leonardo Garnier

Es nuestra imaginación la que se esfuerza en vestir las cosas, pero las cosas son divinamente desnudas.

Marguerite Yourcenar

Se apareció ante mí desnuda, completamente desnuda. Sorprendido, me armé de un poco de imaginación y, con más incertidumbre que destreza, la fui vistiendo de a poco. Le probé distintas faldas, otras tantas blusas y unos cuantos pantalones; piezas negras, largas, verdes, ajustadas, elegantes, cortas, casuales; y también varios sombreros, unos castos, otros, simplemente sombreros. Le puse y le quité varias corbatas, un par de bufandas y un chal. ¿Y el corsé? La vida es así. Insistimos en vestirla y adobarla. Necesitamos disfrazarla. Nos asusta verla así no más, tal cual es. Desnuda, divinamente desnuda.