Leonardo Garnier: las nuevas del Vaticano

¿Qué pasa si esta normativa emitida por el Papa Francisco se queda ahí, en Ciudad del Vaticano, y no tiene consecuencias en ningún otro lugar del mundo?

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Leonardo Garnier Rímolo, Economista (Dr.).

El Vaticano acaba de publicar las nuevas directrices contra el abuso sexual de menores. Las directrices ¿van en la dirección correcta?

Sí, pero… no.

Las directrices emitidas por el propio Papa Francisco incluyen el mandato de informar obligatoriamente de posibles delitos de abuso sexual, con una sanción para aquellos funcionarios que no lo hagan. También incluyen levantar el estatuto de limitaciones para reportar este tipo de crímenes hasta 20 años desde el cumpleaños 18 de la víctima. Además, se despedirá automáticamente del cargo a cualquier persona declarada culpable de abuso sexual.

Todo muy bien pero, entonces, ¿cuál es el problema?

Que todas estas directrices se refieren solamente a empleados y residentes en el Estado de la Ciudad del Vaticano. No son directrices aplicables a la Iglesia como institución ni, mucho menos, aplicables en todos los países en los que opere la Iglesia Católica.

Si las directrices son un primer paso, entonces en los próximos días se informará al mundo que esto no solo aplica en la Ciudad del Vaticano, sino que aplica en todas partes:

Que en todos los países, los sacerdotes y obispos tengan que informar obligatoriamente a las autoridades judiciales sobre cualquier posible delito de abuso sexual del que tengan noticia, con una sanción para aquellos que no lo hagan. Que también se apoyen en todos los países propuestas de eliminar la prescripción de estos delitos o, al menos, aumentar los plazos de prescripción hasta 20 años desde el cumpleaños 18 de la víctima. Y claro, que en todos los países se se despida automáticamente de su cargo a cualquier funcionario de la Iglesia declarada culpable de abuso sexual.

Pero bueno, esto sería así solamente si el anuncio de hoy es, efectivamente, un primer paso, al que de inmediato siguen los otros. Pero ¿y si no?

¿Qué pasa si esta normativa emitida por el Papa Francisco se queda ahí, en Ciudad del Vaticano, y no tiene consecuencias en ningún otro lugar del mundo?

En ese caso, sabríamos que se trató, simplemente, de otro stunt o golpe publicitario para dar la sensación de que, finalmente, la Iglesia está empezando a reconocer el problema… sin hacerlo realmente.

¿Qué será? Esperemos unos días para saber realmente de qué se trata.

 

Leonardo Garnier Rímolo.
El autor es Académico, Economista, ha sido Ministro de Planificación y Ministro de Educación en dos Administraciones
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