Leonardo Garnier: La historia de la hermosa Marcela y Grisóstomo

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Leonardo Garnier Rímolo, Economista (Dr.).

Guiselly Mora, editora de Opinión de La Nación, nos brinda ayer – día internacional de la mujer – un valiso texto que ella titula “La hermosa Marcela”, del que extraigo algunas frases para mostrar, como dice Guiselly, que en El Quijote de Cervantes encontramos “una historia merecedora de ser enmarcada y leída por todo aquel cuyo pobre entendimiento de que cuando las mujeres decimos no, es no, y tal respuesta no debe castigarse con violencia o asesinato.

Nos dice Guiselly que “Don Quijote, en una de sus andanzas, llega a un lugar donde van a enterrar a un hombre. Los amigos del difunto le comentan que se trata de Grisóstomo, quien al parecer se suicidó porque no pudo obtener el amor de Marcela, hermosa mujer como ninguna. Justo cuando están enterrando al muerto, en el sitio donde él vio por primera vez a Marcela y ahí mismo ella lo rechazó, aparece la mujer del cuento:

“Vienes a ver, por ventura, ¡oh fiero basilisco de estas montañas!, si con tu presencia vierten sangre las heridas de este miserable, a quien tu crueldad quitó la vida”, le reclama Ambrosio, uno de los amigos de Grisóstomo. Marcela le contesta: “No vengo, ¡oh Ambrosio!, a ninguna cosa de las que has dicho, sino a volver por mí misma, y a dar a entender cuán fuera de razón van todos aquellos que de sus penas y de la muerte de Grisóstomo me culpan”.

Nos aclara Guiselly que Marcela era famosa por su hermosura y lo reconoce. “Hízome el cielo, según decís, hermosa, y de tal manera que, sin ser poderosos a otra cosa, a que me améis os mueve mi hermosura, y por el amor que me mostráis, decís, y aun queréis que esté yo obligada a amaros”. Y a continuación explica que no por hermosa está obligada a amar a quien la ama: “El cielo aún hasta ahora no ha querido que yo ame por destino, y el pensar que yo tengo que amar por elección es excusado. Este general desengaño sirva a cada uno de los que me solicitan de su particular provecho, y entiéndase de aquí en adelante que si alguno por mí muriese, no muere de celos ni de desdichado, porque quien a nadie quiere, a ninguno debe dar celos”.

Y así concluye Guiselly: “Sabiendo que en escuelas y colegios obligar a un alumno a leer Don Quijote de la Mancha completo es una utopía, al menos deberían pedirles repasar este trozo cuyo contenido cobra vigencia hoy, Día Internacional de la Mujer”.

Aquí el texto completo, para suscriptores: https://www.nacion.com/…/…/YLCIHBBCTNDWVMZVDI6ETAMYLI/story/

 

Leonardo Garnier Rímolo.
El autor es Académico, Economista, ha sido Ministro de Planificación y Ministro de Educación en dos Administraciones
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