Leonardo Garnier: Despilfarros

"Despilfarro" sería dejar sin educación a esos más de 20 mil niñas y niños que hoy, gracias a las escuelas unidocentes, tienen acceso a una educación, tienen un futuro.

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Leonardo Garnier Rímolo, Economista (Dr.).

Si algo especial aprendí yo en mi paso por el MEP – y aprendí muchas cosas – fue a apreciar, agradecer y admirar el trabajo de nuestras maestras y maestros de las escuelas unidocentes.
Trabajando en la condiciones más difíciles, en las zonas más alejadas, atendiendo simultáneamente las necesidades de aprendizaje de estudiantes de distintos niveles, administrando su escuela y realizando infinidad de actividades para las que no cuentan con personal de apoyo, estas educadoras y educadores – la mayoría son mujeres – son la herramienta más importante de inclusión educativa que tenemos en el país, son las que garantizan, con su compromiso y su trabajo, que miles de niñas y niños puedan tener la más básica de las educaciones: la educación primaria.
El Ministerio de Educación ha venido mejorando sistemáticamente el apoyo a estos centros educativos, con tecnología y computadoras para cada estudiante, con materiales y recursos de aprendizaje y, también, con un creciente reconocimiento de sus docentes. Esto quiere decir, por supuesto, el reconocimiento en términos de su remuneración. Porque atender a quince, ocho o incluso a dos estudiantes en Coto, en Punta Burica, en Palmira o en Alto Katsi no tiene por qué remunerarse distinto que atender a treinta o cuarenta estudiantes en la Gran Área Metropolitana.
Por supuesto, el costo por estudiante es más alto que en una escuela de mayor tamaño, pero en muchas comunidades rurales dispersas eso todavía no es factible. Gradualmente, algunas de estas escuelas unidocentes podrán fundirse en escuelas de mayor tamaño, conforme las distancias reales y el acceso lo permitan. Ciertamente eso reducirá el costo por estudiante. Pero estemos claros: mientras haga falta un docente para que un pequeño grupo de niñas y niños costarricenses vean satisfecho su derecho a la educación, nuestra obligación como sociedad es garantizar que esa maestra pueda estar ahí. Y sí, hay que pagar justamente por ese trabajo, por ese compromiso.
Por eso, cuando alguien se pregunta – como se preguntó Silvia Castro, rectora de la ULACIT – si esto es un despilfarro para el país; y cuando alguien nos pregunta, como nos pregunta ella, qué pensamos “de que un profesor de una institución unidocente gane 1.267.561 colones al mes por enseñarle a dos alumnos”, tenemos que responderle sin dudarlo que “despilfarro” sería dejar sin educación a esos más de 20 mil niñas y niños que hoy, gracias a las escuelas unidocentes, tienen acceso a una educación, tienen un futuro.
Aquí la noticia: https://bit.ly/3ffCOdm

 


 

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