Leonardo Garnier: La mezquindad de La Nación ante el esfuerzo universitario

Estos no son momentos para destruir el trabajo de otros, más bien son momentos en que urge que todos nos apoyemos en nuestros aportes a salir bien de la pandemia. El reportaje es una vergüenza, una mezquindad

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Leonardo Garnier Rímolo, Economista (Dr.).

Si La Nación quiere criticar a alguien por no lograr un buen manejo de las tecnologías digitales, debiera primero ver la viga en su propio ojo: pocos medios en el mundo manejan tan mal su versión digital como La Nación, que hasta perdió su archivo histórico de noticias. ¿Se imaginan ustedes el escándalo que habría armado La Nación si alguna institución pública – y ni se diga la UCR – hubiera perdido sus archivos digitales? ¿Qué diría La Nación si alguna institución pública enfrentara a sus usuarios digitales al calvario con que la misma Nación nos enfrenta a sus suscriptores para usar sus inadecuadas versiones digitales, de las que ni “cut and paste” se puede hacer?

Por supuesto que hay cursos suspendidos y diversos fracasos en los esfuerzos que realizamos miles de docentes por garantizar que nuestros estudiantes puedan continuar con sus aprendizajes en medio de la pandemia. Por supuesto que hay cosas que se pueden criticar, para corregir y mejorar en nuestras universidades públicas. No es un reto fácil el que tenemos, ya que ni los cursos estaban preparados para pasar a la virtualidad de la noche a la mañana, ni todos nuestros estudiantes cuentan con los recursos adecuados: muchos no tienen acceso a internet en su casas, o conexiones estables; en muchos casos las casas, en tiempos de aislamiento, no son el espacio ideal para los aprendizajes (igual reto está enfrentando el MEP); y hay cursos en los que la virtualidad es mucho más complicada, como los laboratorios. Aún así, miles de profesoras y profesores estamos trabajando mucho más allá de cualquier jornada y lo hacemos por la más simple de las razones: nos importan nuestros estudiantes.

No solo eso, las universidades públicas han reaccionado de primeras en aprovechar su capacidad científica y tecnológica para apoyar los esfuerzos nacionales para hacer frente a la pandemia. Desde el diseño de nuevos prototipos de respiradores hasta la búsqueda de un suero contra el COVID-19 a partir del uso del plasma y los anticuerpos de personas curada, todos esos son aportes de nuestras universidades públicas. Y hay muchos más.

El enfoque destructivo de la noticia y el titular amarillista es patético, más en momentos en que miles de profesores e investigadores trabajamos extra para aportar soluciones a la crisis y garantizar que nuestros estudiantes puedan continuar con sus cursos en diversos formatos, incluido el virtual. Está de más querer aprovechar la tragedia para alimentar molinos ideológicos, como hace hoy La Nación – y como es ya costumbre. ¿Por qué esa obsesión contra las universidades públicas? Estos no son momentos para destruir el trabajo de otros, más bien son momentos en que urge que todos nos apoyemos en nuestros aportes a salir bien de la pandemia. El reportaje es una vergüenza, una mezquindad

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Leonardo Garnier Rímolo.

Es Académico, Economista, investigador, autor de numerosas obras y artículos, consultor internacional y ha sido Ministro de Planificación y Ministro de Educación en dos Administraciones.

 

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